Cómo construir un entorno creativo… ¡sin salir de casa!

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Por: Yolanda Reyes, directora de Espantapájaros

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¿Quién dijo que todos los cielos son azules y que todas las montañas son marrones? Quién te enseñó a pintar todas las casas con tejados triangulares y a buscar moralejas en todas las historias? ¿Recuerdas hace cuánto aprendiste a dibujar ese sol siempre amarillo, con carita feliz y rayos simétricos saliendo de un círculo perfecto?

La mayoría de los que hoy somos adultos hemos sido víctimas de esos estereotipos y quizá hemos olvidado quiénes, cuándo y dónde nos los enseñaron. ¿Fue en casa, en el jardín de infantes o en la escuela? El caso es que, para aprender esas lecciones, tuvimos que dejar atrás lo que sentíamos, veíamos, olíamos, tocábamos… El mundo no es así de simple y basta con abrir los ojos y detenernos a mirar. Hay cielos de color naranja, con visos violetas, grises o verde oscuros. Hay montañas plateadas por la luna o doradas por el sol y casi siempre son multicolores, como el mar. (Depende del momento, de la luz y hasta del ánimo). Cada uno puede verlas diferentes. Entonces, ¿qué sucede a la hora de pintarlas?

Quizás sucede que perdimos la capacidad de ver con todos los sentidos. Y junto con esa lección de las formas y los colores “apropiados” para cada cosa, aprendimos otra lección demoledora: que la experiencia del arte está reservada para unos pocos. Que no servimos para pintar, cantar, bailar o contar historias; que no podemos inventarnos nada. Que el mundo se divide en unos pocos genios, con talento, y en otra masa enorme de personas que debe conformarse con copiar y repetir esquemas. Y lo más demoledor de la lección es que, sin darnos cuenta, podemos seguirla transmitiendo en las próximas generaciones: de padres a hijos; de maestros a alumnos.

Hace quince años trabajo en este lugar donde el arte y la literatura buscan abrir puertas a la experiencia de la creatividad desde los comienzos de la vida y, durante todo ese tiempo, no he encontrado jamás un pequeño que diga que no sabe pintar o que lo haga igual a otro. Sus casas, sus mares y sus garabatos son tan diferentes como sus huellas digitales. Basta entregarles un papel y unas pinturas para que cada uno, entusiasmado, se ponga “manos a la obra”. Mientras más pequeños, más embadurnados quedan. Se pintan las manos y los pies, revuelven los colores y muchas veces terminan con un mechón verde en la cabeza o con algún diente azul. Del mismo modo, cuando escuchan música, se lanzan a bailar, a palmotear o a tararear. Ninguno baila o canta igual, pues sus voces y sus cuerpos son distintos. En cambio, los maestros, los padres e incluso los hermanos mayores, ¡pobrecitos!… Casi siempre se sienten observados y evaluados. Hay que trabajar mucho con ellos para que se atrevan a desaprender lo que aprendieron en tantos años de colegio y universidad y suele tomarles mucho tiempo desprenderse de la carga de estereotipos, de los “tú no sabes” o “no puedes”. Hay que invitarlos a salir al patio de recreo para que se acuesten en la hierba a “leer” las nubes y se sorprendan con sus innumerables formas. Hay que invitarlos a tocar, a cerrar los ojos y a sentir los sonidos del viento. Hay que enseñarles lo que alguna vez supieron: que todos tenemos nuestras propias formas de sentir y de expresarnos.

Todos_los_ninos_son_artistas

“Hace quince años trabajo en este lugar donde el arte y la literatura buscan abrir puertas a la experiencia de la creatividad desde los comienzos de la vida…” Yolanda Reyes, sobre Espantapájaros.

Entonces, ¿todos los niños son artistas?

Seguramente habrás oído que todo niño es un artista o un poeta y que los artistas son seres que, de alguna forma, han conservado viva su infancia. Y aunque algunas de esas frases puedan sonar a lugar común, lo cierto es que, durante la infancia, los sentidos están abiertos a conquistar ese mundo que nos circunda y que todavía no nos agobia con tareas prácticas. Por ejemplo, habrás notado que tu bebé pasa muchísimo tiempo fascinado contemplándose sus manos o absorto en los sonidos que produce. Y en cuanto aprende a caminar, un simple paseo al supermercado de la esquina, puede convertirse en un viaje interminable. Seguramente se detiene varias veces a recoger piedritas, una flor, un bicho o un papel en el camino. Todas esas pequeñas cosas que tú ya dejaste de ver, son para él objetos mágicos. Querrá tocar las frutas que echas en el carrito del mercado; hará sonar mil veces la caja del cereal, disfrutará con el olor de unos jabones. Mientras tú comparas precios o etiquetas, él observará fascinado un mundo distinto en ese mundo que, para ti, resulta cotidiano.

Pues bien, esa fascinación inédita frente a lo cotidiano es la que permite a los artistas descubrir cosas que los demás ya no perciben. De alguna forma, ellos redescubren formas, olores, colores, texturas, sonidos, combinaciones de palabras, movimientos, sensaciones y emociones. Y así nos devuelven el alma de las cosas: la esencia de lo que nosotros a veces no podemos captar, mientras andamos de prisa por el mundo.

Lo anterior no significa, sin embargo, que todos vayamos a convertirnos en artistas. En este sentido, es importante distinguir entre la capacidad de expresión, a la que todos tenemos derecho, y el desarrollo sistemático de una vocación artística determinada, como la música, la pintura, la danza, el teatro o la literatura, para la cual se requieren, además de talentos especiales, un largo proceso de formación y de elaboración disciplinado y riguroso. En este sentido, Gianni Rodari, en su Gramática de la fantasía, nos propone un bello lema democrático: “Todos los usos de las palabras para todos. No para que todos seamos artistas, sino para que ninguno sea esclavo”. Yo añadiría que, además de todas las palabras, necesitamos todos los colores, todas las músicas posibles, todas las danzas y todos los sentidos. Para que nadie diga, cuando crezca: “Yo no sé pintar, no puedo bailar ni cantar, ni decir algo propio. Yo no tengo nada que me haga especial e irrepetible”.

¿Se puede enseñar arte?

Más que enseñar arte desde el comienzo de la vida, hay que crear una atmósfera donde la expresión artística tenga lugar. Y hacerlo es más sencillo de lo que se cree. En primera instancia, es importante saber que el aprendizaje de los primeros años no es memorístico ni teórico, sino sensorial y motriz. El niño pequeño conoce el mundo tocándolo, oliéndolo, probándolo, moviéndose constantemente, mirando, escuchando y hablando. “Laura piensa con los pies”, comentó una vez mi hijo al observar la actividad frenética de su primita, que empezaba a caminar. Desde entonces, acuñé esa frase para explicarle a los padres el papel fundamental que juegan la exploración motriz y sensorial en los primeros años. Ampliando la frase, podría decir que, en los primeros años, un niño piensa con todo su cuerpo y con todos sus sentidos. Por lo tanto, lo que podemos hacer es dejarlo “pensar libremente”, mediante el movimiento y la exploración de su entorno. Llevarlo al parque, por ejemplo, no sólo para que corra y salte, sino para que sienta el aire, el sol, las cosquillas de la hierba, el crujido de las hojas, el olor de las flores, el canto de los pájaros, la textura de la arena, (y quizás, hasta su sabor). En este punto es importante anotar que los niños de ahora suelen desarrollarse en atmósferas asépticas y citadinas muy poco propicias para la exploración sensorial. Si bien es cierto que hemos ganado en prevención de enfermedades, también es innegable que hace una o dos generaciones, los niños podían andar descalzos por el prado, sentir el rocío, tocar animales, probar la masa cruda de una torta e, incluso, conocer el sabor de la tierra o de una fruta recién caída del árbol. Ahora, por el contrario, los niños permanecen encerrados en apartamentos, con alfombras que amortiguan sus pasos y rodeados de personas que, con las mejores intenciones, desean verlos a ellos y a su entorno, perfectamente limpios. Pues bien, un apartamento y un niño relucientes son la antítesis de la exploración artística. Por eso hay que buscar fórmulas para proporcionar a los pequeños experiencias sensoriales en sus hogares: masajes en su piel con cremas, aceites, y texturas. Tiempo libre para jugar con la espuma y las esponjas en la bañera; oportunidades para corretear descalzo, para moverse y bailar ligero de ropa; para preparar una receta de cocina, para comer solito y, así te parezca insoportable, para que tu bebé meta las manos entre el plato de comida.

Pero además de esas experiencias, la actitud de los adultos frente al tiempo libre es fundamental. Aquellos padres que permiten a sus hijos pasar las horas jugando, sin inundar sus “agendas” de actividades útiles o de innumerables clases, paradójicamente permiten más este desarrollo que aquellos que los agobian desde que nacen con múltiples cursillos. Un niño necesita tiempo para jugar solo, para soñar y fantasear. Cuando está en su habitación hablando con sus muñecos y haciendo de cuenta que un palo era caballo o que los cojines eran barco y que ahora hacíamos esto o aquello, estará ejercitando, mediante el juego, la premisa fundamental en la que descansa, no sólo cualquier actividad artística, sino cualquier creación humana, es decir, la capacidad simbólica. Esa posibilidad de hacer de cuenta que tal cosa era tal otra. Sin esa posibilidad de fingimiento o de fabulación que nos permite reemplazar unos términos de la realidad por otras realidades más lejanas, no hay creación ni pensamiento. En el fondo, ¿qué hace un novelista? Fingir que ciertos personajes vivían en tal mundo y hacían tales cosas. Lo mismo hacen los bailarines, los pintores, los actores: inventan mundos posibles y se mueven por ellos a sus anchas, para convencernos a todos de su existencia. Eso mismo hace un pequeño cuando se entrega al juego simbólico. Pero nadie puede jugar si siempre anda de prisa.

Hay padres que se preocupan por inscribir a sus hijos de dos años en muchos talleres, con la disculpa de que “se aburren y no saben qué hacer, con tanto tiempo libre”. En realidad, son los padres quienes “no saben qué hacer” con el ocio de ellos y de sus hijos. Esto no significa que los niños no puedan ir a lugares estimulantes, siempre y cuando, dispongan también del tiempo necesario para jugar a imaginar. Ese tiempo de la infancia, lento e incluso monótono, es lo que más echamos de menos los adultos. Recuerda esas épocas, cuando pasabas las tardes viviendo en una casa hecha de trapos: ¿alguna vez te aburrías?

Si quieres que tu hijo desarrolle su capacidad creadora, no pretendas adiestrarlo ni enseñarle prematuramente manejo del color o perspectiva ni técnica vocal ni cualquier otra minucia artística. Olvídate de tu sol con rayos simétricos, de tus casas triangulares o de tu aparente torpeza para cantar o bailar. Más bien, motívalo a mirar el mundo desprevenidamente y aprovecha, tú también, para desaprender lo que sabías. Permite que la música y los libros entren a tu casa y ocupen un lugar importante al lado de los juguetes, para que tu niño descubra el enorme placer de leer, soñar y disfrutar, sin presiones académicas o pretensiones didácticas. Y, en cuanto a los juguetes, no siempre los más costosos o sofisticados son los que más desarrollan la creatividad. ¡Todo lo contrario!. Desconfía de esos juguetes programados que despliegan luces o de esas muñecas electrónicas que repiten frases de cajón. Bastan un muñeco entrañable, los zapatos viejos de mamá o un mantel para suscitar aventuras creativas. Asegúrate de tener también papeles grandes, pinturas no tóxicas, arcilla y plastilina…El resto, déjalo en las manos de tu hijo…Te sorprenderás al ver cómo van surgiendo, desde el fondo de sí mismo, los primeros garabatos y descubrirás que, poco a poco, se convertirán en trazos cada vez más ricos, llenos de forma y contenido. Tu papel como adulto sólo consiste en permitir la libre expresión y en proveer los materiales y las situaciones, sin hacer juicios de valor. Cuídate, especialmente, de decirle qué está bien o qué está mal. Mientras más libre se sienta, mejor podrá desarrollar sus procesos de expresión artística. Y, con el tiempo, será él mismo quien te diga qué le gusta más: si pintar o bailar o tocar un instrumento o inventar historias o varias de esas cosas. Cuando esté en la escuela primaria, podrás detectar cuáles son las experiencias artísticas que más lo motivan y entonces, llegará el momento en el que pueda dedicarse a profundizar en una vocación particular. Pero, para que esto suceda, asegúrate de que, durante los primeros siete años de vida, tenga muchas opciones de experimentar el arte en todas sus posibilidades, de expresar su mundo interior y, lo que es más importante, de descubrir ese placer incomparable que consiste en entregarse a la tarea de recrear el mundo.

Como se dice en el lenguaje común, “nadie nos quita lo bailado”. Y sí: en todo lo bailado, lo jugado, lo cantado, lo contado lo pintado y lo vivido durante la primera infancia, está la materia prima del arte. Pero además de desarrollar una vocación artística específica, estas primeras experiencias ayudarán a cada niño a convertirse en un adulto seguro de sí mismo, consciente de que es único y de que tiene algo propio e irrepetible para aportar al mundo.

Ideas para que todos los días sean experiencias creativas

A la hora de comer

Estimula a tu bebé a comer solo. Ofrécele tiempo para mirar, oler, saborear y tocar los alimentos. Un plato multicolor es una fiesta para los sentidos. Hay cosas ácidas, dulces, saladas, aromáticas, frías, calientes, etcétera. Por supuesto que deberás enseñarle a usar la cuchara y a interiorizar hábitos. Pero no lo sacrifiques todo por la limpieza o la etiqueta. Comer es mucho más que alimentarse. Conversa con él y evita las prisas o las cenas elegantes. Ya tendrá tiempo, cuando crezca.

Cocinar con los pequeños es una experiencia artística completa. Puedes amasar galletas, hacer gelatina de colores, mezclar ingredientes; probar sabores, observar cómo se transforma la materia a diversas temperaturas, y además, cantar o decir palabras mágicas mientras los aromas se esparcen por toda la casa. Lo mejor, por supuesto, es que al final, se puede probar el delicioso resultado en familia.

A la hora de bañarse

Desde el momento en que se libera de tanta ropa, tu hijo tomará más conciencia de su propio cuerpo. Permítele que se mire en el espejo y luego que él mismo se jabone. Ofrécele tiempo para jugar con el agua. Dale esponjas, estropajos, espumas y sensaciones olfativas. Ayúdalo, poco a poco, a disfrutar el agua en su cara, sin presionarlo, pues para algunos bebés esto puede ser incómodo al comienzo. La hora del baño es uno de los momentos más ricos para estimular el desarrollo sensorial. Hazle masajes con la toalla y, de vez en cuando, regálale otros masajes con cremas o aceites aromáticos para decirle cuánto lo quieres.

Nota: la música es importantísima. ¡También a los bebés les gusta cantar en el baño!
Y dale tiempo de inventar: la bañera puede ser el mar y la tapa del shampoo, se convierte en barco o en pez.

A la hora de jugar

Una sencilla tarde puede convertirse en mágica, si se tienen, además de tiempo libre, los siguientes ingredientes:

Rincón de los disfraces: Sombreros viejos, sábanas, toallas o manteles. Los zapatos de mamá. Un poco de maquillaje, ¡con supervisión adulta, por supuesto!…Corbatas o chaquetas de papá, una falda larga y unas cajas de cartón. El resto del equipo está en la imaginación de los niños y en la de sus padres, si ellos los invitan a unirse al juego.
Música de buena calidad y no sólo la que tradicionalmente se considera infantil. Estimula a tu pequeño a disfrutar la música. Déjalo bailar y cantar, sin presionarlo a que repita ni memorice obligatoriamente las letras. También los instrumentos sencillos de percusión como el tambor, los sonajeros, las claves o las maracas se pueden fabricar en casa. Los niños se expresan con todo el cuerpo, así que el espacio para bailar o para hacer acrobacias es indispensable, aunque el apartamento no sea grande.
Una biblioteca al alcance de la mano. Deja que los libros sean parte del mundo de tu hijo, desde muy temprano. Hay cuentos para morder, tocar, oler, acariciar y leer, solo o acompañado. Cada niño irá diciendo cuáles le gustan más; cuál debes repetir cada día y cuáles prefiere mirar mil veces… Averigua, en una librería especializada, cuáles son los apropiados según la edad y los intereses de tu hijo. Preocúpate porque las ilustraciones y el contenido sean de calidad. Un buen libro de imágenes puede ser el primer museo para un niño.
Un rincón de arte. Con materiales sencillos como crayolas, tizas de colores, plastilina, arcilla, anilinas vegetales o pinturas no tóxicas, tu hijo explorará posibilidades de pintura y modelado. Es aconsejable proporcionarle formatos más grandes que el convencional tamaño carta pues los trazos amplios de los pequeños requieren espacios mayores para que sus manos corran libremente. El papel Kraft o el cartón corrugado son alternativas resistentes y económicas. Prefiere la pintura sin modelo, en lugar de los libros para colorear que tradicionalmente se consiguen en el mercado, pues suelen estar llenos de estereotipos y no invitan a la creación personal, sino a la copia. Y evita los juicios de valor. Lo que es bonito y feo para ti, puede coartar su propia percepción del mundo.

A la hora de dormir

Los cuentos y la música son puertas hacia el mundo de los sueños. Cántale las canciones que recuerdas de tu infancia; cuéntale historias y léele sus cuentos favoritos a la orilla de la cama. Ese tiempo ritual crea profundos lazos de comunicación y afecto y enseña a los hijos que la literatura y la música nos vinculan con las personas que más nos quieren en la vida. No hay mejor forma de espantar el miedo que terminar el día con un abrazo, un beso y una hermosa historia.

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Acerca de la columna de Alejandra Azcárate:

i jul 23rd 1 Comment por

A propósito de la columna de Alejandra Azcárate sobre las “7 ventajas de la gordura”y el texto de Yolanda Reyes, publicado hoy en El Tiempo, reproducimos aquí un artículo escrito por Juanita Gempeler, psicóloga clínica y experta en trastornos de la alimentación. Actualmente, Juanita es la directora de Equilibrio, un programa especializado en el diagnóstico y tratamiento integral de los trastornos de la conducta alimentaria, los trastornos de ansiedad y los trastornos del estado de ánimo. Aquí está su perspectiva:

Por qué un escrito banal puede causar un daño profundo

Un escrito como el de Alejandra Azcarate, en una revista de circulación femenina como es “Aló”, tiene implicaciones que ella claramente no dimensiona, y curiosamente su editora tampoco.

Su responsabilidad va mucho mas allá de la ofensa de la cual se retracta. El problema de fondo es la exaltación de la delgadez y la satanización de los kilos de más, que en esencia facilitan que la gente tienda a hacer DIETA. Esto, como veremos, puede tener consecuencias graves en la salud de quien las hace.

Las dietas son necesarias en muchas ocasiones. Frente a enfermedades que así lo requieren, como por ejemplo la diabetes o la hipertensión, y cuando el exceso de peso atenta contra la salud. En estos casos es clave que la dieta se haga supervisada por una nutricionista u otro especialista en el tema, con el fin de facilitar una alimentación sana, que incluya TODOS los grupos de alimentos de forma balanceada. Aun así, la dieta podría desencadenar un trastorno de la conducta alimentaria, pero al estar monitoreada, el riesgo es menor.

El problema aparece cuando una persona inicia una dieta que en la mayoría de los casos no necesita y, al experimentar la sensación de control que esto le produce, no puede parar de hacerla.

Aquí aparece el tema de la percepción de la imagen corporal. El 97% de la población está insatisfecha con el cuerpo que tiene, esto se conoce como insatisfacción corporal, y un porcentaje más pequeño tiene una representación de su cuerpo que no coincide con el cuerpo que tiene. Es decir, lo ve más grande de lo que realmente es, o mas pequeño de lo que es. Este fenómeno es el de la distorsión de la imagen corporal.

En presencia de estos fenómenos, la insatisfacción y/o la distorsión de la imagen corporal, y dentro de una cultura que marca el cuerpo como elemento central de la vida de las personas,  la posibilidad de hacer una dieta aumenta, y si  quien hace dieta tiene las características genéticas y de personalidad vulnerables o propicias para hacer este tipo de trastornos, en la medida en la que haga una dieta estricta, no monitoreada, aumenta la probabilidad de que se enferme.

Los medios de comunicación, juegan en este sentido un papel muy clave. No de ser causantes de este tipo de enfermedades, pero sí de ser los gatillos que disparan su aparición, al señalar la importancia de un tipo específico de cuerpo (delgado, joven, bello) como prerrequisito para el éxito y el reconocimiento. El escrito de la revista aló, hace exactamente eso: Señala con horror los kilos de más.

En Colombia tenemos cifras preocupantes de Trastornos de la conducta alimentaria, (Anorexia nerviosa, Bulimia nerviosa), cifras similares a las que presentan otros países del mundo. La anorexia afecta al 0.8% de la población, la bulimia al 3.5% y los casos incompletos llegan la 30% aproximadamente.  Estas son enfermedades mortales, muy complejas.

Hoy tenemos muy claros que las causas de estos trastornos son varias y de diversa complejidad pero indudablemente el factor que los desencadena es una DIETA.

Es por eso que un escrito del tipo de la columna de Alejandra Azcárate resulta tan preocupante e irresponsable. Y la forma en la que pide perdón, aún más porque, al hacerlo, insiste en lo terrible de tener unos kilos de más.

La delgadez tiende a ser vista hoy como sinónimo de éxito y reconocimiento y, cuando una persona que tiene cierto éxito refuerza esta noción, está siendo un modelo de comportamiento para muchos hombres y mujeres que se van convenciendo de que éste es el ingrediente esencial para lograrlo. Claramente hay flacos y bellos exitosos, pero no todos  los hombres y las mujeres exitosos cumplen este criterio. Es decir no hay una relación directa entre el éxito de las personas y su delgadez.

Obviamente que el sobrepeso y la obesidad son un problema de salud pública, y deben ser combatidos, tanto como los trastornos de la conducta alimenticia. Las personas que padecen un trastorno de la conducta alimentaria, incurren en comportamientos que pueden ser igual o mayor de riesgosos que la misma obesidad, llevando a la muerte hasta a un 10% de las personas que los padecen.

La evidencia disponible, nos muestra que en realidad no podemos tener el cuerpo que queramos, sino aquel que nuestras características genéticas y nuestros hábitos de alimentación y de ejercicio nos permitan. Ese es el concepto de cuerpo natural. Por lo tanto, la diversidad en el tamaño y la forma del cuerpo es la norma. En la medida en la cual podamos entender y transmitir esta noción, podremos aceptar el cuerpo que tenemos y verlo como una parte más de todo aquello que nos hace personas integrales, llenas de posibilidades para desarrollarnos.

El punto central está entonces alrededor de la formación de una auto estima centrada en la integralidad de la persona, más que en cuánto pesa o qué tan delgado se es. En la aceptación y el cuidado del cuerpo que tenemos, del que podemos tener.

Juanita Gempeler
Psicóloga clínica
Directora científica
Equilibrio
www.programaequilibrio.com

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Nuestra Directora: “De flacura, belleza y juventud”

i jul 23rd No Comments por

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En su columna para El Tiempo de hoy, lunes 23 de julio de 2012, Yolanda Reyes escribió:

De flacura, belleza y juventud

Me gusta el cuerpo liviano, ágil y elástico”, así comienza la burla de Alejandra Azcárate a las gordas en la revista Aló, y va sumando puntos que van de lo estereotipado a lo grotesco. Según se ha dicho, la calidad de la columna no merecería tanta atención, pero la indignación casi semejante a la que suscitó la Reforma a la Justicia en las redes sociales, nos está diciendo algo, en buena hora.

En buena hora esas reacciones obligaron a la autora a redactar, quizás con ayuda, a juzgar por la diferencia en la argumentación, una carta de disculpa: “Me culpo por haber tratado de forma irresponsable un tema que evidentemente destruye vidas”, afirmó. En este sentido, es importante matizarlo, la columna de Azcárate es la punta del iceberg de una cultura que marca al cuerpo, especialmente al femenino, desde la infancia y que lleva a suscribir una asociación perversa entre flacura, belleza y juventud como clave de éxito. Pero incurriríamos en otra ligereza si culpáramos a la modelo o a la revista por generar trastornos de alimentación en todos sus lectores.

Según Juanita Gempeler, codirectora del Programa Integral para los Trastornos de Alimentación “Equilibrio”, y coautora con Maritza Rodríguez del libro Cuando tu forma de comer se convierte en un problema, (Ediciones B), dirigido a los niños y también recomendable para los adultos, la anorexia y la bulimia dependen de una compleja conjunción de factores genéticos y de personalidad. Esto significa que, para tener un trastorno de alimentación, no bastan los mensajes de los medios; sin embargo, hay un denominador común: sin dieta no hay anorexia ni bulimia. O dicho con otras palabras, si ser gorda es una tragedia, como lo reitera Azcárate en su disculpa, aludiendo a su biografía personal, la conclusión sería la urgencia de hacer dieta. ¿Cuál y hasta dónde; hasta parecerse a quién?  Ahí comienzan los problemas.

Las gordas “se asolean como un sapo bocabajo desparramadas sin tapujos” y los hombres “no las morbosean porque rayarían con la aberración” (sic), sostiene Azcárate. Quizás a muchos les parezcan necias sus palabras. Pero si pensamos en jóvenes y adolescentes que leen la revista en un momento crucial para la formación de su identidad, estas declaraciones pueden socavar una autoestima  lesionada y disparar la vulnerabilidad, por no hablar de otras asociaciones entre el “morbo” de los hombres y el cuerpo femenino.

De anorexia y bulimia suele hablarse, casi siempre con poco rigor y casi siempre en “revistas femeninas”. Eso ha contribuido a distorsionar un problema de salud que se da en todos los estratos y que, en contra de lo que se creía, no solo afecta a las mujeres ni es exclusivo de los jóvenes. Aunque estos trastornos solían asociarse con personas entre 15 y 25 años, cada vez se detectan más casos a los 7, 8 y 9 años; en mujeres de 30 a 60, que ven con horror cómo se aleja “la eterna juventud”, y también entre los hombres. Por cada 10 mujeres, hay 6 casos masculinos.

Como saben quienes han vivido estos trastornos o quienes han perdido o afrontado el riesgo de perder un hijo, la anorexia y la bulimia merecen, además de respeto y empatía, una responsabilidad  que atañe a los medios y a las figuras que son referencia para los jóvenes o para quienes no tienen otras opciones que les permitan filtrar y cotejar la información. Pero no me refiero a campañas esporádicas de “responsabilidad social”, sino a algo más profundo y cotidiano: a proponer otras miradas que valoren la diversidad de los cuerpos que habitamos. Estoy hablando de hacer visibles otras culturas, en plural intencional: de reconocernos y reconciliarnos con las huellas de quienes nos legaron genética e historia, imperfectas ambas, por supuesto, pero tan nuestras, como la huella digital y el ADN. Y para ello resulta clave arriesgar otros libretos: inteligentes, desafiantes, originales y, ojalá también, mejor escritos.

Yolanda Reyes

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¡Todavía quedan dos semanas!

i jul 15th No Comments por

El curso de vacaciones de Espantapájaros te espera

Las vacaciones de Espantapájaros se quedan guardadas en la memoria poética de los niños durante mucho, muchísimo tiempo. Este año nos hemos divertido mucho y ya tenemos preparadas las actividades y sorpresas que ofreceremos en nuestras últimas semanas del curso vacacional.

Semana del 16 de julio al 19 de julio
La cocina de Espantapájaros

Las tradicionales recetas de Espantapájaros han acompañado a crecer a muchas generaciones. Desde las casitas de dulce que salen en los cuentos, hasta las pociones embrujadas o el menú de las hadas, los niños disfrutarán de un menú fantástico, hecho por ellos mismos.

Semana del 23 de julio al 27 de julio
La arquitectura y los niños

Bajo la dirección de Martha, nuestra librera de La Tienda de Oz y arquitecta de profesión, diseñaremos y construiremos casas: de arena, con cajas, con telas, con trapos, con libros… y de muchas formas, para jugar con el volumen, el espacio y la creatividad.

Valor
*Semana de 5 días: $ 185.000
*Semana de 4 días (semana con un día festivo) $ 148.000Transporte: $ 55.000 semanal

Horario
Lunes a viernes de 9:00 am a 12:00 m

Edades
De 1 1/2 a 10 años (en grupos diferentes)

Y además, como también es tradicional en Espantapájaros, tendremos una tienda con cosas deliciosas para la merienda. (También se puede traer lonchera).

Para inscripciones, llame al 6297828 o envíe un correo a infotaller@espantapajaros.com      


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Nuestra Directora: “El Puro Centro Democrático”

i jul 9th No Comments por

Estas páginas están abiertas al debate, a la reflexión y al intercambio. Todas las escrituras son bienvenidas.

En su columna para El Tiempo de hoy, lunes 9 de julio de 2012, Yolanda Reyes escribió:

El Puro Centro Democrático

Entiendo, sin ser experta en la materia, lo de los movimientos pendulares en política. Que luego de Felipe llegue Aznar y que le siga Zapatero y que después vuelva Rajoy, y que ese perpetuo movimiento de ensayo y error, de la esperanza al desencanto, gobierne los ciclos electorales en diversas latitudes, de Bush a Obama, de republicanos a demócratas, de Francia al cono sur, a veces más a la derecha y otras más hacia la izquierda, y casi siempre llegando al mismo centro en el que termina apelmazándose el poder… Entiendo, digo, que eso sea parte de lo que llamamos “relevo democrático”. Entiendo, incluso, aunque comparto la desazón de tantos mexicanos, que, como parte del sistema de premios y castigos, haya resucitado el PRI.

Pero esto de Colombia, ¿qué es?, ¿alguien me explica? ¿¡Que “vuelva” algo llamado el Puro Centro Democrático, inventado por la caverna furibista!? ¿Que Uribe sea la alternativa de relevo a lo que el mismo Uribe nos dejó? ¿Que ahora resultemos buscando lado entre Santos J. M. y Santos F., entre Vargas Lleras versus Londoño y José Obdulio, o, lo que resulta delirante, entre Juan Lozano y Juan Lozano, o entre Angelino y Angelino, que parecen estar en ambos lados?

“El movimiento que surge con el aval de Uribe es una nueva opción que recompondrá el mapa político”, afirmó Alfredo Rangel (el subrayado, que puede remplazarse por una carcajada, es mío). ¡Cómo creer que, mientras el mundo celebra el descubrimiento de la partícula de Dios, los colombianos volvamos a enfrascarnos en esta polarización que durante la década pasada empobreció nuestro discurso alrededor de ese caudillo vociferante y premoderno! Pero lo insólito no es que U quiera recuperar sus privilegios, sino que quienes no votamos por él ni por el que ungió de sucesor, hagamos de idiotas útiles, buscando del mal el menos: polarizados otra vez, peleando todos contra todos, solo que ahora por los mismos.

No puede ser, y creo que es un signo preocupante de demencia, que el debate nacional se centre en cuál de las dos facciones del partido que U se inventó con la inicial de su apellido pueda ser la “nueva opción”, o en cuál de sus Ungidos -el de antes o los que ahora intenta fabricar- pueda estar el “Gran Candidato”… de sí mismo. No puede ser que pretenda hablar a través de Londoño, de Óscar Iván, del Doctor Ternura o de quien sea, como hablaba la niña de El exorcista soltando escupitajos, a nombre de Ya Saben. Y es otro signo preocupante, no de demencia, sino de oportunismo, que esas personas se presten a jugar el mismo juego de Santos sabiendo, con evidencia empírica, cómo va a terminar.

Porque tampoco se necesita ser experto, ni en política ni en condición humana, para adivinar que quienquiera que sea el candidato de U terminará haciendo lo de Santos, es decir, “traicionando” al Gran Ventrílocuo, matando al Padre Ubérrimo para quitárselo de encima, apenas llegue a Palacio. ¿Acaso alguien con el ego de Fernando Londoño, suponiendo que no estuviera inhabilitado por el escándalo Invercolsa, se prestaría para que U lo gobernara y gobernara en cuerpo ajeno, como maneja sus caballos y su finca?

Me da tristeza por mi vecino de columna que parece el más leal y, por lo tanto, el que corre más peligro de ser utilizado por U, como utilizó Santos a su ministro Esguerra, o como el mismo Uribe fue utilizado por Santos, o como Vargas Lleras utilizará a Santos para ser presidente, y etcétera y etcétera. Pero lo que me produce más desazón es amplificar la egolatría de quien precisa de la mirada y la energía de todo este país para existir.

Con tantos temas por tocar, tanto mundo por mirar, tantos problemas nacionales que comenzaron antes de él y que seguirán después de él y de quienes hoy gobiernan en su nombre, no puede ser que U vuelva a protagonizar la saga patológica de este país. ¿Acaso no hay otras letras para inventar otros discursos?

Yolanda Reyes

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No solo los monstruos quedan huérfanos

i jul 4th No Comments por

Continuamos nuestro tributo a Maurice Sendak, el artista de libros más importante del siglo XX y un favorito entre los niños de Espantapájaros. A continuación les presentamos un texto de Isabel Calderón Reyes, publicado en la revista El Librero de junio de 2012:

Hace dos meses extrañamos a un autor fundamental para la literatura infantil. La buena noticia es que ilustró y escribió libros para todos los gustos. La mala noticia es que muchos de ellos son difíciles de conseguir por estas latitudes.

Maurice Sendak

Imagen tomada de www.thisiscolossal.com

Maurice Sendak no tuvo hijos. Era más cascarrabias que afable y prefería la amistad de los perros. Tras la muerte del psicoanalista Eugene Glynn, su pareja durante muchos años, un pastor alemán llamado Herman –en honor a Melville– fue su única compañía. Aun así, el pasado 8 de mayo fue como si millones de niños de todas las nacionalidades hubieran perdido al abuelo que les contaba los mejores cuentos.

Hace cincuenta años su nombre empezó a sonar con frecuencia en el mundo de los libros para niños; al principio, su revelación puso a la defensiva a padres sobreprotectores, maestros inapetentes y libreros escandalizados. Pero muy pronto se ganó un lugar en el podio de los maestros de la literatura infantil contemporánea. El premio Hans Christian Andersen que ganó en 1970 y los más de 19 millones de ejemplares vendidos de Donde viven los monstruos –su obra más taquillera– lo confirman.

Publicado por primera vez en 1963 y ganador de la medalla Caldecott en 1964, el libro álbum que hizo famoso a Sendak cuenta la historia de Max, un niño ingobernable que viaja a un mundo fantástico para encontrarse con monstruos feroces que sólo se dejan domar cuando los miran fijamente a sus ojos amarillos. Hacia el final de la aventura, Max vuelve al lugar donde lo quieren más que a nadie en el mundo: su casa.

La acogida de este cuento por parte del público infantil consagró a Sendak como un autor honesto, irreverente y capaz de detectar las sensaciones disruptivas con las que los niños se enfrentan a diario.

Su popularidad es suficiente para que la historia del libro álbum como género literario sea inconcebible sin sus aportes. Conviene, por lo tanto, que el homenaje que se merece tras su muerte recoja su trabajo de medio siglo. Aunque sería imposible hablar de los 70 libros que ilustró y los 17 que escribió e ilustró, es recomendable dar una mirada al conjunto de su obra, pasando por los libros célebres, por supuesto, pero sin olvidar ni descartar joyas que no se consiguen en Colombia y libros en los que hay mucha más ternura que rebeldía.

The Art of Maurice Sendak es un libro monumental publicado por el sello Abrams en Estados Unidos. Son 278 páginas de fotos, ilustraciones a todo color y bocetos hechos por él. El texto que acompañan las imágenes es de Selma Lanes y cuenta en detalle la vida del artista; su infancia, la influencia de otros creadores en su trabajo, y los distintos proyectos que emprendió. Un recorrido por el libro permite comprobar que Maurice Sendak era un autor multifacético y camaleónico que tenía un talento singular para las artes gráficas pero también deseaba contar historias y le gustaba escribirlas.

The Art of Maurice Sendak

The Art of Maurice Sendak (1998)

Esta segunda tarea usualmente le exigía cambiar de rumbo en sus proyectos: ensayaba unas escenas, las borraba, las cambiaba por otras y hacía muchas correcciones. Los monstruos que lo hicieron famoso, por ejemplo, estaban destinados a ser caballos. En un principio Sendak concibió un libro que se llamaría Where the Wild Horses Are, en el que la madre del protagonista se transformaba en un lobo. Pero como no sabía dibujar caballos durante mucho tiempo se preguntó con qué podría reemplazarlos. Hasta que, inspirado en los tíos que pasaban de visita por su casa, dio con los monstruos y de paso reescribió la historia, que resultó más corta de la que había imaginado.

De su trabajo como ilustrador de historias ajenas sobresalen, por su calidad, las imágenes con las que acompañó los cuentos de hadas de los hermanos Grimm, publicados por el sello juvenil norteamericano Farrar, Straus and Giroux. En 1989, Lumen sacó en España la versión en castellano, pero ahora es difícil de encontrar. Por su éxito comercial, se destacan las ilustraciones de la serie Osito (Alfaguara), cuyas historias, escritas por Else Homelund, giran en torno a un pequeño oso y su escenario familiar: posiblemente, el trabajo menos extravagante que Sendak hizo en su vida.

El primer libro en el que se ocupó del texto y las imágenes fue Kenny’s Window, publicado en 1956. Aunque no está traducido al español –o precisamente por eso–, vale la pena mirarlo porque explora el tema de los mundos fantásticos y su tímido protagonista se asoma por la ventana de su cuarto con la ilusión y el miedo ante lo que puede haber allí afuera.

La cocina de noche

La cocina de noche (1971)

La cocina de noche (1971) es otro título memorable. De la infancia, Sendak sabía algo primordial: que la vida de los niños gira en torno al deseo de comer y el temor de ser comidos. Esa intuición quedó delineada en esta obra, como quedó delineado el paisaje urbano de Nueva York, inconfundible a pesar de su decisión de reemplazar los rascacielos por sugerentes cajas de leche. Los tres libros para los que trabajó en equipo con el poeta Randall Jarrell, The Bat-Poet (1964) The Animal Family (1965) y Fly By Night (1976), son un tesoro de reducida circulación: se trata de extrañas fábulas sobre el arte y los artistas, irreconocibles incluso para varios seguidores de Sendak en Estados Unidos.

Hay una frase que circuló en medios de comunicación y redes sociales cuando se supo que el padre de Max y los monstruos había muerto. “En la vida debe haber algo más que tenerlo todo”. Aunque suena a moraleja, no está al final de un libro suyo, sino al principio de Higglety Pigglety Pop: la historia de Jennie, una perrita que decide irse de su casa y dedicarse al teatro porque está aburrida de tenerlo todo y no es feliz. Sendak escribió e ilustró este libro durante uno de los años más difíciles de su vida: 1967. Mientras se recuperaba de un infarto, lidiaba con la enfermedad de dos seres queridos y entrañables: su madre y su mascota Jennie (“el amor de mi vida”, le decía a la terrier que vivió con él catorce años). En las ilustraciones es claro que Higglety Pigglety Poo es un triste homenaje a su compañera de tantos tiempo. En la década de los ochenta esta obra estuvo traducida al español por Alfaguara con el nombre de Dídola pídola pon pero ya está fuera de circulación.

Higglety Pigglety Pop

Higglety Pigglety Pop (1967)

Sendak ya no está. Y durante este mes no sólo se ha sentido su ausencia, sino la ausencia de muchas obras suyas excelentes en las librerías colombianas. Pero las editoriales comprometidas con el público infantil están frente a una oportunidad: si deciden hacerlo, pueden traernos más historias inquietantes e imágenes exquisitas. Aunque sea necesario atravesar el día y la noche y mirar a los ojos amarillos de los monstruos, como Max.

La invitación a traducir, reeditar y ofrecer más libros también es extensiva a las librerías y a los distribuidores de libros infantiles. Por ejemplo, el próximo año a unos y a otros les conviene estar atentos al lanzamiento de My Brother’s Book,un trabajo del que se saben pocas cosas: que se publicará en febrero, que el texto es un poema y que el amor que Sendak sentía por su hermano –también escritor y que murió en 1995– sirvió de inspiración. Puede que la lectura del libro póstumo aporte algunas claves para entender mejor al viejo cascarrabias que ha entretenido a los niños de tres generaciones.

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Maurice Sendak por Ana María Bernal

i jul 3rd No Comments por

En Espantapájaros continuamos con nuestro homenaje a Maurice Sendak. Hoy los dejamos con este texto que escribió Ana María Bernal, profesora de los bebés de nuestro Centro de Desarrollo Infantil.

Maurice Sendak

La primera vez que oí el cuento Donde viven los monstruos, de Maurice Sendak, llevaba muy poco tiempo trabajando como profesora de preescolar. En el jardín donde yo estaba, habían invitado a Yolanda Reyes para una charla sobre el libro álbum.  También era la primera vez que oía a Yolanda leer un cuento y la verdad fue que quedé enganchada desde la primera página. Recuerdo que no podía quitar mis ojos del libro mientras pasaban las páginas; ahora que lo pienso, mi cara debía ser como la de la mayoría de los niños cuando escuchan este cuento.

Max

No podía creer que Max le dijera a su mamá “te voy a comer” ¡Cuántas veces quise hacer lo mismo con la mía! Para mí, fue transportarme a todos los miedos que tenía de niña, y luego, cuando las ilustraciones  van agrandándose hasta ocupar toda la hoja justo cuando Max está en lo más salvaje… ¡de verdad que dan ganas de hacer una fiesta monstruo!… Es como una catarsis. Y al final, regresa tranquilamente navegando, tomándose el tiempo que necesita, hasta hacer algo tan familiar y acogedor como comerse su comida que “todavía estaba caliente”.

Agradezco de corazón a Maurice Sendak por abrir un camino hacia donde viven los monstruos, y a Yolanda por haber sido la primera voz con la que oí este cuento.

Ana María Bernal

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Maurice Sendak por Lucía Liévano

i jul 2nd No Comments por

En Espantapájaros continuamos con nuestro homenaje a Maurice Sendak. Hoy los dejamos con este texto que escribió Lucía Liévano, profesora de niños y adultos en Espantapájaros. Sigan atentos que pronto les brindaremos más textos en nuestro tributo al artista de libros más importante del siglo XX.


Maurice Sendak y Dónde viven los monstruos

¡Murió Maurice Sendak!, me contó Martha Parada, librera en la Tienda de Oz. Así no más, sin más preámbulos, soltó la noticia de última hora. En ese momento tuve una cantidad de emociones y sentimientos de nostalgia y de tristeza que por lo general sentimos por las personas que conocemos y con quienes hemos establecido vínculos afectivos, así como por aquellas que de una u otra manera han sido significativas en nuestra vida. Maurice Sendak es uno de mis autores favoritos, por quien guardo un profundo sentimiento de admiración.

La primera vez que oí hablar de su libro Donde viven los monstruos, fue en un taller sobre literatura infantil para maestros, dictado por Irene Vasco, en Espantapájaros Taller en 1995. Esa tarde Irene habló de muchos libros pero éste es el único que recuerdo. Me impactó tanto, que mientras ella lo leía, yo solo podía pensar en que ese libro no se les debía leer a los niños. ¡Un libro de monstruos! Me parecía aterrador. En el descanso, como siempre sucede en Espantapájaros, dejaron los libros al alcance de todas las participantes. No sé cómo ni por qué, el libro llegó a mis manos, no tomé café, no me quedó tiempo, en cambio leí el cuento dos o tres veces; aunque había otras personas esperando a que yo finalmente lo soltara, debo confesar que me era casi imposible. En ese momento, no solo estaba leyendo un cuento de monstruos, estaba recordando, casi con la misma angustia, muchas de las noches en las que yo me despertaba gritando asustada por una terrible pesadilla. Como les sucede a los niños, el cuento de Sendak, me permitió sacar de lo más profundo de mí, un miedo que tenía guardado desde la infancia y del cual nunca había podido hablar, mucho menos reconocer que aún estaba ahí. Para mí, Donde viven los monstruos, es un libro inmensamente reparador y me abrió la puerta que inició mi camino en el maravilloso mundo de la literatura.

Lucía Liévano

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