Una familia lectora

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Ana María Bravo y Germán Ronderos estuvieron en nuestra librería el sábado 24 de noviembre.

Viven en el campo con sus hijos Amelia y Nicolás. Les gusta pasar sus ratos libres en familia. Ir a teatro, a la librería, a comer helados o al parque son sus planes favoritos. Hay varios cuentos que les gustan mucho porque han hecho reír a sus hijos:

Perdido y encontrado, de Oliver Jeffers (Fondo de Cultura Económica)
Soy el más guapo, de Mario Ramos (Corimbo Editorial)
Choco encuentra una mamá, de Keiko Kasza (Norma)
-“La cenicienta”, en Cuentos en verso para niños perversos, de Roald Dahl (Alfaguara)
Benjamino, de María Teresa Andruetto, con ilustraciones de Cynthia Orensztajn (Alfaguara)
Te lo he dicho 100 veces de Gabriela Keselman (Destino)
Niña bonita de Ana María Machado, con ilustraciones de Rosana Faría (Ekaré)
Mi día de suerte de Keiko Kazsa (Norma)

Todos los sábados, las familias se toman nuestra librería para compartir con sus hijos y con los amigos de sus hijos, los cuentos favoritos de su casa.

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Cortesía de Mónica Giraldo: hora del cuento musical

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La hora del cuento de este sábado, primero de diciembre, tendrá música. Nuestra invitada, Mónica Giraldo, es la mamá de Daniel Mendiwelson, alumno de Adriana en Espantapájaros.

Estudió Arquitectura en la universidad de los Andes y Música en Berklee College of Music (Boston). Es cantante y compositora y fue nominada a Mejor Nueva Artista de los Grammy Latinos en el año 2008. Su familia está creciendo; ¡Mónica está embarazada de su segundo hijo, Tomás, que ya viene en camino!

La música es muy importante en su hogar y siempre está presente en sus ratos libres. La familia de Mónica es muy musical: les encanta oír canciones, cantarlas y jugar con ellas. Por eso, su participación del sábado en la hora del cuento será musical: una lectura de cuentos unida a las canciones que se han inventado y historias que han descubierto en sus viajes y paseos.

El primer libro que le leyó a su hijo Daniel se llama My little monkey: es un libro para bebés de Sandra Magsamen. Después de leerlo, hicieron una divertida canción sobre la historia. Otros libros que les encantan son:

Ernestina la gallina, de Yolanda Reyes, ilustrado por Aitana Carrasco (Océano)

Chigüiro chistoso, de Ivar Da Coll (Babel)

Maisy te quiere, de Lucy Cousings (Serres)

Mis animales, de la colección Primeras Travesías (Océano)

¡Adivina! ¡Abre la puerta!, de Carlo Michelini (Edaf)

Cucú, de Yolanda Reyes, ilustrado por Cristian Turdera (Océano)

Soy grande, soy pequeño, de Kathy Stinson y Robin Baird Lewis (Ekaré)

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Nuestra Directora: “Intimidación por homofobia”

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Estas páginas están abiertas al debate, a la reflexión y al intercambio. Todas las escrituras son bienvenidas.

En su columna para El Tiempo de hoy, lunes 26 de noviembre de 2012, Yolanda Reyes escribió:

Intimidación por homofobia

Según un estudio sobre violencia escolar realizado con 87000 estudiantes bogotanos en 2008 y citado por Enrique Chaux en su libro Educación, convivencia y agresión escolar, el 34% reportó que algún compañero fue rechazado por parecer homosexual y el 27% admitió estar más o menos de acuerdo, o totalmente de acuerdo con la siguiente afirmación: “En mi colegio deberían sacar a los homosexuales”. Argumenta Chaux que la intimidación por homofobia es una forma de matoneo, con graves efectos académicos y psicosociales como ansiedad, depresión y pérdida de sentido de pertenencia a la escuela. Incluso, en ocasiones, puede derivar en suicidio.

Según entrevistas de Estrada (2010), los adultos LGBT reportan que la intimidación por homofobia en sus tiempos escolares “era aprobada explícita o implícitamente por los profesores y las directivas de los colegios”. Según los educadores del país, en nuestras escuelas son frecuentes expresiones como “marica” y “gay”, que se profieren en circunstancias por todos conocidas: si a un niño no le gusta el fútbol o prefiere jugar con niñas, si un adolescente expresa su tristeza llorando, si alguien manifiesta dudas sobre su identidad sexual o si no se adapta al parámetro de “ser macho”. Las consecuencias suelen derivar en bullying, una forma recurrente de maltrato físico, verbal o relacional que causa fobia escolar e intenso dolor, y que lleva aparejados fenómenos de presión de grupo, rechazo y exclusión.

Según el Ministerio de Educación, las competencias ciudadanas son un desafío para la paz en Colombia, y estas se sustentan en el desarrollo de la empatía frente al dolor del otro, (especialmente si es un desconocido), y en la comprensión de que los conflictos, inherentes a los grupos humanos, pueden resolverse de forma asertiva, es decir, defendiendo los derechos y los puntos de vista propios de manera firme, pero sin herir. La diferencia entre conflicto y matoneo está marcada por situaciones de poder, pues el conflicto se dirime entre grupos o personas en igualdad de condiciones, en tanto que el matoneo se ejerce contra personas o grupos en situación minoritaria. Según el psicólogo Bandura, desde los tres años, los niños que observan a los adultos actuar agresivamente, los imitan de manera casi idéntica, y si esta violencia es premiada o ignorada social (y políticamente, añado), se entiende como legítima, digna de imitación y sinónimo de “popularidad”.

A la luz de estos estudios, cabe preguntarse qué aprenden nuestros jóvenes de frases como “Miro con repulsión el catre compartido por dos varones… es un sexo sucio, asqueroso, merece repudio, es un sexo excremental”. Su autor, el Senador Gerlein, es una autoridad política, y aquí cabe también la pregunta por la “corresponsabilidad del Estado, de la familia y de la sociedad”, que es un pilar del Código de Infancia 2006. ¿Será posible seguir considerando el matoneo como un fenómeno exclusivamente escolar?

La mayoría de la gente piensa que el matoneo involucra únicamente al agresor y al agredido, y no es consciente de que observar sin intervenir o restarle importancia significa legitimarlo. Tampoco tiene claro que intervenir oportunamente puede detener la agresión y que, en ese poder, descansa la responsabilidad social. Por ello, el Derecho de Petición de Ángela María Robledo para que el Procurador se pronuncie sobre este episodio vergonzoso y las declaraciones de la Consejera Cristina Plazas son formas de romper la complicidad de los adultos responsables. “Que el gobierno defina si las palabras de la Consejera Plazas son la posición del Ejecutivo frente al partido conservador” pidió Hernán Andrade, vocero de esa colectividad.

Estoy de acuerdo con su petición de un pronunciamiento, no solo del Ejecutivo sino de todas las autoridades. Yo no quiero ser cómplice. ¿Y usted?

Yolanda Reyes 

 
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De la cocina de Espantapájaros: esponjado de naranja

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Preparar una receta es mucho más que mezclar ingredientes. Es hacerse preguntas y arriesgar hipótesis; es  tocar, oler, probar, seguir instrucciones, esperar turno, ejercitar movimientos, conectar el ojo, la mano, los sentidos y el gusto por aprender…

Es  contar cantidades y descubrir los cambios de la materia  y  sentir las texturas y seguir preguntando otra vez: ¿por qué?

Es trabajar en equipo y vivir el ritual cultural de compartir una mesa. Es chuparse los dedos y confirmar, día a día, las enormes posibilidades de  explorar, de inventar y  de querer saber más y más.

Echamos gelatina sin sabor en agua tibia. ¿Qué pasará?

Y revolvemos rápido para que no le queden grumos.  ¡Un ejercicio de precisión!

La dejamos en la nevera un rato para que enfríe.

Entretanto, exprimimos las naranjas.

Agregamos 5 cucharadas de azúcar y contamos juntos

Revolvemos, con nuestras manos expertas.

Añadimos  una bolsa de leche en polvo.

Luego batimos hasta que quede esponjoso, ¡qué buena coordinación!

Después cada uno de nosotros sirve  tres cucharadas de esponjado en su vaso.

       

Lo llevamos a la nevera hasta que cuaje.  ¿Qué le hará el frío a esta masa?

Las opiniones y las hipótesis son variadas.

     

Por último “escribimos”, a nuestra manera, la receta.

¿Y cuál es tu receta?

Envía a Espantapájaros tu receta favorita para prepararla con los niños y seguir alimentando su deseo de inventar, en este laboratorio donde se forman investigadores de 3 y 4 años.

Bogotá, noviembre de 2012

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Nuestra Directora: “¿El país que queremos ser?”

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En su columna para El Tiempo de hoy, lunes 12 de noviembre de 2012, Yolanda Reyes escribió:

¿El país que queremos ser?

Si el mundo es un hipermercado y el nuevo orden global es el Doing Business, esas antiguas insignias como escudo, himno y bandera dejaron de ser “competitivas” y ahora un país ya no es un país, simplemente, sino una “Marca País”. Para dar cohesión a los productos y a la identidad nacional, así como antes se usaba la  etiqueta “made in USA”, hoy se invierten enormes sumas en “posicionar” (sic) marcas. En el caso colombiano se han gastado –invertido, perdón– 7.000 millones de pesos en 2012. Dicen que es buen negocio: que además de atraer turismo y vender  patria, construye una identidad.

Pero como nuestra identidad es fluctuante, Colombia  ya no es pasión. Atrás quedaron aquellos sagrados corazones  y esa amenaza de “el único riesgo es que te quieras quedar” (cautivado o cautivo), que podía atemorizar a cautos inversionistas, para promovernos como paraíso de la inversión extranjera. Y nadie mejor que el presidente Santos, pieza fundamental de la estrategia, para vender la idea. “Hoy nos miran con otros ojos”, afirma en uno de los videos, y se refiere al país con frases tan cursis como “estrella fulgurante” y “el nuevo tigre de América Latina”. Una nueva narrativa para “un país solución”, asegura.

“Si la pregunta es dónde invertir, hacer negocios o ir de vacaciones, la respuesta está en un solo lugar. La respuesta es Colombia”, dice, sin vacilar, el texto. Con “una geometría creativa”, según afirma la gran alianza de firmas publicitarias que lo inventó,  el sello hace énfasis en nuestra “megadiversidad” y conjuga cinco colores que, además de representar nuestras cinco regiones, tienen simbologías parecidas a las que recitábamos en primaria: el verde de nuestras riquezas naturales, el violeta de nuestras orquídeas, el amarillo del sol, el azul de ríos y mares y el rojo… se me olvidó, pero les aseguro que no simboliza la sangre derramada por nadie, pues el objetivo es “rectificar” la imagen negativa y mostrar un país que renace.  ¡Sin sangre, obviamente!

El juego de formas y colores que los publicistas explicaron con mil palabras no parece sintetizarse en una imagen que se grabe en la retina, como Mercedes Benz o Coca Cola, por ejemplo. Los colores y las formas tienen cierta semejanza con la marca Brasil, lo cual parece poco ingenioso porque una marca debería distinguirse de otra existente.  Y sobre los colores del sello, se lee la sílaba Co., tomada del código ISO, en alusión a internet, para vender una Colombia digital, innovadora y contemporánea. Bajo la sílaba Co., está la palabra Colombia, con una cacofonía (Co. Colombia) que recuerda, sin mala intención, el tartamudeo de algún líder.

Vamos, Colombia, echa pa´Iante, grita, baila, salta y canta, suena una música pegajosa, mientras el video muestra nuestra nueva identidad. Un tren que lleva carbón por las playas, el logo del Cerrejón, una ensambladora de vehículos, una cata de café e indígenas en paisajes aún sin hoteles, entre otras imágenes, rematan con nuestro típico “se le tiene” que nos hace pródigos con los extranjeros. Si bien la condición de una marca es perdurar, para ser identificable y recordada, la nuestra parece mudar al vaivén de las personalidades presidenciales y es inevitable leer conexiones: de un lado, pasión y riesgo; del otro, respuesta y negocios. Pero siempre la misma súplica: aquí “se les tiene” lo que quieran.

Recomiendo, para comparar, buscar la bella y sencilla marca país de Perú y ver el documental con el que Flavio Pantigoso ganó el concurso para promover la identidad peruana. Un bus, cargado de peruanos, llega a Perú, una población perdida de Nebraska, USA y, a través del encuentro de dos culturas, rompe el estereotipo de ser los colonizados de siempre. Es muy divertida la forma como entra al corazón del imperio la Inka Kola y cómo se mezclan gente y sabores de allí y de allá.  Al verlo, entendí la diferencia entre un power point denso y una narrativa. Quizás el ingenio está en no decirlo todo. O en decirlo de otro modo.

Yolanda Reyes

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Espantapájaros en el Festival de Librerías Arcadia

i nov 7th No Comments por

 

Fue maravilloso encontrarnos, alrededor de los libros, en el Parque de la 93 y ver a tantas familias lectoras que se han ido formando al lado nuestro…

 

 

 

 

Y descubrir a los que empiezan a inventar su historia mirando, oyendo y mordiendo libros…

 

 

 

 

 

 

Mientras existan lectores como ellos, tendremos mucho trabajo por hacer, y muchas páginas para leer, para escribir y compartir.

 

 

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