Taller: los pilares de la vida

i ene 30th 3 Comments por

Los pilares de la vida

Pedagogía para la educación inicial  

Seminario-taller dirigido a padres, maestros y todos los educadores de la primera infancia.

IMG_7287La primera infancia ha cobrado una importancia creciente y la legislación colombiana ha reconocido el valor crucial de los primeros seis años de vida. Esta preocupación se refleja en la construcción de lineamientos curriculares, en el ámbito nacional y distrital, que consideran a la educación inicial como un ciclo con una identidad propia y que proponen un abordaje centrado en la pedagogía para orientar el trabajo de las instituciones públicas y privadas.

¿Qué entendemos hoy por educación inicial? ¿Cómo se potencia el desarrollo de los niños, a la luz de una pedagogía pensada específicamente para los primeros años? ¿Por qué se habla del juego, el arte, la literatura y la exploración del medio como pilares de la educación inicial? ¿Cuáles son los documentos que orientan el trabajo pedagógico de los centros de desarrollo infantil en la ciudad y en el país?

Este seminario taller reúne a maestras dedicadas a la primera infancia, desde dos perspectivas: de un lado, desde la formación docente y la construcción de lineamientos para la educación inicial y, de otro, desde el trabajo directo con los niños. Nuestra propuesta es invitar a los participantes a conjugar el hacer, el pensar y el saber pedagógico para abrir caminos, reafirmar intuiciones, compartir preguntas y descubrir, no solo lo que se ha avanzado en este campo, sino todo lo que podemos aprender juntos.

Contenido

  • Martes 19 de febrero

De qué hablamos cuando hablamos de educación inicial y cuál es su identidad. Referentes de política pública y educativa relacionados con primera infancia y educación inicial. El Lineamiento Pedagógico y Curricular para la Educación Inicial en el Distrito y el del Ministerio de Educación Nacional como contexto y punto de partida.

Por Graciela Fandiño. Doctora en Filosofía y Ciencias de la Educación, UNEP, Madrid. Magister en Investigación y Análisis Curricular, Universidad Pedagógica Nacional. Profesora de la Maestría de Educación y del Doctorado en la UPN. Coordinó la elaboración del Lineamiento Pedagógico y Curricular para la Educación Inicial en el Distrito y fue consultora del BID para la construcción del Lineamiento de Educación Inicial del Ministerio de Educación.

  • Martes 26 de febrero

El pilar del juego. ¿A qué juegan, por qué juegan, cómo juegan y qué se juegan los niños en la primera infancia? Las tensiones entre el juego “instrumental” y el juego como fenómeno cultural y actividad rectora de la infancia. Cuerpo, juego y movimiento en la educación inicial.

Por María Consuelo Martín. Licenciada en Educación Preescolar, UPN. Se especializó en Psicomotricidad en la Escuela Internacional de Psicomotricidad de Madrid, bajo la dirección de Bernard Aucouturier. Maestría en Desarrollo Educativo y Social, CINDE-UPN. Docente de la Fundación Universitaria Monserrate y de la Universidad Pedagógica Nacional. Consultora de la Secretaría de Integración Social en la construcción del Lineamiento Pedagógico y Curricular para la Educación Inicial en el Distrito y miembro del grupo de trabajo para la construcción del Lineamiento de Educación Inicial del Ministerio de Educación.

  • Martes 5 de marzo.

El pilar del arte. ¿Bonito o feo? ¿Proceso o resultado? Las tensiones entre la exploración artística y los “aprestamientos”. Espantapájaros se convierte en una ruta sensorial y en un taller de arte para que los participantes exploren las posibilidades de tocar, pintar, oler, probar y embadurnarse, y para ilustrar, en el “terreno de los niños”, las relaciones entre arte y desarrollo infantil.

Talleristas: Lucía Liévano y Sonia Téllez. Maestras de bebés, niños y niñas, formadoras de maestros en el ámbito nacional y miembros del Equipo de Animación a la Lectura de Espantapájaros.

  • Martes 12 de marzo.

El pilar de la exploración del medio. Observar, manipular, comparar y pensar los objetos, los sujetos  y sus relaciones. Cómo crear ambientes enriquecidos para explorar mundos posibles. Seminario-taller de cocina, ecología y proyectos de aula que recoge y documenta experiencias pedagógicas realizadas con los niños.

Talleristas: Lucía Liévano y Sonia Téllez.

  • Martes 19 de marzo.

El pilar de la literatura. ¿Por qué todo el mundo quiere formar bebés lectores? Del lenguaje fáctico a la lengua del relato, de la oralidad a las primeras escrituras y de la poética a la política. ¿Qué se “enseña” a los primeros lectores? Relato “en clave de niños” de una investigación que comienza a hacerse esas preguntas.

Por Yolanda Reyes. Directora de Espantapájaros. Maestra, escritora y columnista. Diseñó el proyecto piloto “La Fiesta de la Lectura” del Instituto de Bienestar Familiar,  fue consultora de la Secretaría de Integración Social en la construcción del Lineamiento Pedagógico y Curricular para la Educación Inicial en el Distrito, consultora del BID para el Lineamiento de Educación Inicial del Ministerio de Educación y consultora de CERLALC para el Plan DICE.

Horario: martes de 5:00 a 7:30 pm

Del 19 de febrero al 19 de marzo de 2013

Inversión: $380.000.oo

Informes e inscripciones: Espantapájaros Taller. Carrera 19 A # 104A-60,

Teléfonos: 6297828 y 6200754, 2142363. Cupo limitado.

 

???????????????????????????????

 

*Este programa se puede complementar con el de pasantías en Espantapájaros

Síguenos

Nos visitó Tatiana Montaña, de Bogotá Gota a Gota

i ene 26th No Comments por

Este sábado, 26 de enero, tuvimos a Tatiana Montaña como invitada a nuestra hora del cuento. Tatiana tiene una fundación, Bogotá gota a gota, que promueve la participación ciudadana infantil a través del arte: “Es un proceso con niños y niñas en el que los empoderan para que sean conscientes y reconozcan sus derechos, desarrollen habilidades para resolver conflictos y puedan construir una cultura de paz.” Ella es Comunicadora Social, especialista en Negociación y Resolución de conflictos y maestra en Gestión Cultural. Da clases de Comunicación, Crisis y Mediación, y de Comunicación y Organización, en la Universidad Javeriana.

La suya es una familia multicultural: su madre es brasilera; su padre, colombiano, al igual que su hermana. Su esposo es argentino y alemán; su suegra es boliviana; su suegro, uruguayo. Ella es colombiana y brasilera. “Por lo tanto, nuestro Fede es colombiano, alemán, argentino y brasilero, además estudia en un colegio italiano. Creo que esa es la característica más notable, porque permea todas nuestras costumbres. Y la otra característica es que somos muy unidos, esa es bastante importante.”

Los libros más mordidos de su casa son Monstruo triste, Monstruo feliz, de Ed Emberly y Anne Miranda, y Plip y Charlie en… ¿Te da miedo la oscuridad?, de Jonathan Farr. Estas son las fotos de la hora del cuento, que fue maravillosa:

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Síguenos

Libros recomendados para el 2013

i ene 24th No Comments por

Para las manos más pequeñas.

  • Browne, Anthony. Me gustan los libros. Fondo de Cultura Económica.
  • Cosas que me gustan. Fondo de Cultura Económica.
  • El libro del osito. Fondo de Cultura Económica.
  • Un cuento de oso. Fondo de Cultura Económica.
  • Carl, Eric. De la cabeza a los pies. Kókinos.
  • 1, 2, 3 al zoo. Kókinos.
  • Espinoza, Gerard. Los pollitos dicen. Ediciones Ekaré.
  • Fuentemayor, Morella. Estaba la pájara pinta. Ediciones Ekaré.
  • Gutman, Anne y Hallensleben, Georg. Los colores. Editorial Juventud.
  • Los ruidos. Editorial Juventud.
  • Los baños. Editorial Juventud.
  • Jadoul, Ëmile. Las manos de papá. Corimbo.
  • Kitamura, Satoshi. Perro tiene sed. Fondo de Cultura Económica.
  • Ardilla tiene hambre. Fondo de Cultura Económica.
  • Pato está sucio. Fondo de Cultura Económica.
  • Lionni, Leo. ¿Quién es? Kalandraka.
  • —¿Cuándo? Kalandraka.
  • Palmero, Ana. El elefante del circo. Ediciones Ekaré.
  • Rubio, Gabriela. ¿Dónde estoy? Ediciones Ekaré.
  • Savino, Irene. ¡Guau! ¡Guau! Ediciones Ekaré.
  • Stinson, Kathy y Baird, Robin. Soy grande, soy pequeño. Ediciones Ekaré.

Poesía, para cantar y jugar

  • Cancionero infantil. Selección de Marta Vidal. Ilustraciones de Noemí Villamuza. La Galera.
  • Nazoa, Aquiles. Fábula de la avispa ahogada.  Ilustraciones de Vicky Sempere. Ediciones Ekaré.
  • Fábula de la ratoncita presumida. Ilustraciones de Vicky Sempere. Ediciones Ekaré.
  • Tradición oral. Yo tenía diez perritos. Colección Clave de Sol. Ediciones Ekaré.
  • Chumba la cachumba. Colección Clave de Sol. Ediciones Ekaré.
  • Mi burro enfermo. Colección Clave de Sol. Ediciones Ekaré.
  • Estaba el señor don gato. Colección Clave de Sol. Ediciones Ekaré.
  • El conde Olinos. Ilustraciones de Morella Fuenmayor. Ediciones Ekaré.
  • Uribe, María de la Luz y Krahn, Fernando. Doña Piñones. Ediciones Ekaré.
  • Walsh, María Elena. Zoo Loco. Alfaguara.

Libros álbum: historias que se construyen en un encuentro de ilustraciones con palabras

  • Cottin, Menena. Emociones de una línea. Ediciones Tecolote.
  • Bauer, Jutta. Madrechillona. Lóguez.
  • Carle, Eric. La semillita. Kókinos.
  • Da Coll, Ivar. Tengo miedo. Babel Libros.
  • Daporta, Mon y Villán, Óscar. Un bicho extraño. Faktoría de libros.
  • Donaldson, Julia y Scheffler, Axel. El grufaló. Ediciones Castillo.
  • Horn, Emily. Disculpe…¿es usted una bruja? Grupo Editorial Norma.
  • Jonhson, Crockett. Harold y la crayola morada. Colección Nidos para la lectura. Alfaguara.
  • Lindgrem, Barbro y Landström, Olof. Benito y el chupón. Ediciones Castillo.
  • Mayer, Mercer. Un niño, un perro y una rana. Cuatro Azules.
  • Pacovská, Kvèta. Uno, cinco, muchos. Kókinos.
  • Rathmann, Peggy. Buenas noches, Gorila. Ediciones Ekaré.
  • Reynolds, Peter H. El punto. Serres.
  • Casi. Serres.
  • Ruillier, Jéromê. Hombre de color. Editorial Juventud.
  • Sadat, Mandana. Mi león. Fondo de Cultura Económica.
  • Schärer, Kathrin. ¡Así  fue! ¡No, fue así! ¡No, así! Océano – Travesía.
  • Sobrino, Javier y Urberuaga, Emilio. Los sonidos de la noche. Ediciones Ekaré.
  • Solotareff, Grégoire. Tú grande y yo pequeño. Corimbo.
  • Tullet, Hervé. Un libro. Océano – Travesía.
  • Willis, Jeanne y Ross, Tony. Gorilón. Ediciones Ekaré.
  • Yolen, Jane y Teague, Mark. ¿Cómo dan las buenas noches los dinosaurios? Scholastic.
  • ¿Cómo comen los dinosaurios? Scholastic.

Cuentos tradicionales y contemporáneos

  • Andersen, Hans Christian y Vicente, Marta. El patito feo. Océano – Travesía.
  • Lobel, Arnold. Sopa de Ratón. Ediciones Ekaré.
  • Búho en casa. Ediciones Ekaré.
  • Poole, Josephine. Blancanieves. Ilustraciones de Ángela Barret. Kókinos.
  • Rodari, Gianni. Cuentos por teléfono. Editorial Juventud.

Libros informativos, para seguir conociendo el mundo.

  • Frattini, Stéphane. ¡Ay ¡Caca! Océano – Travesía.
  • ¿Quién me mira?  Océano – Travesía.
  • ¡Pequeñitos!  Océano – Travesía.
  • —¡Muestra tu colita! Océano – Travesía.
  • ¡A pie! Océano – Travesía.
  • ¿Cómo viven los insectos? Colección Lámpara mágica. Océano – Travesía.
  • Los animales desaparecidos. Colección Lámpara mágica. Océano – Travesía.
  • Papás  del mundo. La Galera.

 

Esta lista de sugerencias fue elaborada por el equipo de Animación a la Lectura de Espantapájaros Taller en enero de 2013.

Síguenos

Alarmas en educación

i ene 23rd No Comments por

A raíz de la columna que escribió Yolanda Reyes el lunes 21 de enero para El Tiempo, el editorial de hoy, miércoles 23, aborda el problema de los exámenes de admisión a los que son sometidos niños menores de tres años en varios colegios privados colombianos.

Para leer el editorial, sigan el enlace:

Alarmas en educación

Síguenos

Aprender en el territorio de la primera infancia

i ene 22nd 7 Comments por

Pasantías en Espantapájaros:
Aprender en el territorio de la primera infancia

Para maestros, bibliotecarios y otros adultos que trabajan con la primera infancia

Diseño y dirección: Yolanda Reyes

Espantapájaros ha desarrollado un proyecto piloto de Educación Inicial que tiene como pilares el arte y la literatura y que se considera pionero en Colombia y América Latina. El propósito de la pasantía es invitar a los interesados de diversos lugares del país o del exterior a compartir el trabajo con niños entre 8 meses y 4 años en nuestra sede, para acercarse a la experiencia y conocer, desde una perspectiva teórica y práctica, nuestra propuesta pedagógica en torno al arte, la literatura, el fomento de la lectura y la creación y puesta en marcha de Bebetecas.

IMG_1156

Objetivos de la pasantía

Conocer y experimentar propuestas de trabajo en literatura infantil, expresión artística y animación a la lectura, compartiendo la vida cotidiana, las preguntas, las dificultades y los pequeños hallazgos del día a día, junto a los niños y las maestras del jardín.

Participar en la vida de Espantapájaros: vincularse con los niños y las personas del equipo pedagógico para aprender todos juntos…para asombrarnos, conocernos, hacer aportes y reflexionar sobre la experiencia.

Complementar el trabajo en terreno con elementos teóricos básicos sobre literatura infantil, manejo de salas de lectura o Bebetecas y pedagogía artística.

Aprender haciendo, observando, cotejando la observación con la teoría, leyendo cuentos, lavando caras y manos, consolando y riéndose, pintando, cocinando, escuchando a los niños, jugando en el recreo, participando en proyectos de aula y descubriendo, al lado de los libros, los niños y las maestras, todo lo que es posible hacer, imaginar y preguntarse.

CONTENIDO

La pasantía está diseñada para dos semanas, distribuidas así:

1. El jardín infantil. Trabajo cotidiano con niños y niñas de 1 a 4 años. Arte, literatura, exploración del medio, juego, cocina, movimiento, proyectos de aula y desarrollo infantil. Rotación por los diversos espacios del jardín y los salones de los niños, para conocer el trabajo por edades.

Lunes a viernes, de 8:30 a.m. a 12:30 m.

2. Cuentos en pañales. Trabajo literario y artístico con bebés, desde 8 meses, y con sus mamás, papás o cuidadores. Práctica y tutoría

Miércoles, de 2:00 a 5:00 pm.

3. Práctica en la librería. Cómo organizar las colecciones, cómo recomendar libros para la primera infancia y cómo hacer la Hora del Cuento.

Trabajo en horas de la tarde y el sábado por la mañana.

4. Seminario teórico, tutorías y reuniones de equipo pedagógico.

Trabajo en horas de la tarde.

 

Proceso de selección

La persona interesada debe ser mayor de edad y deberá enviar una solicitud formal, dirigida a Yolanda Reyes, en la cual manifieste su intención de participar en el proyecto de pasantías, explique las razones por las cuales quiere conocer Espantapájaros e indique en dónde pondrá en práctica la experiencia. En su solicitud puede señalar si quiere hacer un énfasis especial en alguno de nuestros proyectos (Librería, Bebeteca o Jardín), o si elige el programa general básico. Asimismo, indicará las fechas posibles de su visita, que estarán sujetas a la disponibilidad de cupos.

Deberá adjuntar un currículum en el que consten sus estudios y su experiencia laboral y una declaración firmada en la cual manifieste que cuenta con los recursos para pagar su estadía en la ciudad. Los residentes en Colombia deberán enviar certificado de afiliación al POS (Plan Obligatorio de Salud) y los extranjeros, una vez admitidos, deberán enviar constancia de seguro médico internacional que cubra las semanas de estadía en el país.

El equipo pedagógico analizará la solicitud y le dará respuesta en los 15 días hábiles siguientes.

Inversión

El valor de la pasantía es de mil cien dólares (US$ 1.100.oo).

La inversión no incluye costos de alojamiento, alimentación, transportes, seguro médico y otros relacionados con su estadía.

Fechas posibles

Nuestro calendario de pasantías es:

Del 1 de septiembre al 1 de diciembre, y del 1 de febrero al 1 de junio.

Es importante confirmar la fecha de su pasantía con dos meses de anticipación, pues el proyecto admite pocas visitas semestrales, con el fin de garantizar un verdadero proceso de investigación-acción que enriquezca, tanto a nuestros invitados, como al equipo de Espantapájaros, lo mismo que a los bebés, los niños y las niñas.

Síguenos

Nuestra Directora: “Examen de admisión para bebés”

i ene 21st 4 Comments por

Estas páginas están abiertas al debate, a la reflexión y al intercambio. Todas las escrituras son bienvenidas.

En su columna para El Tiempo de hoy, lunes 21 de enero de 2013, Yolanda Reyes escribió:

Examen de admisión para bebés

¿En qué fallamos? , pregunta una mamá llorosa, ante la negativa de un prestigioso colegio. “Tenemos un cupo limitado para el número de solicitudes que se reciben, encontrando niños con altos niveles de desempeño para su edad, gracias a su condición madurativa. (sic). Dado lo anterior, desafortunadamente no nos es posible ofrecerle el cupo a su hijo”.

Tomado de su mano, un niño de 3 años no entiende la razón de la tristeza materna. Lo que sí parece intuir, a juzgar por su expresión, es que se relaciona con él. Cierta sensación de haber defraudado expectativas se refleja en su carita. ¿Primer fracaso escolar? Esa palabra debería estar proscrita en el vocabulario infantil.  Aquí explican por qué no lo admitieron, añade la mamá, mientras lee “la valoración realizada…producto de las habilidades que el niño reflejó en la mañana recreativa”, (sic), ese eufemismo que se usa para reemplazar lo que es en realidad: un examen de admisión para bebés.

Pese a la prohibición explícita en el Artículo 8 del Decreto 2247 de 1997, firmado por el Ministro de Educación Jaime Niño y por el presidente Ernesto Samper, según el cual “el ingreso a cualquiera de los grados de la educación preescolar no estará sujeto a ningún tipo de prueba de admisión o examen físico o de conocimiento” y pese a que ese decreto reglamenta que “el manual de convivencia establecerá los mecanismos de asignación de cupos, ajustándose estrictamente a lo dispuesto en este artículo”, después de 16 años la historia se repite, de cero a siempre, ante la vista gorda del MEN y ante la impotencia, el miedo o la complicidad de los padres, en los planteles más prestigiosos.

Así, los niños pasan “mañanas recreativas”, de colegio en colegio, creyendo que juegan, saltan y pintan espontáneamente, frente a evaluadores que los observan como si fueran monos de circo, para dar veredictos sobre su coordinación ojo-mano, su equilibrio, su agarre del lápiz, sus niveles de lenguaje y de concentración, su seguimiento de instrucciones y su “madurez” de tres años. Y si el niño llora por miedo a estar en un lugar extraño, si tiene fiebre, si durmió mal, si se niega a pintar su figura humana o a hablar con desconocidos, o si simplemente es niño, y tiene fortalezas y debilidades y un proceso de desarrollo que no siempre es fácil de ver, se juega el ingreso.

¿Puede ser un criterio de selección “tener altos niveles de desempeño” a los tres años? ¿No es la tarea primordial del colegio asumir que los niños son educables, y más educables que nunca, según hoy lo afirman incluso los comerciales de televisión, durante la primera infancia? ¿A qué se compromete un colegio: a trabajar con quienes sobresalen para mantener su promedio del ICFES o a formarlos a todos, reconociendo que son diferentes, y que ese es su maravilloso desafío?

Por supuesto, hay un principio de realidad y, si muchos quieren el mismo colegio y no caben, el Ministerio reconoce la autonomía institucional para asignar cupos. En ese sentido, los procesos de admisión pueden ser una oportunidad para que padres e instituciones se conozcan mutuamente, evalúen opciones y determinen cuáles son más cercanas a sus respectivos proyectos pedagógicos y vitales. Sin embargo, esos procesos se tramitan entre adultos y el sentido del decreto fue quitarles a los niños la responsabilidad de definir su destino escolar mediante discutibles pruebas de desempeño.

Ese decreto, del milenio pasado, respondió a la preocupación de psicólogos, educadores y especialistas frente a las consecuencias emocionales y familiares derivadas de someter a los pequeños a una mal entendida presión académica. Hoy, cuando está claro que el desarrollo infantil no significa adiestramiento ni precocidad, es importante que los padres sepan lo que la ley prohíbe hacer con sus hijos. Elegir instituciones que respetan las normas educativas vigentes puede ser un buen criterio a la hora de buscar colegio.

Yolanda Reyes 

 
Síguenos

Primer día de jardín, última hora

i ene 16th 2 Comments por

Primer día de jardín, última hora: con el regreso de todos nuestros niños, volvió a empezar Espantapájaros.

primer día

El miércoles 16 de enero, la temperatura de Espantapájaros subió unos cuantos grados, no solo porque el sol de este mes volvió a brillar en Bogotá, sino porque llegaron todos nuestros niños. El martes 15 habíamos disfrutado la mañana con los nuevos alumnos y sus familias y, como suele suceder el primer día, muchos salieron llorando…pues no querían irse todavía. Otro ratico de columpios, la última vuelta en el triciclo o un tiempo más para jugar en el muñequero… Había tantas muñecas para alimentar, tantas comiditas por preparar y tantos juguetes para descubrir, que era difícil entender cuando papá y mamá decían, “nos vamos ya; despídete”.

“Mañana vuelves y nos vemos”, les dijimos. Y sí, el miércoles 15 era “mañana”, pero la diferencia era que los papás ya no se quedaban a jugar en el jardín. Y había otra diferencia enorme: más niños, muchos niños. Niños y niñas por toda la casa. ¡Cómo habían crecido en vacaciones! ¡Qué cantidad de historias contaban! De piscinas, de mares y  de aviones que volaron a países muy lejanos en donde había princesas, castillos, museos y dinosaurios… o de lugares más cercanos, como la casa de los abuelos, la finca con muchos árboles y muuuuchos animales, o como el día después de Navidad en la cama de papá y mamá.

Sí, tantas historias. Algunas contadas con miles de detalles, como la finca en donde Nicolás conoció a una perra llamada Fiona y a otro perro (no recuerdo el nombre). O como los nuevos hermanitos de Daniel y de Alejandro que acababan de nacer en vacaciones. Daniel contó que su hermanito Tomás lo saludó “con la boca cerrada” porque no sabe hablar ni tiene dientes. (Luego supimos que la edad de Tomás es “dos días”). Para distraernos, fuimos al salón de los bebés de Eliana, y a Dani se le olvidó pensar en su papá mientras mirábamos a los bebés tomando onces y descubriendo que ellos sí tenían muchos dientes.

Llevamos más de 20 años viviendo, dos veces al año y una vez cada semestre, el primer día de colegio de la vida de los niños y no nos cansamos nunca de oír, de aprender, de descubrir…

  • cómo crecen y llegan con sus pantalones saltacharcos…
  • cómo descubren, de un día para otro, que son parte de un grupo…
  • cómo se toman de las manos, cómo se llaman (de repente) con sus nombres y hacen planes juntos y descubren el significado de “decir amigo” o amiga. Como Raquel, leyendo cuentos al lado de María Alejandra, o Amelia, despidiéndose en la puerta de su amiga Antonia… o Tomás, Juan Felipe, Juan David, Matías o Fernando jugando a las carreras… o Kerim, Isabella, Luciana, Lucía, Martina, Paloma, que se sienten grandes… O como Mila, que quiere sentarse en las piernas de su primera profesora (¡y siempre encontrará un lugar, al lado de los más chiquitos, aunque ahora sea “mediana”!)

¡Cuánto tiempo hace que esos, nuestros “antiguos alumnos”, eran “los nuevos”! ¿Un semestre, un año, dos? Para ellos, media vida de su vida y para nosotros, estos días siempre llenos de asombro. Este oficio impredecible de descifrar jergas, sonidos, medias lenguas…(Lenguaje verbal y no verbal, decimos las maestras): una forma de llamar, de llorar y de calmarse, siempre particular y siempre inédita. Cada risa, cada llanto, cada modo de mover las manos, cada tono de voz, cada suspiro… Y esas caras, cuando ven llegar a sus papás o a sus abuelos, de nuevo, a recogerlos y descubren que era cierta la promesa: ¡sí volvían!

Cada vida que se abre en nuestra presencia y que nos va revelando una puerta, una ventana, una rendija para entrar y ser parte de su mundo, durante ese tiempo de comenzar a crecer en Espantapájaros.

¡Gracias por “prestarnos” a sus hijos todas las mañanas. Y bienvenidos a esta casa, que es la casa de sus niños y de ustedes!

Abrazos fuertes, como los que les damos a ellos todas las mañanas,

Yolanda Reyes y todo el equipo de Espantapájaros

Síguenos

Nuestra Directora: “Por caminos de herradura”

i ene 8th 1 Comment por

Estas páginas están abiertas al debate, a la reflexión y al intercambio. Todas las escrituras son bienvenidas.

En su columna para El Tiempo de hoy, lunes 8 de enero de 2013, Yolanda Reyes escribió:

Por caminos de herradura

Moniquirá a 22 km., se lee en una señal de carretera al pasar Santa Sofía, Boyacá. Si usted es parte de las hordas de turistas que en estas vacaciones centuplicaron el tráfico por las rutas de Villa de Leyva y el Ecce Hommo, es posible que haya decidido aventurarse, –nunca tan bien dicha la palabra– hacia la “ciudad dulce de Colombia”. Al fin y al cabo, en nuestro iluso imaginario colombiano, seguimos equiparando minutos con kilómetros y 22 km podrían significar menos de media hora.

Tremenda equivocación, se dará  cuenta cuando ya no haya marcha atrás. Porque no hay ninguna advertencia de “transite bajo su propio riesgo” y, cuando usted advierta que la vía pavimentada se ha convertido en trocha y su carro se zarandee en medio de un imponente paisaje que disimula el precipicio, será tarde. Si tiene la suerte de toparse con alguien a quien pueda preguntar cuánto trecho le falta, quizás la respuesta sea un vago “porai ”, esa unidad de medición típicamente colombiana que reemplaza cualquier señalización elemental. Y cada vez que pueda sortear un obstáculo sin romper los amortiguadores ni perder el equilibrio, se considerará un sobreviviente.

Para fortuna suya, quizás lea estas palabras cuando haya regresado ileso, después de vacaciones. Y aunque nunca haya atravesado esos 22 km a Moniquirá que toman más de una hora, (en tiempo real, pero otra cosa es el aterrador tiempo psicológico), probablemente esta descripción le resulte familiar pues nuestra precaria infraestructura vial es una noticia trasnochada. Sin embargo, el problema, no para usted que ya está en casa, sino para las personas que transitan a diario por nuestras llamadas  vías secundarias o terciarias, es que son su vida cotidiana, no su eventual deporte extremo de fin de año.

Y hay más: no siempre van en carro, ni mucho menos en 4×4, sino la mayoría de las veces en un bus, en un camión o en un campero desgastado por las vías, y tampoco tienen otra opción. Así como usted va al centro comercial o a la oficina, muchos van de Santa Sofía a Moniquirá, Barbosa, Gachantivá, Vado Real, o igual vale decir, a Mogotes, Capitanejo, Pamplona, Lloró, el Alto del Diablo, Balsillas, Algeciras o San Vicente del Caguán para hacer trámites, comprar, vender, autenticar su firma ante notario o para ser atendidos, en una ambulancia destartalada, por una urgencia hospitalaria.

Hace unos años le oí decir a Álvaro Uribe, desde un Consejo Comunitario en Boyacá, que pavimentaría la carretera de Santa Sofía a Moniquirá. Recuerdo las vallas con el lema “Obras con corazón Grande” que adornaron la vía, hasta que fueron reemplazadas por otras de Colombia Humanitaria. Desde entonces, sus moradores han esperado tener una carretera digna que no los ponga en peligro cada vez que circulan para vender productos en sus mercados semanales,  y al cerrar 2012, el alcalde de Santa Sofía reunió a la comunidad para mostrar el contrato firmado por las autoridades nacionales.

Aunque la carretera a Moniquirá se ha pavimentado –en planos y proyectos–  varias veces, los boyacenses confían en la promesa de año nuevo y como la prosperidad, además de cliché de tarjeta navideña, es lema de gobierno, creen que el futuro, ese tiempo verbal que conjuga el presidente, pasará por sus caminos. Entre tanto, las recientes tragedias en las carreteras del país nos recuerdan que esas vías que comunican nuestros pueblos, sin operación retorno ni soldados levantando sus pulgares, parecen pensadas para ciudadanos secundarios o terciarios que no reclaman y que tampoco figuran en las nuevas obligaciones contraídas para cumplir con los TLC. La ruta de Moniquirá es apenas un caso, entre los cientos de kilómetros prometidos, frustrados y repagados de antemano. Pero de esos caminos sin dolientes nadie habla, a no ser en caso de accidente.

Yolanda Reyes 

 
Síguenos