Nuestra Directora: “La escuela de don Agustín”

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Estas páginas están abiertas al debate, a la reflexión y al intercambio. Todas las escrituras son bienvenidas.

En su columna para El Tiempo de hoy, lunes 3 1de marzo de 2014, Yolanda Reyes escribió:

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La escuela de don Agustín

“Mientras escribimos nos llega a los oídos la confusa algarabía de centenares de muchachos que juegan en los campos del colegio o discuten sus problemas bajo los árboles. Es el paso de las generaciones”, escribía Agustín Nieto Caballero hace cincuenta años, supongo que en la rectoría del Gimnasio Moderno, robándole instantes y palabras a las tareas cotidianas inherentes al oficio de educar.

“La sangre se renueva en ellos y en nosotros la ilusión”, lo imagino garabateando a puerta cerrada, después de haber dado instrucciones para que no lo interrumpieran, pero sabiendo que sería interrumpido irremediablemente: un alumno al que se le habría partido el brazo, una mamá que lo buscaría con urgencia, un profesor que necesitaría su consejo, una llamada para dar esa noticia familiar que solo él podría darle a un niño… En fin, los gajes del oficio que tantas veces se interponen, o más bien, se superponen al oficio de escribir.

El Consejo Superior le había pedido ordenar sus apuntes para publicar un libro con ocasión del cincuentenario del colegio, cuenta don Agustín en el libro que tengo en las manos y que se titula Una Escuela, (1969). Su propósito era “historiar lo más fielmente posible el origen y los primeros desenvolvimientos  de esta empresa de cultura”, y fíjense en la expresión, empresa de cultura, porque su sueño fue hacer del Gimnasio Moderno un espacio de encuentro entre los principios pedagógicos y las didácticas de la Escuela Nueva que había visto gestar en la Europa de antes de la Primera Guerra Mundial, donde se había formado como Bachiller en Leyes y había coleccionado notas de viaje que recogían su obsesión: la pedagogía.

“A los muchachos a quienes hacia 1910 sorprendía la mayor edad en una universidad europea o norteamericana les había tocado en suerte presenciar una intensa e inusitada efervescencia ideológica en el campo de la educación… Filósofos y sociólogos descendían de sus altas cátedras para analizar los problemas de la escuela…se urgía con insistencia el cambio de los métodos ya caducos por otros más en consonancia con la salud del niño, con el libre desarrollo de su personalidad”.  Sus palabras que hoy suenan tan “modernas” son del siglo pasado, cuando la pedagogía, ese discurso con el que una generación sueña una sociedad mejor para la siguiente, era parte del acontecer cultural y cuando figuras como Froëbel, Montessori y Decroly, entre otras, transformaban las formas de pensar la infancia y la escuela.  

“Todos hemos vivido aquí conscientes de que la educación de las nuevas generaciones es el asunto más serio y más trascendental que tiene una nación”, afirma don Agustín, y es fácil entender que solo alguien con esa fuerza lograra traer a Colombia a Decroly. “A 2600 metros de altura, a doce días del mar y a treinta días de las costas de Francia, como un descomunal nido de águila, se halla la capital de Colombia”, narró ese médico y pedagogo belga,  impresionado al llegar a este país y constatar  que L´Ermitage, su escuela por la vida y para la vida donde habían nacido los Centros de Interés y donde se cambiaron las clases magistrales por propuestas que reconocían los intereses de los niños, hubiera inspirado aquella  “escuela nueva en Sur América…en una región, tan apartada de la civilización europea”. (Son palabras de Decroly).

“Pronto seremos LOS VIEJOS, los buenos viejos aquellos que tal vez por una generación se evocan con cariño. Luego la evocación de nuestro nombre no será más que una reminiscencia incidental”,  se equivocó don Agustín al escribir, porque todavía hoy nos sigue haciendo falta, y no solo en su  “escuela nueva” que cumplió cien años, sino en este país que confunde educación con cobertura.

Yolanda Reyes 

 
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“¡Mi papá es fuerte!”

i mar 27th 1 Comment por

Los papás de Juan Felipe Álvarez, uno de los niños que asiste a nuestro Centro de Desarrollo Infantil y que se ha hecho lector a nuestro lado, nos mostraron este video de Juan Felipe, en su casa, leyendo uno de los libros más conmovedores de Anthony Browne: Mi papá, publicado por Fondo de Cultura Económica. Nos emocionamos mucho cuando vimos el video y les pedimos que nos dieran permiso de compartirlo con la comunidad. ¡Esperamos que lo disfruten!

¿Quién dijo que los niños de dos años y medio no saben leer?

Hagan click aquí para ver el video.

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Marina Colasanti: “El exotismo se agota”

i mar 27th No Comments por

A finales del año pasado llegó a nuestra librería Mi guerra ajena de Marina Colasanti, publicado por Babel en la colección Frontera, donde también está su libro de cuentos Entre la espada y la rosa. Mi guerra ajena es un libro de memorias y les recomendamos a todos nuestros amigos que lo lean. Para que les den ganas de conocer el universo de Marina y su infancia, compartimos con ustedes esta entrevista que Isabel Calderón le hizo a la escritora brasilera cuando estuvo en Colombia en el 2012. La entrevista fue publicada originalmente en la revista El Librero.

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“El exotismo se agota”

Una de las autoras contemporáneas más reconocidas del Brasil habla del crecimiento de la industria editorial en su país, la importancia de los estímulos gubernamentales y la evolución de la literatura infantil.

Por: Isabel Calderón Reyes

Cuando Marina Colasanti era una jovencita, soñaba con viajar por los cinco continentes. No tenía suficiente dinero para ir a todos los lugares que deseaba visitar, de modo que hacía los viajes dentro de su cabeza. En sus ensoñaciones llegaba tan lejos que sabía qué regalos traería para sus seres queridos. Desde ese entonces, sabe que lo suyo es viajar. Nació en Asmara, Eritrea, su infancia transcurrió entre África e Italia y a los once años llegó al Brasil. Pero no siente que pertenezca a ningún país. “Una vez me preguntaron qué tenía de brasilero mi literatura. Quedé petrificada, no sabía qué responder… Y de pronto se me ocurrió una respuesta que me salvó: ¡la lengua! Pero yo no puedo hacer historias de jaguares y de monos, o sí puedo hacerlas, pero no son los jaguares ni los monos de Brasil.”

Algo parecido sucede con su escritura. Aunque los cuentos de hadas son lo que mejor se le da, también escribe para adultos y trabaja en periodismo. Varias de sus obras están traducidas al español y se consiguen en Colombia, un país donde se ha sentido tan bien recibida que viene cada vez que puede: Clasificados y no tanto (publicado por El Jinete Azul), La amistad bate la cola (publicado por Alfaguara) y Entre la espada y la rosa (publicado por Babel) son tres títulos recomendados. Con más de treinta libros publicados, Marina tiene suficiente experiencia para hablar del panorama editorial de su país.

— A juzgar por lo que vimos en la Feria Internacional del Libro de Bogotá, estamos presenciando el fortalecimiento de la industria editorial brasileña. ¿Este fenómeno se corresponde con una evolución de la literatura?

Antes, nuestro corpus literario era muy pequeño para el tamaño del país: éramos pocos escritores y todo estaba muy centralizado en Sao Paulo, Rio de Janeiro, Belo Horizonte y Porto Alegre. El mercado ha crecido, la producción local también y el acceso de los escritores a las editoriales se ha hecho más fácil que antes. Por otro lado, una editorial media publica un libro al día. Y no te hablo de las casas más grandes…

— ¿El crecimiento de la industria favorece de una manera determinante la producción de libros brasileños?

¿Qué crees, que los estadounidenses ven el tamaño del mercado brasileño y duermen? ¿Que traen las películas de Crepúsculo y Harry Potter, y no van a traer los libros? Los editores brasileños van a las mejores ferias del mundo, a Frankfurt, a Guadalajara y a Bolonia, a comprar. ¡Comprar y comprar! Mucho más que a vender.

Sin embargo, la idea que tenemos de Brasil es la de un país sumamente interesante, excitante. ¿Su literatura no es tan excitante? ¿O no le interesa tanto a la gente?

Brasil tiene dos posibilidades de ponerse interesante. Una de ellas ya pasó: el exotismo. La otra posibilidad es si nos volvemos ricos. En el medio de esos dos escenarios es la selva de nadie, la oscuridad, el olvido. Si lo piensas bien, en América Latina hubo dos momentos de gloria para la literatura. Uno, cuando los argentinos se fueron a vivir a París. Y el otro fue cuando hicimos los libros estilo García Márquez, con mariposas amarillas e invasiones de hormigas, ¡oh, qué exótico! Pero el exotismo se agota. Los editores extranjeros ya no quieren más, ni la gente quiere más, ahora buscarán otras cosas, por ejemplo, en el norte de Europa, en Islandia.

— Hablemos de libros para niños. ¿Crees que podemos trazar rutas, señalar momentos claves de la literatura infantil?

A comienzos del siglo pasado la figura más importante fue Monteiro Lobato. Tengo que confesarte que cuando yo llegué al Brasil, tenía 10 años y no lo leí. Yo en esa época leía a Julio Verne. Pero como al Brasil no llegaban libros extranjeros, lo que Monteiro Lobato hizo por los niños brasileños fue importante. Se trataba de una creación rara, posmoderna: se inventó un lugar, la finca del pájaro carpintero amarillo, y allí transcurrían una serie de libros en los que personajes de la literatura universal llegaban como visitantes a la finca. Los niños de Brasil de una generación entera conocieron la literatura universal a través de Monteiro Lobato

— ¿Y qué puedes contarme sobre la literatura infantil brasileña desde la segunda mitad del siglo pasado? ¿Qué pasó entre la hegemonía cultural de Monteiro Lobato y la actual proliferación de buenos autores, ganadores de premios internacionales como el Hans Christian Andersen y el ALMA (Astrid Lindgren Memorial Award)?

Primero, hubo una época de libros muy malos y, especialmente, ediciones muy feas: libros chiquititos, que ni siquiera tenían lomo. Mira, cuando yo empecé, y hacía las ilustraciones de mis propios libros yo misma, tenía que hacerlos en blanco y negro. Porque era muy costoso imprimir a color y estaba el temor de que las escuelas no estarían dispuestas a comprar libros caros. Creo que el panorama empezó a mejorar a finales de los sesenta cuando apareció la revista Recreio, de la mano de Ruth Rocha. Ella, Ana María Machado, y Lygia Boyunga son muy importantes en la consolidación de la literatura infantil. Paralelamente, la calidad gráfica de los libros empezó gradualmente a mejorar.

— ¿Cómo ves la relación entre la evolución de la literatura infantil en tu país y las iniciativas gubernamentales para fortalecer al sector editorial, como el proyecto de compras estatales y el programa de estímulo a las traducciones?

Un problema de la literatura infantil era que se veía despectivamente: “bah, esos libritos para niños…” Pero a medida que se supo de las compras estatales, varios autores buenos empezaron a escribir para niños. Otro factor es que la literatura infantil no se estudiaba como la literatura de adultos. La crítica era elemental: me gusta ese libro o no me gusta. Ahora hay programas universitarios y los críticos tienen una formación y un criterio.

¿Podrías contarme cómo funcionan las compras estatales?

Hay unas convocatorias, y las editoriales tienen que presentar sus libros pata que un comité los examine con lupa: hay gente del gobierno, de la Fundación Nacional del Libro Infantil y Juvenil, de las universidades, y críticos importantes. Se fijan en la calidad literaria y ilustraciones, todo lo miran con lupa. El ofrecimiento es grande y la disputa es tremenda.

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Desde la librería: La primera inversión de Nana

i mar 20th 1 Comment por

El sábado pasado recibimos una visitante en nuestra librería que nos dejó muy felices. Se trata de Anamaría Bastidas, de dos años y siete meses, mejor conocida en el jardín infantil como Nana.

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Nana llegó con sus papás y una alcancía en la que tenía todos sus ahorros. Había guardado monedas desde hacía tiempo para comprar con su propio dinero Donde viven los monstruos, de Maurice Sendak.  

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Nana contó las monedas que había dentro de la alcancía con la ayuda de su papá. Su puso muy feliz cuando vio que la plata se alcanzaba para comprar el libro que quería, y otros dos, de Maisy, la famosa ratoncita que Lucy Cousins creó.

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¡Nos encantan los masajes!

i mar 18th No Comments por

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El proyecto pedagógico de Espantapájaros está orientado por unos propósitos generales que enmarcan nuestro trabajo y que responden a un deber ser, es decir, a una idea de lo que queremos ofrecer a los niños. En este sentido, uno de nuestros principios orientadores es que los niños exploren múltiples lenguajes artísticos (música, artes plásticas, expresión corporal, literatura y juego dramático) para favorecer su desarrollo perceptual, psicomotriz, cognitivo y emocional y desarrollar su creatividad.

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Por eso, propiciamos múltiples experiencias de juego, exploración sensorial y sensibilización artística, (expresión corporal, música, teatro, artes plásticas, cocina, literatura), para favorecer las posibilidades expresivas, motrices, perceptivas y creativas de los niños y para garantizar su pleno desarrollo integral durante esta etapa de la vida en la que se construyen las bases del conocimiento y de la vida emocional, los hábitos de vida y de trabajo y las destrezas motrices que garantizan y facilitan el aprendizaje. 

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Una de nuestras actividades favoritas para favorecer el desarrollo perceptual de los niños consiste en hacerles masajes con distintas texturas. Por ejemplo, los más pequeños, del grupo de Eliana, estuvieron jugando la semana pasada con avena, harina, crema y otros ingredientes con distintas características. Fue una oportunidad maravillosa para sentir las texturas en la piel… ¡e incluso para oler aromas distintos y probar sabores fascinantes!

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Mamás que nos llenan de orgullo

i mar 17th No Comments por

Con frecuencia hemos usado este blog para celebrar los logros de los niños que vienen al jardín infantil. En esta ocasión queremos hacer lo mismo con dos mamás artistas que nos tienen a todos en Espantapájaros muy orgullosos. Ellas son Mónica Giraldo y Alejandra Arango…

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Mónica Giraldo, la mamá de Daniel y Tomás Mendiwelson, es una cantante y compositora muy talentosa. Ha sido merecedora de una nominación al Grammy Latino en la categoría de Mejor Nuevo Artista y dos reconocimientos Billboard. Este año, Mónica está feliz con su trabajo más reciente: se llama Que venga la vida y nos ha encantado. Lo empezamos a vender la semana pasada en nuestra librería y hoy nos enteramos de que Marta Parada, la librera, ya tuvo que llamar a Mónica a pedirle más discos porque los que teníamos… ¡se agotaron! Los invitamos a que visiten su página web y que conozcan sus canciones maravillosas: 

http://monicagiraldo.com/site/es/home

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Y así como algunas hacen música, otras hacen libros. Alejandra Arango es la mamá de Santiago Peña, un ex alumno de Espantapájaros al que queremos muchísimo. Y aunque hace mucho tiempo no vemos a ninguno de los dos, Alejandra nos acompaña todos los días en la librería. Nos mira desde la repisa en donde está su libro ¡Yo cocino!, publicado por Random House. La semana pasada nos enteramos de que es el más vendido en Espantapájaros porque las recetas que tiene sí se pueden hacer. A diferencia de otros de su género, este libro de cocina sirve para cocinar. ¡Y mucho! A Paula Silva, la mamá de Paco y Paloma, le encanta preparar el pollo italiano. Ángela Vélez, la mamá de Francisco e Isabella Muriel, también adora el libro y su receta favorita es el lomo con salsa de champiñones. Y Marta Parada, nuestra librera, nos cuenta que se lo regaló al novio de su hija, que vive solo. ¡Y le ha servido mucho!

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Nuestra Directora: “El presidente tutifruti”

i mar 16th No Comments por

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En su columna para El Tiempo de hoy, lunes 17 de marzo de 2014, Yolanda Reyes escribió:

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El presidente tutifruti

Tomé el título de esta columna de un trino de Felipe Castro mientras echaba un vistazo a la página web de Juan Manuel Presidente y leía los comentarios sobre el logo, las mayúsculas de distintos estilos y colores y otros detalles publicitarios. Seguramente son comentarios hechos por jóvenes pues muchos no asociaron las tres palomas de la Unidad Nacional con la paz de nuestros viejos tiempos de Betancur sino con el símbolo de Twitter, con el arco iris de la bandera gay o, incluso, con “los tres huevitos de Uribe, después de haber sido incubados”, como alguien trinó también.

Esas tres palomas multicolores con pinta de pájaros que, según dijeron los “creativos” de la campaña, evitan la aburrida blanca paloma, representan a la también multicolor y anodina Unidad Nacional y combinan con las letras del nombre de Juan Manuel, ahora sin apellido.  El efecto se complementa con las chaquetas, casualmente también de plumas, que usó la familia presidencial para salir por Colombia, como si fuera al lanzamiento de los Colores Unidos de Benetton o de la marca oriental Uniqlo.  “Una de las cosas que más llamó la atención fueron las chaquetas  de distintos colores que la familia Santos vistió durante el acto. Seguramente crearán tendencia”, se lee en la página web de Tutina de Santos –ella sí con apellido– que se complementa con la de su esposo.

Detrás de la campaña está la agencia Sancho BBDO, lo cual hace pensar que la falta de contundencia y de contenido de las páginas virtuales de Juan Manuel no se debe a la falta de recursos, sino a una estrategia deliberada para vendernos al candidato de la falsa alegría: ese que hará lo que sea con tal de caernos bien y que, según él mismo manifestó en su entrevista con María Isabel Rueda, se ubica en el “extremo centro”…“En algunas cosas tendrá que irse por un lado y en otras por otro”, declaró, en alusión a sus virajes a la derecha y a lo que él cree que es la izquierda.  

“¡Cómo será de distinta Colombia sin el conflicto, sin ese obstáculo atravesado en el camino de nuestros sueños!”, lo traiciona el texto que acompaña a las tres palomas. Si bien, a primera vista, suena como un inspirador mensaje al estilo de tarjeta Hallmark, sus palabras reiteran la pesadilla unanimista que llevamos viviendo desde que comenzó este milenio o, mejor, desde que comenzó esta república. ¿Acaso un país sin conflicto –no habla de conflicto armado, sino de conflicto a secas– puede ser el ideal de Colombia? Cualquier estudiante de primaria podría explicarle al candidato y a sus publicistas que el problema no son los conflictos –benditos sean– sino las formas de reconocerlos, de tramitarlos y de resolverlos pacíficamente, precisamente como expresión de las diferencias. Y precisamente en nuestra vida política.  

Estamos mal de sueños y de contenidos por los lados de esa campaña. Si el mensaje de Santos es que el conflicto es “un obstáculo atravesado en nuestros sueños” y si además está intentando convencernos de que es mejor que él gane en la primera vuelta para que todos podamos “ver el mundial de fútbol tranquilos, sin necesidad de meterle a eso política” (¡meterle a eso política!, así dice en la misma entrevista), sus publicistas son unos genios pues lograron crearle una campaña perfecta y a su medida: una campaña que cabe, como las chaquetas de plumas , en una bolsita liviana para salir de excursión por cualquier lugar de Colombia.

Quizás es cierto lo que dice la página de “Tutina” acerca de lo que es tendencia: Unos gobernantes más parecidos de lo que ellos piensan, que se suceden eternamente y que se disputan lo que ellos llaman “el centro”, no importa si es puro centro o extremo centro.

Y nosotros eternamente en el medio. Viéndolos pelear por lo mismo.

Yolanda Reyes 

 
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¿Por qué regalar libros?

i mar 12th 4 Comments por

¿Por qué regalar libros a los niños?


Un artículo escrito por Yolanda Reyes, directora de Espantapájaros

 

Porque a los niños les gustan las historias. Porque en el fondo, cada vida es una historia. Y al asomarse a las páginas de un libro, los niños se asoman a la infinidad de historias de la vida de la gente.

Porque los niños son curiosos como cualquiera de nosotros. Y quieren saber qué piensan otras personas, cómo se sienten, cómo resuelven sus problemas, cómo se enamoran, por qué lloran y se ríen, qué sueñan y cuáles son sus pesadillas.

Porque los niños no tienen tantos años de experiencia. Y los libros les “prestan” la experiencia ajena de quienes han vivido más, para “leerse” en ella.

Porque los niños saben que, detrás de un cuento, vendrán papá o mamá a leerles cada noche. Y saben también que se quedarán a la orilla de la cama y no se irán a atender sus asuntos adultos ni apagarán la luz, al menos, hasta que ese cuento se termine. Y por eso siempre piden que les cuenten otra y otra y otra vez…

Porque un libro es como una barca que conecta dos orillas: día y noche, sueño y vigilia, luz y sombra. Y, en esa barca, los niños se deslizan lentamente desde el mundo real hacia el mundo de los sueños.

Por un sin número de razones prácticas que a los niños los tienen sin cuidado, pero que a las mamás sí les importan. Por ejemplo, los libros no se desbaratan en miles de piecitas plásticas que hay que recoger por toda la casa, cuando se acaba la fiesta de cumpleaños. Tampoco necesitan pilas ni tienen complicados mecanismos ni requieren manuales de instrucciones para armar cuando se van los invitados.

Porque no todos los niños ni las niñas son iguales y por eso hay libros tan distintos. Hay sobre momias, dinosaurios y reinos lejanos, sobre monstruos y sobre hadas, sobre la vida real y sobre la vida imaginaria. Unos son para llorar y otros son para reírse, unos cantan y otros cuentan y otros son como museos: abiertos a todas horas y durante todos los días de la semana. Hay algunos para leer con el tacto, con las orejas y con los dientes –como leen los bebés– y hay otros para leer con la imaginación, con el corazón, con el asombro.

Y porque muchos libros –y eso lo sabemos los más grandes– permanecen en la memoria, mucho tiempo después de terminadas las fiestas de cumpleaños. Porque su garantía no expira con el tiempo, sino todo lo contrario. Porque el rumor de las historias que leímos cuando éramos pequeños se queda con nosotros, como una música, como una voz, como un encantamiento… Y nos arma por dentro y nos ayuda a construir casas imaginarias para refugiarnos y pasar algunas temporadas de la vida, jugando al reino del “había una vez, hace muchos pero muchísimos años”… Jugando al reino de la posibilidad, que no se acaba nunca.

 

 

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Jornadas de educación inicial: Los proyectos de aula

i mar 6th No Comments por

Comienzan las jornadas de educación inicial de Espantapájaros con el curso Los proyectos de aula

La primera infancia ha cobrado una importancia creciente y la legislación colombiana ha reconocido el valor crucial de los primeros seis años de vida. Esta preocupación se refleja en la construcción de orientaciones pedagógicas que consideran a la educación inicial como un ciclo con una identidad propia, que requiere de propuestas y estrategias específicas. En este contexto, el trabajo por proyectos en el aula es una estrategia pedagógica que permite trabajar con los intereses, las inquietudes y las preguntas de los niños y las niñas de una forma integral y estimulante. Con ello se crea un ambiente de diálogo en el que la maestra, además de escuchar y conocer a los niños, los acompaña y promueve su desarrollo.

Espantapájaros ofrece este curso como un espacio de encuentro entre la teoría y la práctica pedagógica para inspirar a los educadores y a otras personas interesadas en la primera infancia a profundizar en la historia, los fundamentos y el desarrollo de los proyectos de aula.

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CONTENIDO

Jueves 27 de marzo – Historia y fundamentos
¿Qué son los proyectos de aula? ¿De dónde vienen? ¿Cuáles son sus antecedentes y sus fundamentos pedagógicos?

Martes 1 de abril – Principios y pasos en los proyectos de aula: intereses, planeación, desarrollo y cierre
¿Cómo se hacen los proyectos de aula? ¿A partir de qué edad? ¿Cómo se reco!en los intereses de los niños?

Jueves 3 de abril – Ventajas pedagógicas del trabajo por proyectos; papel del maestro y papel del niño
¿Cómo se aprende a aprender, a trabajar en equipo y a mantener viva la curiosidad, a través del trabajo por proyectos?

Martes 8 de abril – De la teoría a la práctica: La experiencia de Espantapájaros en la implementación de los proyectos de aula
Relato y análisis de proyectos concretos elaborados por las maestras y los niños del jardín, bajo la dirección de Lucía Liévano y Sonia Téllez.

Jueves 10 de abril – Ideas para seguir adelante
Análisis de experiencias y reflexiones para continuar el trabajo por proyectos de aula en diversos escenarios pedagógicos, según los intereses de los participantes.

PROFESORAS 

Graciela Fandiño. Doctora en Filosofía y Ciencias de la Educación, UNEP, Madrid. Magister en Investigación y Análisis Curricular, Universidad Pedagógica Nacional. Ha sido profesora de la Maestría de Educación y del Doctorado en la UPN. Coordinó la elaboración del Lineamiento Pedagógico y Curricular para la Educación Inicial en el Distrito y fue consultora del BID para la construcción del Lineamiento de Educación Inicial del Ministerio de Educación Nacional.

Lucía Liévano y Sonia Téllez. Maestras de bebés, niños y niñas, formadoras de maestros en el ámbito nacional y miembros del Equipo de Animación a la Lectura de Espantapájaros, con amplia experiencia en pedagogía de la lectura, literatura infantil y expresión artística.

Horario: martes y jueves, de 5:00 a 7:00 p.m.

Inversión: $380.000.oo.

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Afecto para estimular el cerebro

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Evania Reichert es una experta en desarrollo infantil que ha publicado varias investigaciones sobre la importancia que tienen los primeros años de vida en la formación de los seres humanos. Rescatamos este artículo sobre su trabajo, que fue publicado hace dos años en la revista El Librero.

Afecto para estimular el cerebro

Evania Reichert está convencida de que el incremento en las estadísticas que miden los suicidios infantiles y juveniles, así como la presencia creciente de la depresión en los listados de las enfermedades más frecuentes en el mundo,  tienen que ver con errores en la crianza de los niños, en especial de los recién nacidos.

No son ideas suyas y asegura con orgullo que su libro Infancia, la edad sagrada está basado en los hallazgos más recientes de la neurociencia. Por ejemplo, que entre el nacimiento y el primer año de vida se establecen en el cerebro humano el mayor número de interconexiones neuronales de toda la vida. Pero, aunque Reichert prefiere decir que su trabajo es el de una intermediaria entre los expertos y el público general, en su forma de describir la crisis que se vive en la actualidad y en las soluciones que propone se nota que tiene sus propias ideas acerca del tema.

El título que le ha puesto a su libro lo dice todo sobre su acercamiento. Para ella, la infancia es la etapa que determina el resto de la vida. Del bienestar de los recién nacidos depende la salud mental de los adultos. Así, los problemas cognitivos y la depresión que se están viendo en los jóvenes en la actualidad son consecuencia de los errores cometidos por sus padres hace algunos años. Por ejemplo, el hecho de que los niños sean criados por varias personas y no establezcan vínculos duraderos es letal. Después de todo, es gracias al afecto que se estimula la sinapsis y son las caricias, los besos y las cosquillas los responsables de que se multipliquen las redes neuronales.

Así las cosas, la percepción imperante de que los niños “ya no obedecen a los adultos”, y el consecuente pesimismo de padres y educadores que ya no saben qué hacer con ellos son señales de un cambio de paradigma. El modelo educativo que se había estado usando ya no funciona. Y para Reichert, la crisis es una oportunidad perfecta para hacer una evaluación. Según ella, podemos alegrarnos y aprovechar la coyuntura para plantear ideas nuevas.

Además de los proyectos que están surgiendo aquí y allá, y de las escuelas innovadoras que se están fundando, las personas se están atreviendo a plantear preguntas incómodas. Por ejemplo: ¿Quiénes son los profesionales del área de la educación que ganan el salario más bajo? Respuesta: los que trabajan en guarderías  y jardines infantiles. Según Reichert, ellos deberían tener un sueldo mayor que el de los profesores universitarios, pues de su trabajo depende la cantidad de esfuerzo que los otros tendrán que invertir en sus estudiantes.

Por otro lado, ¿cómo es que la ampliación de la licencia de maternidad no es una prioridad de la sociedad? Los estudios han demostrado que un bebé necesita haber cumplido seis meses, como mínimo, antes de separare de su madre. ¿Por qué? Porque antes de ese tiempo no sabe dónde termina él y dónde empieza ella: siente que ambos son una sola persona y por lo tanto le cuesta trabajo asimilar la separación, especialmente si esta es abrupta. En los debates en los que ha participado Reichert en el Brasil, se ha topado con empresarios y dirigentes políticos que aseguran, sin titubear, que dar seis meses de licencia de maternidad conlleva un costo muy alto. Ante el argumento, ella sólo atina a preguntar: ¿no es un costo más alto el que estamos pagando, poniendo en riesgo el bienestar de nuestros hijos, y por lo tanto su rendimiento en un futuro cercano?

En el libro hay espacio para los hallazgos de la neurociencia que dan sustento a estas ideas y para el examen de las fases por las que pasan los niños en su desarrollo. Pero si lo que busca el lector es un manual o un libro de recetas, está en el lugar equivocado.

De hecho, parte del problema, según Reichert, es que los adultos, de un tiempo para acá, decidieron dejar de pensar. Se limitaron a comprar libros por el estilo de “Cómo hacer feliz a tu bebé en diez pasos”, que abundan en las librerías y que a la final los dejan tremendamente confundidos. Porque no hay recetas que funcionen en todos los casos. El único consejo imperecedero es éste: entienda que el bebé que tiene entre sus brazos es un ser humano, conózcalo, averigüe cuál es su temperamento, cuál es su historia. Sólo así sabrá cómo debe tratarlo. Probablemente, el afecto fluirá con naturalidad.

Artículo escrito por: Isabel Calderón Reyes

Para la revista El Librero

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