Los libros más mordidos: ¿Qué es eso?

i ago 22nd 7 Comments por

Artículo publicado en la revista Bienestar Sanitas

Comprar libros de la canasta de los más mordidos tiene sus ventajas. Por un lado, apoyas el derecho de los más pequeños a leer con todos los sentidos. Por otro lado, te llevas libros que han sido ‘probados’ por los lectores más sensibles. ¡Calidad garantizada!

Este letrero está puesto a la entrada de la librería Espantapájaros, especializada en literatura infantil, para animar a los adultos a valorar aquellos libros que han sido tocados por los niños y para sensibilizarlos sobre las diversas formas de leer, hojear y probar los libros que tienen los más pequeños. Pero además ilustra la tensión entre dos formas de relacionarse con los libros: una es ponerlos a salvo del posible deterioro que puedan causar las manos pequeñas y otra es ponerlos al alcance de los niños y enseñarles que podemos cuidar los libros, como aprendemos a cuidar lo que más amamos.

La canasta con ‘los más mordidos’ refleja la decisión que ha tomado el equipo de Espantapájaros en todos sus espacios destinados a la formación de lectores: defender el derecho de los niños a crecer rodeados de libros. Al público de la librería, lo mismo que a los padres que llevan a sus hijos al Jardín Infantil o a los talleres de Cuentos en Pañales se les explica cómo los niños dejan huellas en lo que leen y cómo lo que leen deja huellas psíquicas y vínculos afectivos para el resto de la vida.

Libros más mordidos

El concepto de los libros más mordidos nació al ver cómo elegían libros los bebés y los niños en los diversos programas de formación de lectores de Espantapájaros, pues todos incluyen, como parte esencial, el préstamo domiciliario.  Desde hace varios años, el equipo de animación a la lectura ha visto a los niños deambular por las estanterías explorando, saboreando y mordiendo las páginas los libros para decidirse por alguno. Esos gestos hacen parte del proceso de selección y, como consecuencia, los libros más populares de la Bebeteca suelen tener marcas de dientes. Ahora bien, los mordiscos no son las únicas huellas pues a medida que los niños crecen rodeados de libros y de voces adultas que los ayudan a dar palabras a sus sueños y a sus emociones, cada cual va formando su propio criterio y va aprendiendo, con una sabiduría asombrosa, a buscar los libros que su corazón le pide. Como en cualquier biblioteca pública, cada niño tiene una ficha de préstamo en donde están registrados los libros que ha llevado a su casa, las fechas en las que los eligió y los devolvió, y sus “firmas” –sus garabatos y sus huellas- que van quedando en las fichas como un acto ciudadano inicial: el de responder por los libros que llevan prestados.

Libros mordidos

Todos los semestres, a partir de esas fichas, el equipo de Espantapájaros reflexiona sobre el significado y la evolución de esas elecciones para seguir aprendiendo sobre las relaciones impredecibles, íntimas y muchas veces reiterativas que se establecen entre niños y libros. ¿Por qué un niño necesita llevar siempre el mismo libro y pedir sucesivas relecturas a sus padres? ¿Por qué los libros elegidos nos cuentan lo que muchas veces los niños no saben nombrar aún o no saben siquiera que les está sucediendo? ¿Por qué la literatura habla a los niños en un lenguaje cifrado y secreto y les permite tener profundas conversaciones sobre la vida? ¿Cuál es el lugar del adulto en este proceso? ¿Qué tanto debe intervenir, nutrir el gusto, pero también propiciar y respetar el criterio del lector?

Cuentos al parque 1  -01

Yolanda Reyes habló de este tema en las Jornadas Internacionales de Literatura Infantil y Juvenil de Buenos Aires. En su ponencia, “El derecho a morder libros: cómo leen los más pequeños y qué nos dicen sobre sus elecciones”, mostró la complejidad que hay detrás de las elecciones de los niños y la manera como no solo los niños leen libros, sino cómo también son los libros los que  “leen” a los niños. En este proceso, la mediación del adulto es muy importante. En palabras de Reyes, “en la medida en que los adultos ofrecemos buenos libros a los niños, en la medida en que les leemos, ellos van formando su propio criterio. Un niño que ha sido nutrido con literatura aprende a buscar en la literatura lo que necesita para conversar con los adultos y también consigo mismo.”

Eso es dar de leer: sacar los libros de las vitrinas, ponerlos al alcance de los niños, acompañarlos a descubrirlos y “leer” quiénes son, mientras compartimos el lenguaje cifrado de una historia.

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Comments

  1. gloria rizo
    21 marzo, 2015 at 3:20 am

    Amigos de Espantapájaros.
    Soy muy afortunada de tener la oportunidad de contactarles. Cada día aprendo toneladas sobre este tema y ustedes son una referencia súper importante para mí en este proceso de elaborar mi Guía sobre bebetecas.
    Estuve leyendo trabajos de Emilia Ferreiro y terminé también de revisar los trabajos de Bonnanfé.
    El Dr. Carlos Rubio de Costa Rica me puso en contacto con una bebeteca en Alajuela y tuve la oportunidad de visitarla.
    Espero tener noticias de ustedes. Agradezco y valoro todo el apoyo.
    Un millón de gracias.
    Gloria Rizo
    Nicaragua.

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  2. sara camila
    21 abril, 2015 at 9:33 pm

    pues eso me parece importante para que aprendan los niños por que yo soy profesora del colegio agustino entonces estoy trabajando para q min niños aprendan eso

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  3. Ju & Emi
    15 mayo, 2015 at 1:20 pm

    Que bella idea para resaltar esos libros que ellos, sólo ellos, nos pueden enseñar a valorar.

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  4. María Luisa De Francesco
    15 mayo, 2015 at 3:23 pm

    Estos lectores que van en cochecito o en cuatro patas son los grandes probadores de libros. Yolanda como siempre encantadora de las letras para esa edad donde la lectura entra, realmente, por todos los sentidos. Qué lindo sería recuperar en parte esos sentidos, nos hemos vuelto adultos, sensatos y serios, ya no mordemos libros…aunque a veces, en sueños, mordemos algún pesonaje…Abrazos de palabras desde Uruguay.

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  5. Andrea Lorena Ledesma
    16 mayo, 2015 at 12:56 am

    Me gustó!!! Implementemossssssssssssss

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  6. maria teresa
    16 mayo, 2015 at 1:44 am

    y aparte de que saben bien, nos nutren…

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  7. Site
    10 junio, 2016 at 1:07 pm

    Por ejemplo, la mamб y el bebй miran un mуvil que da vueltas, miran un sonajero, los niсos se sientan en las rodillas de sus padres y miran el mundo simbуlico de los libros. No hay nada mбs hermoso que esos padres leyendo con sus hijos.

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