Nuestra directora: “Sobre lo divino y lo humano”

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Estas páginas están abiertas al debate, a la reflexión y al intercambio. Todas las escrituras son bienvenidas.

En su columna para El Tiempo de hoy, lunes 22 de junio de 2015, Yolanda Reyes escribió:

Sobre lo divino y lo humano

 

“No me dejaré dictar la política económica por mis obispos, mis cardenales o mi Papa”, arengó el candidato republicano Jeb Bush, en alusión a la encíclica “Laudato si”, escrita por el Papa y divulgada la semana pasada. Supongo que los estrategas de comunicaciones del Vaticano agradecieron esa frase y las reacciones que suscitó la carta entre políticos y feligreses conservadores, pues despertaron un mayor interés en la audiencia.

Aunque no soy lectora habitual de encíclicas y llegué a esta gracias al ruido mediático, no encontré, en las 192 páginas “sobre el cuidado de la casa común”, nada que me resultara sorprendente. Más bien me pareció que el nuevo afán papal por responder a las demandas de sus feligreses lo ha hecho caer en un lenguaje neutro, globalizado y sin acento (ni siquiera religioso), como de organismo diplomático. Por supuesto, hay afirmaciones sobre los excluidos y las tensiones entre el norte y el sur y sobre la concentración de la tierra, las políticas alimentarias, el consumo y la inequidad, pero todo está diluido entre lugares comunes sobre lo divino y lo humano, a la manera de esos documentos hechos por muchas manos que no amarran las ideas ni dejan resonando una voz particular.

Quizás el problema de la encíclica ecológica es que, pese a su aparente actualidad, la postura del Vaticano sigue siendo la misma frente a asuntos como el control natal. “En lugar de resolver los problemas de los pobres y de pensar en un mundo diferente, algunos atinan solo a proponer una reducción de la natalidad”, afirma el Papa, y sostiene que “el crecimiento demográfico es plenamente compatible con un desarrollo integral y solidario”, lo cual no parece verosímil al ver cifras: 7.3 mil millones de seres humanos estamos hoy a punto de hacer explotar esta casa común y se convertirán en cerca de 11 mil millones en 2100, a menos que la iglesia católica contribuya revisando su postura frente a los anticonceptivos.

Según lo expone el periodista científico Alan Weisman en su libro La cuenta atrás, (Debate, 2014) “o hacemos descender la población a través de la planificación familiar responsable, o la naturaleza lo va a hacer por nosotros, brutalmente”. Desde ese punto de vista, la propuesta de ecología integral de la encíclica flaquea porque pensar en la sostenibilidad ambiental implica pensar que la raza humana esté en equilibrio con el resto de la naturaleza y eso necesariamente conduciría a contradecir a los papas anteriores en asuntos de salud reproductiva.

Las consideraciones sobre la manipulación genética referida a las especies animales y a la humana, lo mismo que las relacionadas con el aborto y la homosexualidad, están camufladas entre propuestas políticamente correctas sobre el manejo del plástico o de las basuras y así, en esa ensalada de temas diversos, van apareciendo frases de este tipo: “La aceptación del propio cuerpo como don de Dios es necesaria para acoger y aceptar el mundo entero como regalo del Padre… Aprender a recibir el propio cuerpo, a cuidarlo y a respetar sus significados, es esencial para una verdadera ecología humana. También la valoración del propio cuerpo en su femineidad o masculinidad es necesaria para reconocerse a sí mismo en el encuentro con el diferente. De este modo es posible aceptar gozosamente el don específico del otro o de la otra, obra del Dios creador, y enriquecerse recíprocamente. Por lo tanto, no es sana una actitud que pretenda cancelar la diferencia sexual porque ya no sabe confrontarse con la misma”, se lee en la encíclica.

“No es sana”, ¿se dan cuenta de las frases que se cuelan entre el follaje? Detrás de una apariencia verde, habló la misma iglesia. Y palabras más, palabras menos, dijo lo mismo de siempre.

 

Yolanda Reyes 

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¡Los papás de los libros!

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A propósito del día del padre, les recomendamos cuatro libros maravillosos que hablan de ese personaje que no solo está en los cuentos, sino también en la vida real.

1. Días de hijo

Philip Waechter

Lóguez Ediciones

dias con hijoTAMAÑO

No es fácil ser papá por primera vez. Philip Waechter muestra una divertida historia sobre un padre inexperto que descubre la alegría de tener un hijo.

2. Mi papá

Anthony Browne

Fondo de Cultura Económica

MI PAPATMAÑAO

Existe el papá chistoso, el papá futbolista, el artista y también el que está loco. Este libro habla sobre el que todo lo puede; una historia para querer más a papá.

3. En la barriga de papá

Nourac Crousset, ilustrado por Magali Bardos

Corimbo

BARRIGA

Un libro que muestra la inocencia de los niños. La barriga de papá ha crecido mucho y Ana cree que tendrá un hermanito, luego entiende su padre es solo un barrigón.

4. Papá Oso

Cecilia Eudave y Jacovo Muñiz

A buen paso

oso

Una creativa historia para el papá estresado y para el hijo que no entiende por qué su padre a veces se transforma en oso.

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Desde el Jardín: Gracias por una fiesta inolvidable

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Para cerrar el semestre, en Espantapájaros, organizamos una fiesta en donde los niños y sus familias fueron protagonistas. Fue un día de juego libre; tal y como sucede todas las mañanas en Espantapájaros, cada quién decidió qué quería hacer: cocinar, leer, jugar, saltar, arrastrarse, cantar… ¿o todas las anteriores? Lo que nos importa es que todos encontraron la manera de divertirse.

¡Muchas gracias por acompañarnos y por hacer de esta una fiesta inolvidable!



 

En la cocina de Lucía, aprendimos a hacer jugo de naranja.

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Exprimimos con todas nuestras fuerzas y nuestros sentidos quedaron completamente despiertos.

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Nos atrevimos a probar varias frutas. Mezclamos las dulces con las ácidas, las más jugosas con las más secas y disfrutamos de una explosión de nuevos sabores en la boca.

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Haciendo ensaladas de frutas nos volvimos cocineros…

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¡…y artistas también!

Con la barriga llena tuvimos la energía suficiente para saltar.

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Jugamos en casas de colchonetas. Exploramos túneles que nos llevaron de un lugar a otro.

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Escalamos y nos deslizamos poniendo a prueba la fuerza de nuestro cuerpo.

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En la Biblioteca guardamos energía para cantar y para escuchar varias historias.

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“Ernestina, la gallina, puso un huevo en la cocina..” cantamos al ritmo de la guitarra mientras Yolanda nos mostraba el libro.

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Nos leyeron muchos cuentos.

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Algunos los leyó papá…

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…y otros los leímos a mamá.

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 Tuvimos un gran “picnic de palabras”, donde a falta de comida, hubo muchos, muchos libros para morder.

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En otro espacio descubrimos el poder de la luz, nos acercamos a la ciencia…

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y pudimos preguntarnos por qué se formaban tantas figuras al proyectar la luz.
¿Magia?

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Nuestros salones se transformaron en museos.

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Las familias pudieron conocer nuestros proyectos en el Museo de los piratas y el Museo de los reptiles.

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¡Al final no nos quedaron más que sonrisas!

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¡Gracias por jugar con nosotros!

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Nuestra directora: “Sin contar las mujeres y los niños”

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Estas páginas están abiertas al debate, a la reflexión y al intercambio. Todas las escrituras son bienvenidas.

En su columna para El Tiempo de hoy, lunes 8 de junio de 2015, Yolanda Reyes escribió:

Sin contar las mujeres y los niños

 

Que me disculpe Antonio Caballero por imitar su columna de Arcadia, “Mil palabras por una imagen”, pero es que al ver la foto que salió en El Tiempo (junio 5, 2015) para ilustrar la noticia sobre la Comisión de la Verdad en La Habana, se me hizo agua la boca. La imagen lo cuenta todo: en primer plano, sin importar el bando, salen ellos, los varones. Ya sé que esto no es nuevo y que desde que comenzaron los diálogos –o desde hace mucho, muchísimo tiempo– la historia se repite, pero eso no quiere decir que sea “normal” o que uno se acostumbre.

Bajo la pancarta que anuncia los Diálogos de Paz, hay una mesa larga. Sentados a manteles se observan todos los hombres, cada uno con su nombre: Carlos Antonio Lozada, Joaquín Gómez, Pastor Alape, Pablo Catatumbo, Iván Márquez, Dag Nylander, Rodolfo Benítez, Humberto de la Calle, Sergio Jaramillo, Jorge Mora Rangel, Gonzalo Restrepo… En la edición impresa se ve una mujer que no aparece en la fotografía de la edición virtual; sin embargo, su nombre no alcanzó a caber y aunque está en el borde izquierdo de la primera fila, a veces parece en la segunda.

Ese detalle es clave porque hay dos filas: la que acabo de contarles, con los hombres, sus nombres y sus micrófonos, (detalles simbólicos, no más: tener nombre visible y voz amplificada) y la fila de atrás, en la que se asoman mis congéneres. Alcanzo a contar cuatro mujeres y cuatro hombres y me imagino, aunque aclaro que es una conjetura mía, que para la segunda fila sí se tuvieron en cuenta el enfoque diferencial y de género, la participación, la equidad y todo lo demás. Se trata de una conjetura basada en experiencias previas: una vez cubiertos los primeros planos, en segunda fila suelen hacerse concesiones a la ley de cuotas. Por lo general, alguien propone una “subcomisión de género” para que nadie pueda alegar ninguna discriminación diferente a la discriminación positiva.

Al ver la foto, me acordé de la historia del Evangelio sobre la multiplicación de los panes y los peces y de las preguntas que me suscitaban algunas de sus frases en la infancia: “Los que comieron eran unos cinco mil hombres, sin contar las mujeres y los niños”. No recuerdo la edad exacta que tenía, pero sí la preocupación que me causaba pertenecer a dos categorías que no se contaban (o, mejor, que no contaban): la de mujer y la de niña. ¿Por qué no nos contaban?, preguntaba, y nadie me daba una respuesta. Hoy, todavía, me sigo preguntando cuál es esa ley tácita que, a pesar de las apariencias, continúa inalterable. ¿Qué ocurriría –les propongo imaginar– si en La Habana no se hubiera incluido a ningún hombre o si, tiempo después de comenzados los diálogos, se instalara una subcomisión de género (masculino)?

Si bien es indudable que ciertas costumbres como estudiar y trabajar han cambiado en favor de las mujeres, las evidencias de que estos cambios no han permeado aún las estructuras profundas de la psiquis son esas fotos de nuestros señores de la guerra, o de la paz, que circulan cotidianamente, sin que a nadie le haga ruido verlos solos, mientras producen declaraciones de este estilo: “La igualdad de género es un asunto vital…Por ello, hoy es impensable que esta Mesa de Conversaciones no incorpore el tema de género como un aspecto central y transversal”.

Ajá, central y transversal: los nuevos eufemismos para ubicar eso que nadie sabe dónde va o que no tiene lugar. Pese a que las víctimas, pero también la ciudadanía y el poder y el trabajo de este país están repartidos en ambos géneros, la presencia femenina se considera todavía un favor, un privilegio, una subcomisión o una anomalía. Miren la foto y díganme si no les parece elocuente y familiar. Y no solo en La Habana.

 

Yolanda Reyes 

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Los libros más mordidos: una investigación de Espantapájaros

i jun 4th 4 Comments por

Los más mordidos del Club de Lectura: ¡Top 10!

 

A través del Club de Lectura, Espantapájaros ofrece a los niños la posibilidad de elegir libros de la biblioteca y llevarlos prestados a casa para leerlos en familia. Nos encanta que los niños escojan libros y todos los semestres reflexionamos sobre el significado y la evolución de sus elecciones para seguir aprendiendo sobre las relaciones impredecibles, íntimas y muchas veces reiterativas que se establecen entre niños y libros.

Hace algunos años, al ver cómo elegían libros los bebés y los niños en nuestros diversos programas de formación de lectores, surgió en Espantapájaros el concepto de los libros más mordidos: los favoritos de los lectores más pequeños, quienes dejan huellas en todo que leen, mientras que lo que leen deja huellas en ellos para el resto de la vida…

Este mes emprendimos una investigación sobre los libros más mordidos del Club de Lectura. Paula Guerra, practicante de Comunicación Social en Espantapájaros, revisó, una por una, las fichas de préstamo de todos los niños que vienen a nuestra biblioteca y encontró cuáles son los libros que más han llevado a casa entre enero del 2013 y mayo del 2015. De esa investigación, que recogió las preferencias de más de 60 niños, salió el Top 10 de los más mordidos que ahora estamos compartiendo con ustedes.

Como dijo Paula, ahora nos espera otro reto: ¡encontrar el porqué! Como la investigación continúa, nos preguntaremos: ¿Por qué los niños han elegido estos libros? ¿Cómo reaccionan cuando los leen? ¿Qué dicen sobre ellos? ¿Qué tienen en común las historias? ¿Qué podemos aprender de todo esto?

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Ernestina la gallina, de Yolanda Reyes; Me gustan los libros, de Anthony Browne; Los colores, de Fredrick Vahle y Escondidas, de Olga Cuéllar: cuatro libros que recomiendan nuestros lectores más jóvenes.

 

Por ahora, les presentamos los 10 libros más mordidos del Club de Lectura de Espantapájaros:

1. Ernestina la gallina de Yolanda Reyes y Aitana Carrasco

2. Me gustan los libros de Anthony Browne

3. Los colores de Fredrik Vahle

4. Escondidas de Olga Cuéllar

5. El elefante del circo de Ana Palmero Cáceres

6. Ardilla tiene hambre de Satoshi Kitamura

7. Los pollitos dicen de Gerald Espinoza

8. Cosas que me gustan de Anthony Browne

9. ¿Cómo te sientes? de Anthony Browne

10. ¿Dónde vive Maisy? de Lucy Cousins

No se despeguen de nuestro blog. Pronto averiguaremos cuáles son los más mordidos en otros escenarios: en la librería, en el aula y a la hora del cuento, por ejemplo. Y cuéntenos: en su casa, ¿cuáles son los libros más mordidos?

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Desde Washington: un artículo imperdible

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Rocío Gómez, es la mamá de María Paz Muñoz, ex alumna de Espantapájaros. Hace seis meses vive en Washington y esta semana nos escribió para recomendarnos un artículo muy interesante sobre el aprendizaje: “Hardwired for Success”, escrito por John Long, director del colegio Montessori donde estudia María Paz: The Post Oak School.

Hard

¿El cerebro de una persona se sigue moldeando durante su infancia y adolescencia? ¿Cómo se adquieren habilidades nuevas? ¿Hay momentos más propicios que otros para aprender? ¿Podemos enseñarles a los niños a ser creativos, curiosos e innovadores? Estas son algunas de las preguntas que aborda el artículo, partiendo de la base de que nuestro cerebro es plástico: durante los primeros años de la vida, en los niños se construyen estructuras de pensamiento y actitudes que les permiten adquirir nuevas habilidades a medida que crecen, aprender de formas distintas y crear.

Los invitamos a leer el artículo, haciendo clic aquí.

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