María Isabel Arévalo y Albaricoque Libros en Espantapájaros

i nov 27th 1 Comment por

Tenemos el gusto de invitarlos a conocer el trabajo de la editorial bogotana Albaricoque Libros. Este sábado, 28 de noviembre, ellos serán los invitados especiales a nuestra tradicional hora del cuento. Han preparado una sesión de lectura en voz alta y un taller de arte para toda la familia, que será la mejor forma de acercarnos a su libro Cuentan que había una vez, escrito por María Isabel Arévalo. Es el primer libro que publica esta editorial y estamos felices de celebrarlo en Espantapájaros.

Es una actividad de entrada libre. ¡Los esperamos!

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Nuestra directora: “Dejar leer a los niños”

i nov 23rd No Comments por

Estas páginas están abiertas al debate, a la reflexión y al intercambio. Todas las escrituras son bienvenidas.

En su columna para El Tiempo de hoy, lunes 23 de noviembre de 2015, Yolanda Reyes escribió:

Dejar leer a los niños

 

“Lee lo que te caiga en las manos; así irás formando un criterio”, me aconsejó mi papá al ver que intentaba esconder una novela de Françoise Sagan. Yo tenía trece años y había pasado abruptamente de Heidi, Corazón y las series de entonces (los Cinco, los Siete) a Corín Tellado y a la Sagan. Recuerdo la carátula con unas sábanas revueltas; el resto lo olvidé pronto. Lo que no olvidaré nunca fue esa confianza en mi capacidad de formar criterio leyendo.

Por supuesto, la escena tiene segunda parte. “Ya estás en edad de leer otras cosas”, me dijo al otro día, y me mostró, por si quería darles un vistazo, El lobo estepario de Hesse, La peste de Camus y no recuerdo cuál otro libro. Lo que tampoco olvidaré nunca fue ese “ya estás en edad” y esas sobremesas que siguieron, hablando sobre aquellos personajes que mis papás también conocían. Esas charlas, en lenguaje cifrado, sobre una vida adulta a la que yo me estaba asomando y que ellos reconocían, con los libros que me daban, fueron mi rito de iniciación literario. Y también desde esos días me quedó claro lo que significaba criterio.

Quise rebobinar esa historia, que tanto influyó en mi oficio, a propósito de las reacciones que suscitó la orden de la Superintendencia de Industria y Comercio de advertir a los padres sobre el contenido de “El libro Troll”, como no apto para niños. Aunque ya me referí a la mala calidad del contenido y de la edición, (Semana 2015/11/14), creo que reducir el asunto a la dicotomía entre censura y libertad de expresión es renunciar a los matices que se pueden explorar entre la libertad y la censura, entre el oficio del editor y el de publicador, entre el trabajo del librero y el del vendedor de libros, especialmente –pero no solo- cuando se trata de niños. Y más cuando la “mercancía” es un libro y el consumidor, un lector.

Si la SIC regula las transacciones entre mercancías y consumidores y si los consumidores, en este caso los padres, le solicitan defender el interés superior de los niños consagrado en la Constitución, ordenar una advertencia al lado de un formato engañoso sería parte de sus obligaciones. El criterio de corresponsabilidad frente a los niños implica no venderles alcohol ni tabaco y advertir a los adultos cuando las mercancías –películas, juegos, libros, medicamentos– tienen restricciones de edad.

Sin embargo, ahí donde se resuelve la imposición de la SIC comienzan las preguntas para nuestro gremio: ¿Estas mercancías llamadas libros que se compran y se venden, como las demás, pueden ampararse en su fuero “cultural” para alegar censura, en vez de responsabilidad editorial? ¿Por qué un sello como Planeta edita un libro de actividades para niños que les propone quitarse “algo de ropa y ponerse a bailar en la ciudad mientras piden oro”, escribir un rap sobre penes y vaginas o burlarse de un anciano, y justifica las ramplonerías porque el autor tiene más de diez millones de suscriptores en YouTube? ¿Existe ese autor? ¿Hay un editor a cargo de la edición? ¿Qué piensa el librero que lo ubica en una estantería al lado del libro de actividades de Disney? ¿Lee el librero, o solo “coloca” libros? ¿Cuál es la apuesta de ese librería, cuál la de ese editor? ¿Quién es el papá que regala el libro? ¿Se lo recomienda el librero?

Ante la voracidad del mercado y la ausencia de crítica, hoy es más necesario educar el criterio de los niños. Dejarlos leer y mostrarles, al tiempo, nuestros tesoros y hallazgos. Decirles, “ya estás en edad de leer esto” y ver cómo les brillan los ojos cuando les recomendamos el libro justo. O cuando conversamos con ellos sobre por qué nos parece mejor este libro que el otro. A ellos les gusta la crítica. Y no es censura sino valoración, argumentos: criterio.

Yolanda Reyes 

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Espantapájaros recomienda: Duerme, niño, duerme

i nov 21st No Comments por

Duerme

Duerme, niño, duerme, de Laura Herrera y July Macuada, publicado por Ekaré.

Uno de nuestros libros de poesía recomendados.

Más sugerencias en La Lista Espantapájaros 2015.

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Espantapájaros recomienda: José Tomillo

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Jose-Tomillo

José Tomillo, de Ivar Da Coll, publicado por Ediciones SM.

Uno de nuestros libros recomendados para las manos más pequeñas.

Más sugerencias en La Lista Espantapájaros 2015.

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Nuestra directora: “Todas las familias felices”

i nov 9th 2 Comments por

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En su columna para El Tiempo de hoy, lunes 9 de noviembre de 2015, Yolanda Reyes escribió:

Todas las familias felices

 

¿Ustedes duermen en la misma cama? preguntó mi hijo a una pareja de amigos homosexuales que nos había invitado su casa. Le contestaron que sí y pasamos a la mesa. Pese a los marcos jurídicos vigentes en su infancia, mis hijos se hicieron adultos mirándonos compartir trabajo, fiestas y afectos entrañables con amigos homosexuales: parejas de hombres y parejas de mujeres, en proporción similar a las parejas conformadas por hombres y mujeres y a los amigos sin pareja. Como dato curioso, (y nada concluyente), las parejas de amigos que han celebrado más aniversarios son homosexuales. Unas amigas tienen un nieto que considera a su abuela biológica y a la pareja de su abuela igual de abuelas: en el amor incondicional, la biología no marca diferencias.

Por Espantapájaros, el jardín infantil que dirijo, han pasado familias de todo tipo, unas más abiertas y otras más reservadas. Hace un año llegó un niño con dos mamás. No era la primera vez que sucedía, pero sí fue la primera vez que una pareja homosexual se presentaba abiertamente. Entonces nos dimos cuenta de los formatos administrativos que debíamos cambiar. Por citar un ejemplo aparentemente inofensivo, las listas de curso y de asistencia tenían dos casillas: una para el nombre del padre y otra para el de la madre. ¿ Y qué pasaba con el niño que tenía dos mamás?

Vimos que los formatos tampoco se ajustaban a la realidad de muchos niños: ¿Dónde cabían la hija de una madre soltera, el niño criado por un papá, aquel que había sido adoptado por su tía y tantas familias que se habían organizado de formas recursivas y amorosas para cuidar a sus niños? Alguien recordó que en su colegio solían escribir la palabra “fallecido”, o simplemente trazaban una raya en la casilla del padre que había muerto, y evocamos la vieja sensación de “no ser como los otros” que es un currículo oculto y vergonzante de la escuela. Esos formatos, reproducidos por los siglos de los siglos, nos habían “formateado” también las ideas sobre lo “normal”, mientras la realidad iba por otro lado; así que decidimos dejar una casilla con el nombre de “familia” para que cada familia la llenara como era.

Desde hace muchísimos años, muchos colombianos han sido criados por parejas o triángulos casi siempre femeninos, (madres, abuelas, tías) que han apoyado o reemplazado a madres viudas, solteras y solitarias, de tantas soledades y de tantos abandonos, en contravía de las formas de control social que pretenden encajonar la complejidad de las relaciones humanas, con sus contingencias, sus accidentes y sus posibilidades. Las reacciones de estos días frente a la decisión de la Corte Constitucional de permitir la adopción a familias homosexuales, indican que reformar los marcos jurídicos es bastante más sencillo que cambiar esos prejuicios que han marginado a tantos seres queridos.

Indaguen en la historia nacional y en sus círculos cercanos y descubran cuántos secretos a voces han sido sepultados entre ese formato único. Y si no ven nada explícito, quizás es tiempo de ahondar más e imaginar el sufrimiento de ese pariente, lejano o cercano, vivo o muerto, que debió –¿o debe aún?– reprimir su orientación sexual para encajar en el formato.

Si a los niños se les garantiza el derecho a tener una familia en esa acepción plural que, más allá de la condición sexual, está enraizada en nuestra compleja condición humana, crecerán entre modelos diversos para identificarse, expresarse y ejercer su ciudadanía. Las decisiones jurídicas son parte del proceso irreversible de actualizar formatos sociales para dar cabida a todas las familias, felices e infelices, a veces más a veces menos, que somos todas, en el fondo y desde hace mucho, mucho tiempo.

Yolanda Reyes 

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Desde el jardín: el Halloween de Espantapájaros

i nov 3rd 2 Comments por

El viernes 30 de octubre celebramos nuestra propia versión del Halloween con los niños que vienen al Jardín Infantil Espantapájaros. Nos encanta verlos disfrazados, jugando a ser otros e imaginando mundos distintos.

NinosDisfrazados

Y miren… ¡un espantapájaros en Espantapájaros! (Lorenzo Arroyave nos conmovió con su disfraz, ustedes ya se imaginarán por qué.)

EspantaEnEspanta

Jugamos con telas, túneles y obstáculos, a escondernos, a aparecer y desaparecer y a asustarnos un poquito. ¡Buuuu! ¡¿Quién está ahí?! Menos mal no les tenemos miedo a los murciélagos.

Bu

Los dulces, en lugar de pedirlos, los arrancamos de la casita de chocolate, como si fuéramos Hansel y Gretel. 

Dulces

Como cualquier día en Espantapájaros, no nos podía faltar jugar al aire libre, movernos por todas partes y estar con los amigos. 

Mov

Amigos

Muchas gracias por otro Halloween al estilo Espantapájaros. Gracias a todos los niños del jardín y gracias a las familias por confiar en nosotros. 

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Publicamos otras fotos de la celebración en nuestro perfil de Facebook. Los invitamos a verlas y a seguirnos en nuestras redes sociales.

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