La cata de Roald Dahl

i jun 14th 1 Comment por

Una reseña de Ana María Bernal*

Nunca me he podido resistir a los libros de Roald Dahl. ¡Siempre me sorprenden! Recientemente leí La cata y ahora es uno de mis favoritos.

Cata

El libro lo vi por primera vez desde la entrada de la librería, me guiñó el ojo y, literalmente, me sentí atraída por ese personaje de “sombra malévola en su ceño y en su actitud una determinación que me produjo cierto desasosiego”, como lo describe Dahl. El título me atrajo, tal vez porque para mí siempre hay algo de magia cuando se habla de vino, y este libro nos invita a tener una experiencia vinícola como pocas.

La cata narra la historia de una cena en casa de Mike Schofield. Todo –la diversión, la historia y la cena– ocurre alrededor de la mesa del comedor. Mike hace una apuesta con su invitado Pratt, catador de vinos, en la que este debe adivinar de qué viñedo procede un vino escogido por el anfitrión. ¡Lo que apuestan es invaluable! Pero aun así lo hacen.

El narrador de la historia es uno de los personajes: un sujeto indiferente, sin nombre, que en las ilustraciones siempre aparece de espalda. De principio a fin es impecable y sobrio; sin embargo, siempre está en el aire la sensación de que se burla de todo: en las descripciones de los personajes, de la comida, del ambiente y sobre todo, de la situación.

La Cata

El ritmo de la narración cambia y se pone tenso mientras este hombre, ciertamente desagradable, describe el vino, de manera tal que yo no me pude resistir al antojo de beber uno de esos vinos que saben a madera. Ahí llega el momento culminante, cuando queremos saber quién ganará la apuesta, cuando quedamos en vilo y no podemos alejarnos de la historia hasta que llegamos a la última página.

Ya he leído este libro dos veces y la segunda me reí más. Me detuve en las ilustraciones y sentí la simetría y el ritmo perfecto y cadencioso que tienen con el texto. Percibí el humor en cada detalle, la expresión de cada personaje… en fin, lo serio y lo ridículo de todo lo que pasa en esa cena. Encuentro este cuento decididamente inolvidable y divertido. Al final, texto e ilustración, juntos, se quedaron en mi memoria. Debo decir que sentí una extraña fascinación por esa mujer encorvada que está encendiendo una vela y que cierra el libro satisfecha.

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Comments

  1. Elsa Georgina Aponte Sierra
    19 junio, 2016 at 1:48 am

    Quiero este libro!!

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