Bienvenidos al Restaurante Espantapájaros

i jul 10th No Comments por

No. Este no es un restaurante de alta cocina y tampoco tiene Estrellas Michelin. Aun así, conserva una magia única que atrapa a cualquier persona que entra en él. Sus chefs combinan ingredientes frescos y utilizan las técnicas adecuadas para preparar platos deliciosos. Sus comensales son sinceros y tienen un paladar fino. ¡Bienvenidos al Restaurante Espantapájaros!

R22

Las mesas y las sillas están en su lugar. Los individuales están llenos de color. Algunos son verdes y amarillos, mientras que otros son azules y rojos. Sobre ellos están una servilleta y una cuchara. En una pared se encuentra la carta. Crispetas, montaditos sobre arepa, nachos y merengue con fresas conforman el menú para hoy.

Los chefs y los comensales trabajaron en equipo durante una semana. Se divirtieron cocinando, probando nuevos sabores y organizando los manteles e individuales para darle al Restaurante Espantapájaros su propia distinción. Flora probó los arándanos y después aseguró: “Yo no quiero ponerlos en la receta porque son muy dulces”. Celeste regó el queso por toda la masa de una pizza y luego puso el jamón, no sin antes haberle hecho el control de calidad a cada ingrediente. Tomás mordió el merengue asegurándose de no comer la fresa. “A mí no me gusta el sabor de las frutas”, decía.

R23

 

En la decoración del lugar hay todo tipo de dibujos. Detrás de una mesa, en la pared, está la silueta de una persona: Martina la dibujó con marcadores. Simón, uno de los chefs, se acerca a ella y la observa con atención. Extiende su dedo y dice: “Él es Jorge”.

Los miembros del restaurante se han preparado para la llegada de un invitado especial. Juan Martín lució su traje de chef por todo el lugar. No solo se vistió con gorro y delantal para cocinar, sino también para recibir a Jorge Rausch como se debía. Los niños siguieron, al pie de la letra, las recetas de su libro Yo también quiero ser chef. Pizzas, barritas de granola y torta de pancake fueron algunos de los platos que cocinaron. Isabela probó la torta y sonrío. Aseguró que no estaba rica, sino deliciosa.

 

R24

Tan pronto Jorge llega al Restaurante Espantapájaros, los niños se acercan para saludarlo. Juan Martín lo abraza y le muestra su traje. Mariana le dice que a ella también le gusta cocinar. Martina abre el libro y le pide que se lo firme. Él mira con agrado cada detalle: los individuales y manteles que ellos mismos hicieron, el letrero que da la bienvenida al restaurante, el menú, los dibujos y las fotografías. Carmen le muestra la foto en donde está preparando las barritas de granola y Jorge le pregunta: “¿Te gustaron?” Ella, con firmeza, responde: “¡Sí!”.

Los comensales, un grupo de niños, se ubican en cada mesa y se alistan para comer. Joaquín disfruta la arepa. Antonia muerde el merengue. Julieta sujeta un recipiente con crispetas y las empieza a comer, una por una. Todos se concentran, pero sin dejar de observar a Jorge Rausch.

 

R25

Después de unos minutos, él se sienta para firmar los libros. Es el turno de Antonia. Ella lo mira y le pregunta: “¿Cierto que tú cocinas lo salado y tu hermano, lo dulce?” Él le responde: “Sí, señorita”. La mamá de Antonia, a lo lejos, afirma que a su hija le encanta cocinar. “¿Qué te queda más rico?”, dice Jorge mirando a Antonia. “Todo”, contesta ella.

 

R26

El Restaurante Espantapájaros es único. El interés de sus miembros por aprender, mostrar lo que han hecho y recibir con agrado a su invitado fue suficiente para captar la magia de este lugar.

R17

R18

R19

R27

R21

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Síguenos

Comments

Leave a reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *