El miedo de los otros

i abr 26th 3 Comments por

Una reseña del libro de Carolina Sanín, La gata sola
Ilustrado por Santiago Guevara
Colección Nidos para la Lectura
Loqueleo, Bogotá, 2018

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Carolina Sanín publicó su primer libro para niños, Dalia, en el año 2010. A mí me asombró y lo celebré porque, mientras contaba la historia de una perra salchicha, el libro insinuaba preguntas sobre “el mundo real” y “el mundo de la imaginación”. ¿De qué están hechas las cosas que los habitan? ¿Las cosas pueden pasar de un mundo a otro, y luego regresar? Y lo que nosotros pensamos… ¿en cuál de los dos mundos está? ¿Cómo funciona?

Esto sucedía con naturalidad, entre un juego y otro con las palabras y sus significados. El lenguaje daba vueltas alrededor de sí mismo, buscando su lugar, y uno como lector se quedaba pensando que el lenguaje era, que el lenguaje es, eso que está entre los dos mundos pero también dentro de cada uno de ellos.

Ahora leí su libro más reciente, publicado en la colección Nidos para la lectura: La gata sola, ilustrado por Santiago Guevara. Esta es la segunda vez que Sanín nos ofrece algo que se puede etiquetar como “literatura infantil”. Y vuelvo a pensar lo que pensé en 2010: que cuando ella escribe para niños, lo primero en lo que piensa es en la inteligencia de los niños.

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Ilustración de Santiago Guevara

La gata sola está escrita con cuidado. Cuando digo esto me refiero a que imagino a la autora eligiendo las palabras, midiéndolas, pesándolas, construyendo imágenes con ellas. A veces estas imágenes le exigen al lector que piense en las emociones como si fueran objetos físicos: que la soledad sea algo que se cuelga de los árboles, que la melancolía sea un pájaro mordido o una piedra tapando la entrada de una cueva. Otras veces las imágenes tienen poco que ver con lo material: “El miedo se vivía como la prisa. Era un deseo de que no sucediera nada, pero, al mismo tiempo, afán de que lo peor sucediera ya.” A veces las comparaciones con las que Sanín está jugando resuenan con ideas que ya teníamos, y otras veces son completamente inesperadas, como un pajarito que, visto por una gata, es un anhelo. Un anhelo y a la vez un fruto que no para de vibrar.

La escritura no va en una sola dirección. Tampoco la historia.

El punto de partida es una gata que aparece en un pueblo en el que nunca ha habido gatos. Ni gatas. De día su pelo es de varios tonos, sus ojos son de colores, tiene rasgos, pero como ella solo sale de noche, los habitantes del pueblo no ven eso. Lo que ven es una sombra gris. Empiezan a hacerse preguntas, pues como nunca antes han visto a una gata, no saben cómo sentirse con su presencia. Es muy interesante ver cómo las ideas que se les ocurren sobre el animal dicen mucho sobre ellos, sobre su forma de ser y de enfrentar lo desconocido. Ahí es cuando la historia se va mostrando como una fábula moderna. Primero hay una curiosidad por el animal desconocido; ganas de saber cómo es, de dónde viene y qué busca, pero pronto se agota. En este pueblo las ganas de pensar duran poco.

El miedo aparece pronto. Pero no es un solo miedo. Están los miedos de las personas, que se preguntan qué les puede hacer la gata, y aunque ella no les haga nada, eso no hace que los miedos se vayan; más bien, los convierte en costumbre, en rabia y en violencia. También está el miedo de la gata, que en últimas es miedo al miedo de los otros. Y Sanín nos recuerda que el miedo deja a todos sin compañía, porque hace que quien lo siente olvide que otros también lo están sintiendo.

Empieza a crecer la tensión en el pueblo y la narración va abriendo heridas, como las heridas que las piedras le dejan en el cuerpo a la gata. Cansada y hambrienta, la gata sola se esconde de las personas. Como esta es una gata que piensa, que se imagina cosas, que a veces tiene sueños y que los recuerda al otro día, lo que sucederá luego será que los lectores nos enteremos de las cosas que pasan en su mente. La acompañaremos a sobrevivir y sabremos que se puede hacer algo con el miedo.

No se necesita ser niño para querer a la gata y para sentir que la gata puede ser cualquiera. Tampoco se necesita ser adulto para entender que si los géneros literarios son una imposición arbitraria del mercado, la línea que separa la “literatura infantil” de la “literatura” es aun más arbitraria.

Mi lectura no habría estado completa sin las ilustraciones de Santiago Guevara: todas son collages, llenos de manchas, trazos, fotos, tipografía, pintura, líneas y muchas gatas diferentes. Me hizo pensar que aunque la gata está sola, no hay una sola gata. Imágenes expresivas y descontroladas en los momentos precisos me hicieron detenerme a mirar cómo se puede pintar el miedo, cómo se puede pintar la rabia. Miré largamente manchas negras. Luego me fijé en los pequeños detalles, en las figuras conocidas y después, un poco después, vi por dónde entraba la luz.

Este año, en que el tema central de la Feria Internacional del Libro de Bogotá, FILBo, son las emociones (el lema de la FILBo es “Siente las ideas”), me impresionó este libro, que desdibuja la separación entre lo racional y lo emocional. Es un trabajo que invita a  pensar las emociones y a sentir las ideas. Llega en el momento oportuno.

Reseña de Isabel Calderón para espantapajaros.com

Reseña de Isabel Calderón para espantapajaros.com

Reseña de Isabel Calderón para espantapajaros.com
Abril, 2018

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Aprendizajes de la conversación con Nuccio Ordine

i abr 23rd No Comments por

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El viernes pasado tuvimos el privilegio de recibir en Espantapájaros al autor italiano Nuccio Ordine, uno de los invitados a la Feria del Libro. En el mismo lugar donde antes habían estado los niños, probando libros a su manera –a sus mil maneras–, habló de ‘La utilidad de lo inútil’, su manifiesto traducido a veinte lenguas, que es una defensa de los saberes humanísticos y, en general, de los saberes sin finalidad utilitaria.

Quizás esa cercanía entre los incesantes “porqués” de los niños y la pasión por conocer, como un fin en sí mismo, ayude a responder la pregunta que algunos se hicieron: ¿por qué llevar a un profesor invitado de Yale, Harvard y la Sorbona, entre muchas otras universidades, a una pequeña institución especializada en literatura e infancia? A Ordine, en cambio, ese lugar en donde se descubren las primeras páginas de la vida no le resultaba extraño.55069afa-7310-4ce1-9a18-ad4f527bf64b

Según relata en ‘Clásicos para la vida’, el nuevo libro que trajo a FilBo, todos los lunes, desde hace quince años, dedica media hora en su cátedra universitaria “a la libre lectura de pasajes de escritores, filósofos, artistas o científicos”. Sin relación aparente con sus cursos, y sin calificar, obviamente, el profesor Ordine lee a sus alumnos citas de obras de su biblioteca ideal, “por el placer que producen en sí mismas y para tratar de entendernos y de entender el mundo que nos rodea”. Sus clases se llenan de un público heterogéneo que, por lo general, termina leyendo los libros completos y haciéndose nuevas preguntas que conducen de un libro a otro y a otro…

El autor comenzó su charla refiriéndose al sentido que tenía para él estar en una de esas pequeñas librerías, atendidas por personas que dan de leer los libros que aman, y lamentó el fenómeno global que ha conducido a la extinción de las librerías independientes y a su reemplazo por grandes cadenas, y que hace parte de ese “delirio de omnipotencia del dinero” que ha convertido la educación y la cultura en mercancías. Cada vez que se cierra una librería se cierra una ventana para mirar el mundo, dijo, y sus palabras resonaron como un homenaje a esos oficios que hoy, 23 de abril, celebramos.

c63dafba-245f-4dea-8302-abeb340dfe2aComo si fuera una ‘hora del cuento’, Ordine nos leyó la carta que le escribió Albert Camus, cuando ganó el Premio Nobel, a su profesor de Argel para darle las gracias por haberle cambiado la vida y recordó “ese pequeño milagro que se repite cada día en cada escuela de cada país”, gracias a los buenos profesores. Luego retomó el fragmento de los pescaditos de oro que fabricaba el coronel Aureliano Buendía para cambiar por monedas de oro, que luego fundía para fabricar más pescaditos de oro, en ese círculo “inútil”, y pasó a Cavafis, al viaje por el viaje, y siguió hilando las páginas de sus libros con los libros de los otros y, con nosotros, y casi al final de la sesión pidió que buscáramos ‘El Principito’, de Saint-Exupéry, entre los anaqueles de la librería, y leyó la conversación entre el zorro y el Principito sobre el significado de ‘domesticar’, en la acepción de hacer vínculos y de crear esos rituales que le dan sentido a la vida y que hacen un día distinto del otro.

Y ahí estuvimos en vilo, escuchando a ese viajero que vino desde muy lejos a ratificar el sentido de ese viejo ritual, anclado en la infancia de la humanidad: la generosidad de alguien que nos lee y nos abre el mundo, y nos enseña que el conocimiento no puede comprarse por ningún precio y que requiere “lentitud, reflexión, silencio y recogimiento”. Y no encuentro un ejemplo más hermoso que el del profesor Ordine para desear un feliz día a tantas personas que trabajan a diario para hacer que los libros lleguen a los lectores y ratifiquen esa utilidad de lo inútil, que a veces cambia la vida.ae30b976-0509-4f01-a59d-ed218df1a371

YOLANDA REYES

Los asistentes a la charla quedaron encantados con la oportunidad de escuchar a Ordine.

Andrés Arroyave padre de Lorenzo Arroyave, uno de los niños de nuestro jardín nos escribió al día siguiente:

 

Este es un pequeño mensaje de agradecimiento para todo el equipo que trabaja en el jardín y especialmente para su directora: Yolanda Reyes, quien ayer nuevamente nos demostró por qué Espantapájaros es único y absolutamente mágico.  Gracias por la invitación a conversar con Nuccio quien logró, con sus palabras, estremecer a todo el auditorio especialmente a quienes nos preocupan los temas educativos del país.

Un abrazo y muchas gracias.

A.A

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Nuccio Ordine en Espantapájaros

i abr 20th No Comments por

noLa utilidad de lo inútil es un buen título para un manifiesto; nos hace pensar en el lenguaje que usamos para referirnos a los saberes. Nos hace preguntarnos si no hay algo contradictorio en las palabras que elegimos todos los días.

En este libro, el filósofo italiano Nuccio Ordine explica por qué la literatura, la filosofía, las humanidades y las artes, disciplinas a las que hemos llamado inútiles (bellas pero inútiles), son en realidad imprescindibles para la humanidad. Con citas de sus autores favoritos, con las que hace collages de opiniones, preguntas y respuestas, Ordine construye un caso convincente a favor de lo inútil.

Lo inútil, al no estar al servicio del crecimiento ecónomico, tiene una inmunidad. Lo inútil es una forma de “resistencia a los egoísmos del presente, un antídoto contra la barbarie de lo útil, que ha llegado a corromper incluso nuestras relaciones sociales y nuestros afectos más íntimos”. Y es que, ¿por qué necesitamos que todo sea útil? ¿Por qué siempre nos estamos preguntando qué ganamos, qué obtenemos al hacer algo? ¿Por que todas nuestras relaciones parecen atravesadas por lo económico?

Este viernes 20 de abril a las 6:30 p., tendremos una conversación con Ordine sobre esto. En Espantapájaros también creemos que lo inútil es inherente a lo humano, que necesitamos todos los saberes y todas las artes para vivir mejor, y que entender que no todo tiene que ser útil podría ser nuestra salvación. Únanse a la discusión.

 

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