Escuela de padres- Límites con amor

i mar 27th No Comments por

gloria mercedes

GLORIA MERCEDES ISAZA POSSE

Psicologa egresada de la Universidad Javeriana ha dedicado su vida profesional a guiar y aconsejar a las familias. Escritora de libros como “Descubre tu GPS”, en el que da al lector herramientas para conocer sus emociones y saber cómo lograr lo que se propone, y “Algo pasa en casa: el divorcio de mis padres”,  Gloria Mercedes dedica su tiempo a ayudar a las familias en sus momentos difíciles, rescatando la importancia del amor por los hijos.

En esta oportunidad tendremos el honor de tenerla con nosotros en su charla “Límites con amor”. En conversación con nuestra directora Yolanda Reyes, se hablará sobre herramientas de diálogo para solucionar dificultades y la importancia del acompañamiento, entre otras.

Horario:
Martes 4 de abril 5:30 pm, entrada libre con inscripción previa.

Inscripciones:
comunicacion@espantapajaros.com
teléfono: 6200754

Dirección:
Carrera 19A  104A- 60

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El sueño y la vigilia en “La mujer de la guarda”

i mar 23rd No Comments por

la mujer de la guarda
Como un telón que se abre e introduce a los espectadores en el mundo propio de la obra de arte, así comienzan las ilustraciones de La mujer de la guarda a mostrarle al lector un mundo bitonal, que acompañado solo por el azul, evoca al mundo de la noche con sus reflejos de la luz de la luna. En este mundo empiezan las palabras a traer los sueños. Impregnado todo por un tono de nostalgia y de recuerdo, se presentan frente al lector historias también bitonales que se mezclan, como el sueño y la vigilia.

Es la historia de una niña y sus dos hermanos que perdieron a su madre y es también la historia que ella inventa para que sus hermanos, en la noche, puedan dormir. Eventualmente, en la primera historia, aparece la mujer más bella del mundo y su caballo azul, siempre para aliviar momentos críticos. Simultáneamente, en tinta azul, se cuenta la historia que Jacinta inventa para sus hermanos; la de unos niños que huyeron de su casa porque está habitada por seres extraños.

Las ilustraciones del comienzo, fragmentadas, muestran solo desencuentros. La imagen de una mujer acostada cuya cara es cubierta por una flor es la imagen que abre la historia solo para ser seguida por bosques y lugares que parecen ser producto de la fantasía que, mientras que dejan ver unos ojos enormes, esconden y parten a los personajes. En el desencuentro de la muerte se mueve la primera historia y como un reflejo de esta, la segunda, que parece empezar siempre en la ausencia del padre y cuando llega la noche.

En la primera de las historias se cuenta la vida rutinaria de Jacinta y sus hermanos que, con la ausencia de la madre, se acomodan a una casa donde queda el recuerdo del sonido de la cuchara chocando contra el vaso mientras su madre revolvía la leche. Cuando su padre está, la casa se llena de risas. La otra parte del tiempo, en la ausencia de ambos padres, la casa empieza a ser habitada por palabras y una historia, que como el reflejo de la luna en las ilustraciones, está escrita en azul. Esta segunda historia es una historia de la huida, la del sentimiento del extranjero que fue expulsado de su casa y no tiene lugar. Así, mientras que en la historia azul uno de los niños intenta recuperar su tuto, Jacinta y sus hermanos visitan una casa extraña, la del niño de la esquina, donde la mamá les ofrece galletas y los tres hermanos solo quieren escapar a su casa , “animada por personajes imaginarios, enredaderas que subían hasta el cielo… un espacio donde podía aparecer una anciana mujer con un caballo azul que trajera tranquilidad en un cuenco y que llenaría de calor las horas oscuras (50)”. Cada una de las historias es reflejo de la otra y su interconexión está dentro del mundo diegético y fuera de este, físicamente puesta en el libro, por su edición. No se trata entonces de un libro que contiene al otro, ni de un espacio dentro del otro, sino de dos historias que habitan el mismo lugar, como la sombra y la luz.

La mujer de la guarda aparece de nuevo al final del libro, cuando uno de los hermanos de Jacinta está terriblemente enfermo. Esta primera historia se resuelve en la unión, no solo cuando la abuela lleva a los niños al hospital, sino cuando la voz de Jacinta y sus historias encuentra un oidor, su abuela. La historia en azul también se resuelve en este momento, cuando Ellos, los seres extraños, salen corriendo de la casa alegando que está llena de fantasmas y los niños comprenden que ya “no abría necesidad de hacer maletas, que podrían disponer de ese rincón como se les diera la gana, porque en adelante la casa sería de sus hermanos, suya y de nadie más” (74). Termina el libro entonces en la unión y la recuperación de un espacio, en el retorno al hogar, de la casa física y de las palabras. Las ilustraciones del final, también bitonales y azules, aunque muestran lugares similares a los del comienzo, está vez están habitadas por más creaturas azules, ya no fragmentadas sino unidas. El telón se cierra con el encuentro.

La mujer de la guarda, que hace unos días ganó el prestigioso premio New Horizons de la Feria del Libro de Bolonia, hace parte de la colección Frontera Ilustrada de Babel. Las ilustraciones de Alejandra Acosta, el texto de Sara Bertrand y la estructura narrativa dialogan para contar esta historia en la que la tristeza y la ausencia abren un campo para que el ensueño juegue con la realidad.

 

Daniela Vernaza Civetta

Bertrand, Sara. La mujer de la guarda. Trans. Alejandra Acosta. Bogotá : Babel , 2016. Impreso.

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El mundo enterrado

i mar 16th No Comments por

¡Vamos a ver qué encontramos por acá!

1

¿qué hay ahí escondido en tanta harina?

¡Un dinosaurio! ¿quién más estará por ahí escondido?

2

Encontraste una tortuga Manu, ¡qué bien!

3

Y tu Dani, ¿qué ves entre tantos papeles?

4

¡Otro dinosaurio!

5

¿Ya vieron lo que encontró Cris?

6

Ya vamos a acabar, ¡miren todo lo que encontramos enterrado!

 Dinosaurios, cerdos, tortugas… tantos animales.

7

Ahora… a limpiarnos un poco…

8

¡Para volver a empezar!

 

Curso de María Paz Saenz con los más pequeños del jardín

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¿Por qué cocinamos en Espantapájaros?

i mar 3rd No Comments por

 

Y acá les dejamos la receta de las galletas infalibles de Sofi para cocinar en familia.

Galletas infalibles de Sofi

Ingredientes:

  • 1 ½ tazas de harina de trigo.
  • 2 tazas de Maizena.
  • ¼ de mantequilla.
  • 1 huevo.
  • Un chorrito de vainilla
  • Una cucharadita de polvo de hornear.
    Un chorrito de leche.

Preparación

Mezclar el azúcar con la mantequilla, agregar la harina y la maizena y continuar revolviendo continuamente. A continuación agregar el huevo, el polvo de hornear y la esencia de vainilla.

Precalentar el horno y engrasar la bandeja para llevarlas al horno.

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Don Quijote en Espantapájaros: un curso de Carolina Sanín

i feb 23rd No Comments por

Espantapájaros tiene el gusto de anunciar el curso de literatura que Carolina Sanín dictará los miércoles 19 y 26 de abril y 10 y 17 de mayo de 2017.

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Grabado de Gustave Doré

Durante cuatro sesiones leeremos con detenimiento la segunda parte de El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha de Miguel de Cervantes. Observaremos la composición de la obra y los temas que la ocupan. Hablaremos sobre la amistad, la libertad, el deseo, la aventura, la frustración, la bondad, el trabajo y el ocio, el poder y sus límites, el amor romántico y la representación artística, entre otros asuntos. Pondremos atención a las articulaciones entre el pensamiento medieval y el pensamiento moderno, a la conjunción entre la cultura islámica y el cristianismo en España, a los descubrimientos del humanismo y al género de la novela.

Horarios: Miércoles de 5:30 a 7:30 pm en Espantapájaros miércoles 19 y 26 de abril y 10 y 17 de mayo de 2017.

Inversión: 380.000.oo pesos colombianos, cuatro sesiones.

Inscripciones: comunicacion@espantapajaros.com / teléfono: 6200754

 

¡Inscríbanse pronto, cupos limitados!

 

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Carolina Sanín es autora de las novelas Todo en otra parte y Los niños, el libro de cuentos Ponqué y otros cuentos, los libros de humor Yosoyu y Alto rendimiento, el ensayo biográfico Alfonso X, el libro para niños Dalia y la antología crítica Pasajes de Fernando González. Obtuvo un doctorado en Literatura Hispánica de la Universidad de Yale. Ha sido profesora de la Universidad de Los Andes y de la State University of New York-Purchase College. Ha sido columnista de El Espectador, Arcadia, Credencial, Semana Sostenible y Semana.com.

 

* Para la primera sesión se recomienda que los participantes hayan leído el Prólogo y los primeros siete capítulos de El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha.

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La lista Espantapájaros

i feb 20th 3 Comments por

Libros

Los mejores libros para crecer como lectores

 

Todos los semestres, el equipo de animación a la lectura de Espantapájaros se reúne para elaborar una lista de libros recomendados. Siempre hay espacio para las novedades pero eso no significa que los clásicos de siempre queden descartados.

Esperamos que esta lista, que elaboramos para el primer semestre de 2017, les sirva para seguir agrandando sus bibliotecas.

 

  • Para las manos más pequeñas…

    baum

    Browne, Anthony. Cosas que me gustan. FCE.

    Carle, Eric. 1,2,3 Al zoo. Kókinos.

    Carle, Eric. ¿Has visto a mi gata?. Kókinos.

    Da Coll, Ivar. Chigüiro viaja en chiva. Babel Libros.

    Dubuc, Marianne. El carnaval de los animales. Editorial Juventud.

    Espinoza, Gerald. La manzana se pasea. Ekaré.

    Rubio, Gabriela. ¿Dónde estoy?. Ekaré.

    Gomi, Taro. Adivina qué es. FCE.

    Pérez, Marilyn. ¡Cui- cui-cuidado!. Ekaré.

    Schössow, Peter. Una cucharadita para… . Lóguez.

    Wright, Cliff. Oso y barca. Editorial Juventud.

     

  • Poesía y rondas para cantar y jugar

    cucu

     

    Alelé, alelé: Poesía para la primera infancia. Selección de Sergio Andricaín y Antonio Orlando Rodríguez. Panamericana Editorial.

    Calderón, Gloria. Mambrú se fue a la guerra. Ekaré. (Y otros de la colección “Clave de sol”).

    Fuenmayor, Morella. El conde Olinos. Ekaré.

    Iannamico, Roberta. Ris ras. Aeorolitos.

    García Lorca, Federico. 12 poemas de Federico García Lorca. Kalandraka.

    Pombo, Rafael. La pobre viejecita. Editorial Amanuta.

    Reyes, Yolanda. Cucú. Océano Travesía.

    Rubio, Antonio. Violín. Kalandraka.

    Tradición oral. Mi burro enfermo. Ediciones Ekaré.

    Tradición oral. Chumba la cachumba. Ediciones Ekaré.

    Tradición oral. Estaba el señor don gato. Ediciones Ekaré.

    Tradición oral. Yo tenía diez perritos. Ediciones Ekaré.

  • Libros álbum: historias que se construyen en un encuentro de ilustraciones con palabras

    oruga

     

    Browne, Anthony. Gorila. FCE.

    Cali, Davide; Somà, Marco. La reina de las ranas no puede mojarse los pies. Libros del zorro rojo.

    Carle, Eric. La mariquita gruñona. Kókinos.

    Carle, Eric. La pequeña oruga glotona. Kókinos.

    Hengsen, Andrea. Amigos. Libros del Zorro Rojo.

    Hughes, Emily. El pequeño jardinero. Impedimenta.

    Idle, Molly. Flora y el flamingo. Barbara Fiore Editora.

    Moriconi, Renato. Bárbaro. FCE.

    Nanclares, Silvia. Al final. Kókinos.

    Rueda, Claudia. NO. Océano Travesía.

    Sadat, Mandana. El otro Pablo. Kókinos.

    Snicket, Lemony. La oscuridad. Océano Travesía.

    Sobral, Catalina. La sirena y los gigantes enamorados. Ediciones SM.

    Spier, Peter. Gente. Patio Editorial.

    Ungerer, Tomi. Adelaida. Kalandraka.

    Ungerer, Tomi. Los tres bandidos. Loqueleo. (Nidos para la lectura).

  • Cuentos tradicionales y contemporáneos

    podía

    Cannon, Janell. Stelaluna. Editorial Juventud.

    Bannerman, Helen. La historia del pequeño Bábachi. Editorial Juventud.

    Velthuijs, Max. Sapo es sapo. Ekaré.

    Keselman, Gabriela; Villamuza, Noemí. De verdad que no podía. Kókinos

    Da Coll, Ivar. Historias de Eusebio. Babel.

    Reynolds, Peter. Casi. RBA

     

  • Libros informativos para seguir conociendo el mundo

    fin mundo

    Arànega, Sussana; Portell Joan. Las abejas. La Galera Editorial. (Descubrimos)

    Los árboles. La Galera Editorial. (Descubrimos).

    Los sentidos. La Galera Editorial. (Descubrimos).

    Burgos, Estrella. ¿Cómo es tu papá?. FCE. (Ojitos Pajaritos).

    Colección Animales al natural. FCE.

     Dladd, Dave. Los animales son deliciosos. Phaidon.

    de Bourgoing, René. El huevo. Océano Travesía.

    Ganges, Montse; Sales, Jordi. El cocodrilo. Combel Editorial. (Zoo ¿dónde vivo?).

    Harbin, Dustin. ¡Llegan los dinosaurios! Barbara Fiore Editora.

    Hughes, Catherine. Mi primer gran libro del océano. RBA.

    Hughes, Catherine. Mi primer gran libro de los dinosaurios. RBA.

    Martinez, Albert;Queralt, Elisenda; Soler Joaquim. La salamandra. Combel Editorial. (Fauna en peligro).

    Sánchez, Ana María. ¿En qué trabajan? . FCE. (Ojitos Pajaritos).

    Smith, Lane. Había una tribu. Océano Travesía.

    Spier, Peter. Gente. Patio Editorial.

    Trigo, Ramón. Yo vivía en el fin del mundo. Eldevives.

    Zeitoun, Charlie. La tierra. Combel Editorial.

     

     

     

  • Los más mordidos de Espantapájaros

    De acuerdo con nuestras investigaciones, estos son algunos de los libros que los niños de Espantapájaros más disfrutan; son los que más llevan a casa para leer en familia y los que más piden a sus profesoras en la hora del cuento.

    img_6428

    Da Coll, Ivar. José Tomillo. Ediciones SM.

    Sendak, Maurice. Donde viven los monstruos. Kalandraka.

    Browne, Anthony. Willy y Hugo. Fondo de Cultura Económica.

    Holzwarth, Werner. El pequeño topo que quería saber quién se había hecho aquello en su cabeza. Kalandraka.

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Semana de fiesta en Espantapájaros: Cierres de semestre

i dic 23rd No Comments por

Esta semana tuvimos la oportunidad de compartir con los niños que vienen al jardín y sus familias los cierres de semestre de cada uno de los grupos. Junto con todo el equipo de Espantapájaros, los niños y las profesoras preparamos dos días llenos de libros, villancicos e invitados muy especiales.

El lunes fue el cierre de semestre de los niños del grupo de Natalia y Ana María, los más pequeños del jardín. Durante toda la mañana compartimos con los niños y sus papás dos de las actividades que sus hijos más disfrutan en Espantapájaros: la Hora del Cuento y la clase de música, que esta vez giró alrededor de la Navidad. Eliana García, profesora de música, nos acompañó en un pequeño concierto, mientras que en la Hora del Cuento leímos los cuentos favoritos de los niños: Mi papá, Mi mamá, de Anthony Browne; y Éstas son las mañanitas, de Carlos Pelliecer, entre otros.
Al final hubo tiempo para tomar onces y pasar un rato con todas las familias.

 

El miércoles llegó la siguiente celebración: el cierre de semestre de los niños más grandes. Para este día tuvimos la fortuna de tener la visita del autor colombiano Ivar Da Coll. Fue una mañana inolvidable en la que los niños y sus familias disfrutaron con las historias de Chigüiro, José Tomillo y Hamamelis, entre otros famosos del autor. Ivar recorrió nuestro jardín y los niños y sus padres escucharon de su propia voz las historias de sus libros favoritos.

Y allí no acabó la celebración, aprovechando la reedición del libro Medias dulces, dejamos un espacio reservado para una fantástica fiesta de medias. ¡Sí!, papás y niños trajeron sus medias favoritas: las más lindas, pintorescas y llamativas, para bailar y jugar. Al final del día algunos de los niños decidieron dejar sus medias en Espantapájaros con la promesa de que la befana, esa simpática bruja, pasará por nuestra casa el 6 de enero para llenar las medias, tal y como lo hace en la historia de Ivar Da Coll.

¡Gracias a todos por acompañarnos!

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“Preguntas y respuestas” con Ivar Da Coll

i dic 13th No Comments por

Ivar Da Coll es un autor que no pierde vigencia; bien sea por sus libros o porque los niños (y también los adultos) que nos visitan adoran sus historias, Ivar siempre está cerca a Espantapájaros.

La última visita de Ivar Da Coll a Espantapájaros hace algunos años.

 

Recientemente la editorial SM reeditó uno de sus clásicos: Medias dulces, o como muchos lo recuerdan, “la historia de la befana”. Cuando llegó a nuestra librería celebramos la publicación, y por eso, como un festejo, quisimos invitar a Ivar a compartir nuestra celebración de navidad con los niños que vienen al jardín.

Antes de su visita hablamos con el autor y le hicimos algunas preguntas:

1. Todos los que crecimos con tus libros los recordamos como una parte especial de nuestra infancia, ¿nos contarías algún recuerdo especial de la tuya?

Todos los cuentos tradicionales que me leía mi mamá que venían publicados en Editorial Molino. Eran libros de gran formato, impresos en papel periódico y con ilustraciones en blanco y negro.

2. Y las historias, ¿te contaban historias cuando pequeño?, ¿tenías un contador o contadora de cuentos favorito?, como Julieta con su abuela, en Medias dulces.

Mi mamá. Ella no sólo nos leía a mis hermanos y a mí, sino que nos contaba historias de su niñez y de una amiga de su mamá que ayudaba a cuidarla a ella y a sus hermanas.

3. Ivar, ¿tienes un color favorito?, ¿cuál es?

Mis colores favoritos son el amarillo y el gris; cuando los combinan se ven muy bonitos.

4. Y una palabra, ¿tienes alguna preferida?

Agradecimiento.

5. Se acerca la navidad y seguramente nuestros lectores apreciarían una recomendación, ¿qué libros nos sugerirías?

Cualquier libro de Roald Dahl, especialmente, Las brujas y La maravillosa medicina de Jorge. Alicia en el país de las maravillas, pero en la edición de Alianza Editorial con traducción de Jaime de Ojeda. La Isla, de Armin Greder, y El libro triste, de Michael Rosen.

6. Por último cuéntanos qué libro le falta a Ivar Da Coll, quizá pueda aparecer este año en el árbol de navidad.

Ahorita mismo no he pensado en algún libro que me falte porque estoy leyendo uno bien, bien grueso: En busca del tiempo perdido de Proust y tengo en espera varios más que compré y que aún no he leído.

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La preferencia de los grandes de Espantapájaros: dedos ágiles, y pies ligeros

i dic 7th No Comments por

Por Pato Pereyra

Al volver a Espantapájaros tuve la inmensa alegría de encontrarme con algunos de los pequeños que había conocido en mi viaje anterior. Los recordaba contándome sus cuentos, sin necesidad de usar palabras. Apenas un parpadeo, una sonrisa, un cabeceo, alcanzaba para narrarme su historia favorita. Fueron mis maestros, los que me iniciaron en la Literatura para la Primera Infancia. Reconocerlos y sentarnos a charlar sobre sus lecturas fue como recuperar la magia.

Rebeca (2 años y 11 meses) prefiere libros de dinosaurios y de animales, según me contó su madre. En la librería de Espantapájaros conocen sus favoritos: Mini Dinosaurios en tercera dimensión; o Estegosaurio, de Océano Travesía. Estos libros sobre animales son los que Rebeca suele llevarse en préstamo a su casa. Recuerdo bien que el año pasado me pidió que le leyera muchas veces el libro Buenas Noches, Gorila, de Peggy Rathman. En realidad, ella fue quien me lo leyó varias veces hasta que lo aprendí.

A Rebeca pude acompañarla a la biblioteca en reiteradas ocasiones. El primer viernes, mientras la observaba caminar, con ese andar de gacela, escogió un libro y lo guardó bajo su brazo. Desierto, parecía un libro informativo, con mucho texto, sin embargo, entendí por qué lo prefería: desde su portada un enorme camello nos observaba. Entraba claramente en la categoría de sus preferencias. A la semana siguiente, volvió a elegir un libro con una portada de animales: La carta de la Señora González, de FCE.

Antes de regresar a Buenos Aires le pedí a Rebeca que me acompañara a la biblioteca y escogiera libros para mí. La excusa fue que quería llevarme para los niños argentinos los libros favoritos de mis amigos del jardín en Colombia. Pensé que me diría que no, ella tan tímida, tan distante… pero aceptó y me honró con su mano.

¡Los tres elegidos fueron libros de animales! A veces esta constancia sorprende a los padres. En una de nuestras conversaciones, la madre me aclara: “es ella la que elige”, y nadie lo duda.

Es curioso como los padres nos sorprendemos de que nuestros hijos pequeños tengan tan claras sus elecciones. Sin embargo, no haríamos esto si un amigo nos manifestara que solo lee ciencia ficción o novelas históricas. Creo que en sus preferencias se manifiesta desde pequeños la esencia de lo que es cada uno. Me recuerdo de pequeña, leyendo con interés las enciclopedias con imágenes de animales. Me fascinaban las que tenían preguntas, intentaba averiguar más sobre las peculiaridades de la rata canguro o del kiwi -que no solo era una fruta sino un ave-. Esa curiosidad por el mundo natural no se me ha quitado y aunque mis intereses hoy en día son muy variados, siento que aquello que disfrutamos de chicos, de algún modo, nos marca un camino que elegir, un norte a donde regresar si perdemos el rumbo*.

Para Ivanna (de casi cuatro años), otra alumna del jardín, los dinosaurios también son un disfrute. Asociamos los dinosaurios con los varones, como si fueran un imperativo del género, pero esto no es así. Stephen Jay Gould, paleontólogo y gran divulgador científico, comentaba que él era un muchacho chiflado de los dinosaurios cuando era pequeño.

“Una vez le pregunté a mi colega Shep White, un afamado psicólogo infantil, por qué los niños sienten tanto interés por los dinosaurios. Me dio una respuesta elegante y sucinta a la vez; grandes, feroces y extintos”

El papá de Ivanna me contó que su hija se había llevado a casa libros de dinosaurios, y debido a eso le está comprando una colección de National Geographic, de venta en los kioscos. Sus elecciones han ido afianzándose a medida que crece: el año pasado, Ivanna elegía libros que se relacionaban con el uso del baño, me dice, como El pequeño topo que quería saber quién le había hecho eso en la cabeza de Werner Holzwarth y Wolf Erlbruch. Aunque el padre lo asocia a un período de su desarrollo (el tema del control de sus esfínteres), este libro informativo también habla precisamente de animales. Otro de sus favoritos era ¡Más te vale, Mastodonte!, de Micaela Chirif.

Lucía (recién cumplió 3 años) y en palabras de su padre, “es una devoradora de libros” (curioso que hablemos así de alguien que aún no ha comenzado a leer, pero hay varios entre los que asisten a Espantapájaros a los que les cabe este título). Entre sus favoritos estaban El día en que los crayones renunciaron, de Oliver Jeffers, y los libros de Dr. Seuss. Según el papá, esto ocurrió luego de ver las películas. A medida que crecen, sus preferencias lectoras también se alimentan de la televisión o de las películas que han visto. Al revés de lo que pensaríamos, las pantallas, en vez de alejarlos de los libros, los llevan al encuentro de nuevos con ellos.

Juan Felipe Álvarez (4 años) ex alumno de Espantapájaros, pasó por la librería y me dio la oportunidad de volver a verlo (la mamá me dice que él espontáneamente le pidió ir a ver libros). Entre sus elecciones estaba, justamente, uno de dinosaurios, un libro informativo con mucho texto, quizás para alguien de mayor edad. Su madre me cuenta que entre sus libros favoritos se encuentra El expreso Polar, más desde que descubrió que hay una película en Netflix. Lo mismo le ocurrió a Hanna, de 4 años, también ex alumna de Espantapájaros. Según me contó la mamá, desde que vio la película de la Princesa Mononoke se volvió fanática de los libros sobre lobos. Entre sus favoritos se encuentra Gorilón, de Jeanne Willis, y según me cuenta su madre, esta preferencia por los libros de animales le viene de pequeña.

Julieta, de 3 años y 9 meses, también ex alumna del jardín, es otra “devoradora de libros”. No se detiene, cada vez que nos sentábamos a leer escogía dos o tres libros. Ella fue una de las pocas que podía poner en palabras que le gustaba o disgustaba de un libro. Entre sus favoritos se encuentran los libros sobre relaciones como Es hora de dormir papá, de Coralie Saudo; y Mi mascota, de Yolanda Reyes. En estas semanas, cuando le pido a Julieta que escoja de la biblioteca personal algún libro de su preferencia, ella vuelve con Vas a ser la hermana mayor, de David Bedford y Susie Poole. Ya hace un año y medio que Julieta es “la hermana mayor” y, por eso, le regalaron el libro. Me cuenta que es un libro que habla de lo que debe hacer una hermana. Conoce muy bien el texto y me lo refiere como si lo estuviera leyendo, contándome hoja por hoja lo que dice.

Esteban, de 5 años, me acompañó a la biblioteca de Espantapájaros en mi último día. Él eligió, sin dudarlo, los que serían sus cuatro libros favoritos. Los tres bandidos, de Tomi Ungerer; Drigo dragón, de Teresa Durán; Asombrosos lagartos, de Trevor Smith;  y Mientras se enfría el pastel, de Claudia Rueda¡Variadas elecciones!

Los tres bandidos está entre los libros que Esteban se lleva a su casa hace ya un tiempo, y sé que lo conoce, porque aunque el título del libro no se veía, no dudó en tomarlo en primer lugar.

Bernardo (3 años) elegía el año pasado los libros de Yolanda Reyes: Cucú o Ernestina la gallina, favoritos entre los pequeños de Espantapájaros. Cuando volví a Colombia, la madre sorprendida me cuenta que Bernardo le leyó José Tomillo (un claro favorito de muchos niños del jardín). A esta edad –la de Bernardo- son muchos los que pueden repetir un texto de memoria, lo que sorprende a los padres. Julieta, por ejemplo, se aprendió El diccionario para bebés que le lee a su hermano pequeño. Bernardo también comparte lecturas con Joaquín, su hermano pequeño, pero de esto hablaremos seguramente en otro artículo.

* Conversando de esto con Yolanda Reyes, me refirió que sus libros favoritos de pequeña trataban sobre las relaciones interpersonales.

**en el artículo “La estafa de los dinosaurios”en Brontosaurus y la nalga del ministro Stephen Jay Gould, Crítica editorial.

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Mi segunda visita a Espantapájaros (Primera entrega)

i dic 7th No Comments por

Patricia Pereyra visitó Espantapájaros por primera vez en el año 2015. Como pasante, “Pato”, sobrenombre con la que la conocen sus allegados, vino desde Argentina a conocer nuestro proyecto, motivada por su búsqueda constante por acercar “libros a lectores”. Este año en el mes de marzo, volvió a Colombia y estuvo en nuestra casa con los niños quienes, como ella dice, la “iniciaron en la Literatura para la Primera Infancia”.

Por Patricia “Pato” Pereyra

Mi profesión es la biología, eso es lo que he estudiado y de lo que vivo. Como bióloga di clases a alumnos en el ingreso a la Universidad de Buenos Aires (los más pequeños de la UBA, que pueden tener de 18 años a 60 años), y actualmente a estudiantes de la escuela Secundaria (que arrancan en los 14 años). En mi trabajo cotidiano no me encuentro con niños de tan corta edad como los que vienen al jardín infantil de Espantapájaros, por eso cuando me lo permiten, lo disfruto terriblemente. Hace ya algunos años que decidí dedicarme, como voluntaria, a la animación a la lectura. Acercar libros a lectores, sembrando poesías o cuentos, para quizás en un futuro, cosechar lectores, es una tarea que no discrimina edades. Una vez al mes, desde hace dos años, llevo mis libros a la plaza, como parte de “Picnic de Palabras”. Buscando provocar la lectura de libros en familia, esta iniciativa nativa de Bogotá ha ido ganando voluntades por el mundo y se ha extendido por distintas localidades de Argentina.

Esta fue mi segunda visita a Espantapájaros. El año pasado, comencé a escribir una crónica que titulé “Del llano a las alturas, de las alturas al llano”. Elegí el título pensando en la diferencia de altitud entre mi ciudad: Buenos Aires, sobre la costa del Río de la Plata, y Bogotá, ciudad en la que algunos compatriotas (me han prevenido) sufren mal de altura. Pero también hablaba de mí, de cómo lo primero que me ocurrió en Espantapájaros fue tener que abandonar mi altura (1.71 m) desde la que me erguía al hablarles a mis estudiantes adolescentes, para agacharme, arrodillarme o sentarme, durante dos semanas lado a lado con estos queridos niños. Este año me propuse volver y no solo terminar aquella crónica, sino intentar responder algunas preguntas que me surgieron en mi anterior experiencia.

El punto de partida para este trabajo fue la información que el equipo de Espantapájaros ha reunido a lo largo de varios años. En su blog y en la librería pueden encontrarse con “la lista de los libros más mordidos”. Esta información surge de las fichas que completan las profesoras, donde se anotan los libros que eligen en el Club de Lectura los niños para llevar a casa y compartir con las familias. Al revisarla, observamos muchos libros de rimas, con textos cortos, que sabemos son los preferidos de los más pequeños. Es que son ellos, con su tendencia a la repetición, los que suelen inclinar la lista según sus preferencias.

Nos preguntamos: ¿qué elecciones realizarán entonces los más grandes? Por otro lado: ¿Cómo eligen que leer, tanto los pequeños, como los mayores? ¿Son estas elecciones constantes o van variando a lo largo del tiempo? ¿Qué los hace decidirse a escoger un libro: la imagen, el tema, el autor, o todo? ¿Podría ser que niños de menos de 4 años ya tengan autores de preferencia?

Un segundo grupo de preguntas tenía relación con la forma en que leen. Sabemos que los bebés pueden leer antes de leer y queríamos explorar cómo lo hacen. Y también lo que ocurre con los niños más grandes, que llegan a Espantapájaros ¿Será que ya leen solos o prefieren hacerlo en compañía de un adulto? ¿Son capaces de compartir esas lecturas con su entorno, sus hermanos y amigos?

Espantapájaros es un jardín infantil con niños de edades desde un año y seis meses hasta cinco años y medio. Hay niños que han llegado de muy pequeños, en brazos de sus padres, abuelos y niñeras, que los traían a “Cuentos en pañales”, desde los ocho meses. Otros tienen hermanos mayores que ya han estado en el jardín. Es común entonces, encontrarse con experimentados lectores, a pesar de su corta edad. Nos propusimos hablar con ellos (o escuchar lo que ellos querían contarnos sin necesidad de palabras), observarlos, revisar sus fichas de préstamo y entrevistar a padres y maestros para intentar responder algunas de estar preguntas.

Las preferencias de los pequeños, pequeños (los de manos gorditas y pies rechonchos)

La pregunta inicial: ¿Qué leen?

¿Leen los bebés? En Espantapájaros, muchos de los chicos que apenas comienzan el jardín ya han asistido al taller de Cuentos en Pañales, con lo cual a pesar de su corta edad, llevan años como lectores, o tienen hermanos mayores que sí han asistido. Esto marca una diferencia con otros niños que he visto en las actividades que realizo en la Plaza en Argentina.

En general, al llegar con los libros, y luego de acomodarlos sobre manteles, me acerco a la gente invitándola a tomar los libros. Muchas veces me ha pasado que cuando invito a padres con bebés, me responden: “¡Gracias!, pero todavía no lee” o “Gracias, pero es pequeño para los libros”.

Sin embargo estos niños, que apenas caminan, que casi no hablan, no solo leen, sino que escogen qué leer y cómo.

Con frecuencia, al entrevistarlos, papá o mamá nos cuentan (un tanto resignados, ¿quizás hasta aburridos?), que suelen escoger libros a repetición. Eligen leer lo mismo, una y otra, y otra vez. Semana tras semana se encuentran con que su hijo ha traído el mismo libro a casa. Muchas veces, además, traen de la Biblioteca de Espantapájaros el mismo ejemplar que ya los espera en la biblioteca de su hogar. Susana, de 2 años, alumna de Ana María, realmente disfruta la lectura de Estaba la rana (un libro de pequeño formato, con texto de Paloma Valdivia e ilustraciones de Carles Ballestero de Editorial Amanuta). He podido verla en el aula, acompañando la canción y repitiendo algunas partes, disfrutándola “a cuerpo completo”. Su madre, luego de que Susi llevara varias semanas el libro a casa, decidió comprárselo. Dos días después en el Club de Lectura de los viernes, Susi volvió a escoger Estaba la rana. Cuando Ana María, su maestra, le dijo: “Escoge otro de la canasta, este ya lo tienes en casa”, Susi insistió. La vi guardándolo en su bolsa morada, para llevarlo a casa, seguramente para sorpresa de su mamá.

Será lo cotidiano, la familiaridad de lo conocido que nos brinda seguridad, o quizás se deba a que se necesitan la repetición para ir comprendiendo de a poco el sentido del texto hasta hacerlo propio. Un pequeño, que aún no descifra esas marcas en el libro, requiere para “recordar” su texto favorito repetirlo varias veces hasta aprendérselo de memoria, nos comentaba Yolanda Reyes al final del curso sobre literatura infantil “Para nombrar las emociones”.

Podría pensarse que eligen libros al azar, pero no, algunos escogen por tema: “los de animales”, o “los de dinosaurios”. Y otros tienen ya sus autores favoritos. Lorenzo (Lolo) de 22 meses (también de la sala de Ana María) semana tras semana se lleva a su casa los cuentos de Satoshi Kitamura. Entre los que repite se encuentran Perro tiene hambre, Pato está sucio o Ardilla tiene sed. Al inicio del semestre, la mamá al asistir a la primera reunión había comentado: “¡Suerte que terminaron las vacaciones, ya extrañábamos a Satoshi Kitamura!”. Dicho y hecho, en el Club de lectura, Lolo volvió a elegir los libros de ese autor. Quizás podría pensarse que en la sala no ha habido otras opciones, o que justo en la hora de cuento Ana estuvo leyéndoles sus libros, pero no. Esta semana disfruté acompañándonos en el Club de Lectura de los viernes. Durante todo el tiempo en que sus compañeros escogían que libros llevar, Lolo exploró otros autores. Leyó Buenas noches, Gorila de Peggy Rathman. Incluso se detuvo en varios libros de Eric Carle, pero cuando lo llamaron para llenar su ficha con el libro que se llevaría a casa, escogió Pato está sucio.

Curiosamente, en estas dos semanas cuando entrevistaba padres sobre las preferencias lectoras de sus hijos, la mayoría no me mencionaba el libro por el autor. Era “el de la lombriz”, o “los de Maisy”, a veces más general aún, solo podían nombrar …”los de animales”. Uno de los pocos libros que pudieron mencionar por el título fue “José Tomillo” (un libro muy escogido entre los lectores mayores del que luego hablaremos). Sin embargo, la mamá de Lolo, mencionó directamente “los libros de Satoshi Kitamura”. ¿Sería muy disparatado pensar que fue Lolo con su insistencia quien le enseñó a su madre reconocer a su autor favorito?

Entre los libros más elegidos por los pequeños, pequeños, se encuentran los libros que cantan. Dice Yolanda Reyes, en la presentación de “El libro que canta”(Alfaguara): “Leer, en la primera infancia es una experiencia de vida. Lo que el bebé lee no es el sentido literal de las palabras sino sus ritmos y sus poderes mágicos para esperarlo, acunarlo, escribir con su cuerpo, cantar, contar y jugar con él.” Alejandra de 22 meses, de la sala de Ana María, (compañera de Susi), disfruta también Estaba la rana. Al ir pasando sus páginas, mientras Ana acompaña el texto con su voz, ella termina los versos con ajustada entonación, moviendo su cuerpo con entusiasmo. Cuando le preguntamos a sus padres por sus preferencias, nos cuentan que a Ale “Le gustan más que los libros, la música”. Dicen que disfruta de los videos que le muestran, y de las canciones que escucha en el celular. Es común que los más pequeños de Espantapájaros, escojan libros basados en nanas, o canciones, Las mañanitas, La pájara Pinta y Duerme Negrito se cuentan entre los favoritos. Es que justamente un libro puede guardar música, aun cuando no se haga oír hasta que, aquel otro, le presta su voz

Entre los que ya tienen dos años o más, ya en la Sala de Natalia, tanto Tomás (2 años y 5 meses) como Carmen (2 años) suelen también, repetir lecturas. Mientras que el primero llevó varias semanas los libros de Satoshi Kitamura, Carmen, prefiere los que tienen “hoyos”, según cuentan sus papás. Libros que permiten interactuar al lector, jugar con ellos, “meter mano” como diríamos en Argentina. Los de Taro Gomi, cuentan entre los favoritos (Hay un ratón en la casa). Tomás en su casa disfruta de una Enciclopedia de Animales. Y Carmen, elige también José Tomillo de Ivar Da Coll, Ardilla tiene hambre y Gato tiene sueño de Satoshi Kitamura. Otra preferencia de Carmen (y de varios niños más en Espantapájaros) son los libros de Yolanda Reyes, Ernestina la gallina (con ilustraciones de Aitana Carrasco) y Cucú (ilustrado por Cristian Turdera).

En esta primera entrega, vemos que los pequeños de manos gorditas y pies rechonchos, leen con todo el cuerpo, se abren a la música de las palabras, eligen repetir de sus favoritos, y como los mayores, tienen sus temas y hasta sus autores de culto. Claro que tenemos mucho más que contar…

Dado que esta historia continuará…

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