Comunidad Espantapájaros: Cumpleaños en pañales

i sep 18th No Comments por

Encabezado completo

Siena ha estado viniendo al taller de Cuentos en Pañales desde que tenía 7 meses. El 30 de agosto cumplió su primer año y en Espantapájaros lo celebramos de la mejor forma que conocemos: en medio de libros y con la compañía de su mamá, amigas y amigos.

Nathalia, la profesora, seleccionó los libros más divertidos sobre cumpleaños. El favorito de Siena fue Regalos, de Estrella Ortiz y Carles Ballesteros, por el juego de las cosquillas, que son el regalo para la niña. ¡El salón se inundó de risas!

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Feliz cumpleaños

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Comunidad Espantapájaros: Carolina Vegas y “la culpa de las mamás que trabajan”

i sep 17th No Comments por

ComunidadEspantapajaros

Más que un jardín infantil, Espantapájaros es una comunidad: un grupo de personas, grandes y pequeñas, que están cerca, se apoyan, se oyen, comparten preguntas, ideas, y búsquedas. En estos años nos hemos dado cuenta de que hablar con las mamás y los papás de nuestros niños nos abre la mente. Y como siempre estamos recibiendo información sobre sus experiencias, oficios, miradas y opiniones, hemos decidido que queremos compartirla con ustedes. A partir de hoy, cada semana publicaremos un enlace, un artículo o un video de un miembro de la Comunidad Espantapájaros: una mamá, un papá, una abuela, un abuelo, una ex alumna, un ex alumno… o cualquier persona que esté unida a nosotros por los hilos del afecto y el recuerdo.

Carolina

©Guillermo Torres

Hoy les recomendamos este artículo de Carolina Vegas: “La culpa que persigue a las mamás que trabajan“. Carolina es escritora, periodista y editora. Es la autora de los libros Un amor líquido El cuaderno de Isabel y actualmente es editora de la revista Semana. En esta revista, ha creado un espacio, “Universo Crianza”, para hablar sobre todo lo que pasa en la vida cuando se toma la decisión de tener y criar hijos. Los invitamos a que exploren la página y, especialmente, a que lean este artículo, sobre la culpa, las responsabilidades y las emociones relacionadas con trabajar y ser madre.

Esperen la próxima semana más noticias de la #ComunidadEspantapájaros

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“Constelaciones”: una historia de Juliana Camacho

i ago 23rd No Comments por

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En Espantapájaros, agosto es un mes muy emocionante. Al jardín infantil llegan niños, niñas y bebés que no conocíamos; personas nuevas, fascinantes, que nos enseñan cosas desde que las vemos llegar por primera vez.

Las personas que pasan por Espantapájaros son muy difíciles de olvidar (tal vez imposibles). Hoy, por ejemplo, recordamos que hace cinco años entró al jardín Olivia Correa. Su lugar favorito era el parque, o, al menos, el lugar del que más hablaba: gritaba “¡paque! ¡paque! ¡paque!”.

Su mamá, Juliana Camacho, escribió para su blog (Mi vida con Olivia) este artículo precioso sobre la llegada al jardín infantil, sobre cómo ese cambio en la rutina les transformó la vida a las dos y les abrió el universo. Decidimos compartirlo con ustedes en nuestro blog, porque sabemos que varios papás, mamás, abuelos, abuelas, tíos, tías, hermanos y hermanas mayores se están preguntando, como se lo preguntaba Juliana, cómo soltar la mano de los más pequeños de la casa.

Pasen y lean:

Constelaciones

 

Uno sabe que en el universo hay otros planetas, miles de estrellas y agujeros negros, soles distantes que no nos alumbran y lunas que no vemos al caer la noche. Sin embargo, la vasta extensión del universo es tan cercana a la idea de infinito, que a veces nos cuesta hacerla entrar en nuestro entendimiento – siempre un poco miope -.

Hace una semana Olivia entró al jardín infantil. Hace ocho días ella y yo nos tomamos de la mano, cruzamos el portal de Espantapájaros y descubrimos juntas una nueva constelación. Olivia sabía que en el mundo hay otros niños y otros adultos, que existen rodaderos, libros, columpios, casas. Pero desconocía la estructura que se forma cuando todos esos elementos confluyen en un mismo punto del universo. Ella entró al jardín como quien mira a través de un telescopio. Todo tan misterioso, tan apasionante. ¿Quiénes son esas señoras tan simpáticas que la saludan y la invitan a seguir? ¿Por qué tantos niños como ella jugando entretenidos, corriendo, conversando a media lengua? ¿Y ella dónde se ubica en ese cielo extranjero?

Uno

A mí me pasó algo similar. Sabía de la existencia de los jardines infantiles porque asistí a uno de ellos cuando tenía la edad de Olivia, porque los veo desde la calle y sé para qué sirven. Incluso, desde antes de tener a Oli en mi barriga supe que mi hija iría a Espantapájaros porque a Yolanda Reyes, su directora, la conozco desde tiempo atrás y admiro su trabajo, además de compartir su visión de la infancia. Pero aún así, hace una semana crucé la puerta de “Espanta” nerviosa y expectante. ¿Cómo hago para soltar la mano de mi Olivia? ¿Cómo dejarla ir a otra constelación tan poblada de estrellas nuevas?

La respuesta a sus preguntas y las mías se ha dado serenamente, sin traumatismos. Con la ayuda y la comprensión del equipo de Espantapájaros, Olivia y yo hemos aprendido en estos días a conocer la dinámica de esta nueva porción del universo, y sobre todo a encontrar nuestro lugar allí. La pequeña Oli ha disfrutado conocer nuevas estrellas que como ella saltan y titilan. También ha visto que en la nueva galaxia hay otros satélites parecidos a mamá y papá, que la cuidan y le enseñan cosas nuevas. Yo también he podido soltar su mano de a pocos, acercarme y alejarme por momentos, como los eclipses.

Tres

El pasado lunes, una semana después de haber emprendido juntas nuestro viaje intergaláctico, crucé la puerta de Espantapájaros con mi pequeño planeta – mi pequeña estrella – sonriente, tomada de mi mano. Ya adentro, Oli me soltó y yo le planté un beso grande en la frente. La vi acercarse a otros niños hasta perderse en medio de esa nueva constelación. Entonces, fui capaz de ocultarme por unas horas como el sol cuando es de noche o la luna cuando es de día.

Dos

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¡Bienvenidos a su nueva casa!

i ago 14th No Comments por

Volvió la alegría a Espantapájaros…

¡Nuestros niños nuevos han estado conociendo su segunda casa! En esta etapa determinante de sus vidas, la transición se ha hecho a través del juego y, como siempre, con la compañía de toda la familia. 

Algunos han preferido jugar en el muñequero: con carritos, martillos o bebés.

(Gabriel Buitrago Góngora, Sebastián Consuegra María y Alejandro López Venegas)

(Gabriel Buitrago Góngora, Sebastián Consuegra María y Alejandro López Venegas)

(Paula Granados Blanco)

(Gabriel Buitrago Góngora y Paula Granados Blanco)

(Simón Barrales Quintero)

(Simón Barrales Quintero)

Otros prefirieron estar al aire libre: para jugar en la arenera, resbalarse por el tobogán o cocinar…

(Alana Camargo Moreno y su papá, Juan David Camargo)

(Alana Camargo Moreno y su papá, Juan David Camargo)

(Gabriel Buitrago Góngora y Sofía Malagón Marín)

(Gabriel Buitrago Góngora y Sofía Malagón Marín)

(Alejandro López Venegas)

(Alejandro López Venegas)

(Sebastián Consuegra María)

(Sebastián Consuegra María)

¡También  hubo torres altas y sonrisas enormes!

(Emiliano Barreto Benavides)

(Emiliano Barreto Benavides)

(Silvana Jiménez Méndez)

(Silvana Jiménez Méndez)

Y, claro… ¡los libros estaban por todas partes!

(Carmen Dreyer Navas, Paula Dreyer Navas, y su papá, Pablo Dreyer)

(Carmen Dreyer Navas, Paula Dreyer Navas, y su papá, Pablo Dreyer)

¡Qué ilusión volver a recibirlos en este hogar!

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¡Así terminó nuestro curso de vacaciones!

i jul 30th No Comments por

El viernes 27 de julio cerramos nuestro curso de vacaciones de la mejor forma que conocemos: con libros. 

Invitamos a las familias a visitar “la feria de los más mordidos” y organizamos un picnic literario con nuestros cuentos favoritos.

¡Todo listo para comenzar!
¡Todo listo para comenzar!

Cada familia escogió un lugar de la casa, aunque eso era lo de menos… ¡lo más importante eran las lecturas compartidas!

(Emma Gallego y su abuela)
(Emma Gallego y su abuela)

(Valentina Angarita y sus abuelos)
(Valentina Angarita y su familia)

(Joaquín Sarmiento y su mamá, Juanita Kremer)
(Joaquín Sarmiento y su mamá, Juanita Kremer)

Había algo nuevo en Espantapájaros: un micrófono abierto para que los niños se acercaran a leer. ¡Y casi todos participaron!

(Miguel Morera leyendo Donde viven los monstruos)
(Miguel Morera leyó Donde viven los monstruos de Maurice Sendak)

(Susana Perilla leyendo Mi madre es rara)
(Susana Perilla leyó Mi madre es rara de Rachna Gilmore y Brenda Jones)

(Alejandra Muriel y su mamá, Mónica Benrey, leyendo Vamos a cazar un oso)
(Alejandra Muriel y su mamá, Mónica Benrey, leyeron Vamos a cazar un oso)

(Joaquín Muñoz y Yolanda Reyes leyendo El libro del osito)
(Joaquín Muñoz y Yolanda Reyes leyeron El libro del osito)

(Gabriel Sandoval y su papá, José Sandoval, leyendo Mi burro enfermo)
(Gabriel Sandoval y su papá, José Sandoval, leyeron Mi burro enfermo)

(Leonardo Castro, papá de Nicolás Castro, leyendo ¡No, no fui yo!)
(Leonardo Castro, papá de Nicolás Castro, leyó ¡No, no fui yo!)

También había una pequeña librería, atendida por los “niños libreros”, en la que todos podían encontrar su libro favorito. 

(Pablo y su abuela buscando la mejor opción para comprar)
(Pablo y su abuela)

(Susana Perilla y su mamá, Marcela Arenas, recorriendo la librería)
(Susana Perilla y su mamá, Marcela Arenas)

¡Nos vemos el próximo año!

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A la hora del cuento: la experiencia de leer a los niños

i jul 24th No Comments por

 

…Para leer un cuento se necesita casi lo mismo que para bailar la Bamba: “un poquito de gracia y otra cosita”. La gracia la aporta cada niño: sus oídos atentos a esa voz que inventa un mundo, sus ojos abiertos y asombrados que van y vienen, del libro al rostro adulto, y esa cercanía deliciosa que tienen los niños para buscar refugio en el calor de sus seres queridos. Las otras cositas las aportan los adultos: ese ritual que se repite cuando papá, mamá o cualquier cuidador amoroso deja su vida en suspenso para entregarles una historia.

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(Luca Torrado y sus padres, Carolina Vegas y Santiago Torrado)

Con las palabras mágicas del érase una vez se erige un mundo imaginario, donde no caben el teléfono ni las urgencias del mundo real. “Que nadie interrumpa porque estoy leyendo un cuento”, dirá el adulto. Entonces los niños irán aprendiendo, piel a piel, que esa conversación sobre la vida que ocurre entre las líneas de un cuento da nombre a las emociones. Y aprenderán también a querer los libros porque les permiten conversar con sus seres queridos.

En esa coreografía que es como un baile y que amarra a una pareja lectora-niño y adulto o que hace una rueda para convocar a todo un grupo, en el hogar, en una escuela, en el parque, en una biblioteca, está la esencia de la lectura y ustedes saben cómo crearla. ¿Acaso, alguien podría enseñarles a bailar, a enamorarse o a arrullar a un bebé? Lo que sí puedo corroborar, como lo han dicho muchos de ustedes durante estos días, es que los niños no llegan solos a la lectura y que para leer en la infancia, se necesitan los adultos: sus voces que suben y bajan, que exclaman, preguntan, cuentan y cantan son la partitura para aprender a hablar, a escuchar y a leer lenguajes diversos. Ese triángulo amoroso que une tres vértices –libro, adulto y niño– se queda en la memoria profunda de los primeros lectores.

Sí, pero cómo leer, suelen preguntarme los padres. “Es que yo tartamudeo o leo despacio o muy rápido”… Por eso voy a contarles un secreto que me han contado los niños: nadie lee mejor los cuentos que un papá, una mamá o un adulto amado por ellos. Aunque yo hiciera un doctorado en el arte de contar cuentos, sus niños los elegirían a ustedes. ¿Y saben por qué?…Porque mientras leen, ustedes se revelan ante ellos: ustedes son el lobo y también el refugio, y los niños descubren que ustedes también podrían tener miedo y vencerlo, que ustedes también sueñan y sienten.

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(Salvador Leyva y sus padres, Valentina Lizcano y Ricardo Leyva)

No hay nada más fascinante para un niño que descubrir cómo se pueden experimentar, en ese lugar seguro del lenguaje, las emociones y las peripecias que nos hermanan a todos, grandes y chicos. Esa posibilidad de emocionarnos con la emoción de otros, que llamamos empatía, se aprende en las experiencias literarias de la infancia. Y como los niños tienen pocos años de experiencia, se asoman, a través de las historias que viven en sus voces, a la experiencia de los mayores.

Pero hay otra razón más poderosa para que sus niños los prefieran a ustedes y es que, mientras dura la historia, no se pueden escapar ni hacer nada distinto que estar ahí, de corazón y de viva voz. Y como a los niños les gusta tener cerquita a sus seres queridos, les pedirán un cuento y otro… y otro más. Porque los niños son hijos del “otra vez” y cuando descubren que las palabras son un conjuro para prolongar la presencia, prefieren sus voces a las de cualquier aparato, así como un bebé prefiere un arrullo cantado en la voz de su madre o su padre a la voz del mejor cantante del mundo.

La voz, el libro, el abrazo. No creo que exista un “lugar” más exacto para situar el nacimiento de la literatura en la vida.

Yolanda Reyes (2018)

*Una versión de este texto fue publicada en la Revista Bienestar de Colsanitas.

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Los 10 libros más mordidos del semestre

i jul 18th No Comments por

El 18 y 19 de julio de 2018, Yolanda Reyes hablará sobre los libros más mordidos de Espantapájaros en las Jornadas de animación a la lectura, escritura y observación, JALEO, de Valencia (España). Aprovechamos la ocasión para contarles a todos nuestros lectores cuáles fueron los más mordidos de este semestre: el primero de 2018.

El concepto de los libros más mordidos nació al ver cómo elegían libros los bebés, los niños y las niñas en nuestros diversos programas de formación de lectores, pues todos incluyen, como parte esencial, el préstamo domiciliario. Desde hace varios años, el equipo de animación a la lectura de Espantapájaros ha visto a los niños deambular por las estanterías explorando, saboreando y mordiendo las páginas los libros para decidirse por alguno. Esos gestos hacen parte del proceso de selección y, como consecuencia, los libros más populares de la Bebeteca suelen tener marcas de dientes. Ahora bien, los mordiscos no son las únicas huellas pues a medida que los niños crecen rodeados de libros y de voces adultas que los ayudan a dar palabras a sus sueños y a sus emociones, cada cual va formando su propio criterio y va aprendiendo, con una sabiduría asombrosa, a buscar los libros que su corazón le pide. Como en cualquier biblioteca pública, cada niño tiene una ficha de préstamo en donde están registrados los libros que ha llevado a su casa, las fechas en las que los eligió y los devolvió, y sus “firmas” –sus garabatos y sus huellas- que van quedando en las fichas como un acto ciudadano inicial: el de responder por los libros que llevan prestados.

Todos los semestres, a partir de esas fichas, el equipo de Espantapájaros reflexiona sobre el significado y la evolución de esas elecciones para seguir aprendiendo sobre las relaciones impredecibles, íntimas y muchas veces reiterativas que se establecen entre niños y libros. ¿Por qué un niño necesita llevar siempre el mismo libro y pedir sucesivas relecturas a sus padres? ¿Por qué los libros elegidos nos cuentan lo que muchas veces los niños no saben nombrar aún o no saben siquiera que les está sucediendo? ¿Por qué la literatura habla a los niños en un lenguaje cifrado y secreto y les permite tener profundas conversaciones sobre la vida? ¿Cuál es el lugar del adulto en este proceso? ¿Qué tanto debe intervenir, nutrir el gusto, pero también propiciar y respetar el criterio del lector?

Invitamos a todos nuestros seguidores a leer con todos los sentidos, a celebrar las elecciones de los bebés, los niños y las niñas y a contarnos cuáles son sus libros más mordidos. Los dejamos con nuestra lista de los diez más mordidos de Espantapájaros del primer semestre de 2018. ¡No se pierdan ninguno de los videos!

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1 El animal más feroz

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2 Hombre de color

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3 El monstruo de colores

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4 El día que los crayones renunciaron

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5 Buenas noches, pequeño monstruo verde

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6 Cucú

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7 Vamos a cazar un oso

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8 De los pies a la cabeza

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9 José Tomillo

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10 El grillo silencioso

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¡En Espantapájaros, la cocina fue protagonista!

i jul 17th No Comments por

En la tercera semana de vacaciones, el ambiente de Espantapájaros se llenó de risas y sabores, salados y dulces, provenientes de las deliciosas recetas que prepararon nuestros niños.

Para cerrar la semana, nuestra invitada especial fue Denise Camhi; ella y los niños hicieron paletas de cereal que luego devoraron.

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También inauguramos nuestro mercado: en él había productos y alimentos para que las familias “compraran” (pagando con los bonos que los mismos niños hicieron durante la semana). Fue una mañana llena de diversión, en la que los niños se adueñaron por completo del mercado: lo atendieron y también compraron.

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Al final, Denise fue entrevistada por los niños, que se interesaron en preguntar sobre sus postres favoritos y conocer acerca de su trabajo.

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¡Así vivimos nuestra famosa subasta, EspantARTE!

i jul 9th No Comments por

En el curso de vacaciones, el viernes (6 de julio) fue la inauguración de nuestra famosa subasta, EspantARTE. Cada obra fue vendida “al mejor postor” y nuestros artistas se deleitaron con su recompensa: monedas de chocolate, que les dieron sus mamás, papás, hermanos mayores, abuelas y abuelos. Esta semana nos dedicaremos a la cocina. ¡Estén pendientes!

Un bello letrero, pintado por los niños, recibió a los asistentes de la subasta.

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Las familias se tomaron su tiempo para apreciar y fotografiar las obras de arte.

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Las familias de los más chiquitos disfrutaron de una ruta sensorial.

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Sin duda, tras el asombro por las obras, el momento de la subasta fue alucinante: todos ofrecieron monedas de chocolate.

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Nuestros niños libreros fueron los encargados de indicar cuál obra fue vendida.

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¡No faltaron los aplausos!

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Ni la deliciosa entrega de la recompensa.

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Tampoco faltó la entrega de las obras, ¡y la felicidad de las familias!

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Para pedir una cita en Espantapájaros

i may 7th No Comments por

En Espantapájaros recibimos a los niños desde los 16 meses hasta los 4 años. El horario es de 8:30 a.m.  a 12:30 p.m.

Para conocer el jardín:

 

1. Pide una cita con nuestra directora, Yolanda Reyes al teléfono 620 0754 o al correo: comunicacion@espantapajaros.com

 

 

2. Completa los datos de este formulario: https://docs.google.com/forms/d/1pUeDso3A366baRJbMSQ9ii2QEO-QTDAfi4GOVJXJdhM/edit

 

 

3. Nos pondremos en contacto contigo para darte hora y fecha de la cita.

 

 

4. Para que el día de la cita lo puedan aprovechar totalmente, recomendamos no traer a los niños.

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