La lista Espantapájaros

i feb 20th 3 Comments por

Libros

Los mejores libros para crecer como lectores

 

Todos los semestres, el equipo de animación a la lectura de Espantapájaros se reúne para elaborar una lista de libros recomendados. Siempre hay espacio para las novedades pero eso no significa que los clásicos de siempre queden descartados.

Esperamos que esta lista, que elaboramos para el primer semestre de 2017, les sirva para seguir agrandando sus bibliotecas.

 

  • Para las manos más pequeñas…

    baum

    Browne, Anthony. Cosas que me gustan. FCE.

    Carle, Eric. 1,2,3 Al zoo. Kókinos.

    Carle, Eric. ¿Has visto a mi gata?. Kókinos.

    Da Coll, Ivar. Chigüiro viaja en chiva. Babel Libros.

    Dubuc, Marianne. El carnaval de los animales. Editorial Juventud.

    Espinoza, Gerald. La manzana se pasea. Ekaré.

    Rubio, Gabriela. ¿Dónde estoy?. Ekaré.

    Gomi, Taro. Adivina qué es. FCE.

    Pérez, Marilyn. ¡Cui- cui-cuidado!. Ekaré.

    Schössow, Peter. Una cucharadita para… . Lóguez.

    Wright, Cliff. Oso y barca. Editorial Juventud.

     

  • Poesía y rondas para cantar y jugar

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    Alelé, alelé: Poesía para la primera infancia. Selección de Sergio Andricaín y Antonio Orlando Rodríguez. Panamericana Editorial.

    Calderón, Gloria. Mambrú se fue a la guerra. Ekaré. (Y otros de la colección “Clave de sol”).

    Fuenmayor, Morella. El conde Olinos. Ekaré.

    Iannamico, Roberta. Ris ras. Aeorolitos.

    García Lorca, Federico. 12 poemas de Federico García Lorca. Kalandraka.

    Pombo, Rafael. La pobre viejecita. Editorial Amanuta.

    Reyes, Yolanda. Cucú. Océano Travesía.

    Rubio, Antonio. Violín. Kalandraka.

    Tradición oral. Mi burro enfermo. Ediciones Ekaré.

    Tradición oral. Chumba la cachumba. Ediciones Ekaré.

    Tradición oral. Estaba el señor don gato. Ediciones Ekaré.

    Tradición oral. Yo tenía diez perritos. Ediciones Ekaré.

  • Libros álbum: historias que se construyen en un encuentro de ilustraciones con palabras

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    Browne, Anthony. Gorila. FCE.

    Cali, Davide; Somà, Marco. La reina de las ranas no puede mojarse los pies. Libros del zorro rojo.

    Carle, Eric. La mariquita gruñona. Kókinos.

    Carle, Eric. La pequeña oruga glotona. Kókinos.

    Hengsen, Andrea. Amigos. Libros del Zorro Rojo.

    Hughes, Emily. El pequeño jardinero. Impedimenta.

    Idle, Molly. Flora y el flamingo. Barbara Fiore Editora.

    Moriconi, Renato. Bárbaro. FCE.

    Nanclares, Silvia. Al final. Kókinos.

    Rueda, Claudia. NO. Océano Travesía.

    Sadat, Mandana. El otro Pablo. Kókinos.

    Snicket, Lemony. La oscuridad. Océano Travesía.

    Sobral, Catalina. La sirena y los gigantes enamorados. Ediciones SM.

    Spier, Peter. Gente. Patio Editorial.

    Ungerer, Tomi. Adelaida. Kalandraka.

    Ungerer, Tomi. Los tres bandidos. Loqueleo. (Nidos para la lectura).

  • Cuentos tradicionales y contemporáneos

    podía

    Cannon, Janell. Stelaluna. Editorial Juventud.

    Bannerman, Helen. La historia del pequeño Bábachi. Editorial Juventud.

    Velthuijs, Max. Sapo es sapo. Ekaré.

    Keselman, Gabriela; Villamuza, Noemí. De verdad que no podía. Kókinos

    Da Coll, Ivar. Historias de Eusebio. Babel.

    Reynolds, Peter. Casi. RBA

     

  • Libros informativos para seguir conociendo el mundo

    fin mundo

    Arànega, Sussana; Portell Joan. Las abejas. La Galera Editorial. (Descubrimos)

    Los árboles. La Galera Editorial. (Descubrimos).

    Los sentidos. La Galera Editorial. (Descubrimos).

    Burgos, Estrella. ¿Cómo es tu papá?. FCE. (Ojitos Pajaritos).

    Colección Animales al natural. FCE.

     Dladd, Dave. Los animales son deliciosos. Phaidon.

    de Bourgoing, René. El huevo. Océano Travesía.

    Ganges, Montse; Sales, Jordi. El cocodrilo. Combel Editorial. (Zoo ¿dónde vivo?).

    Harbin, Dustin. ¡Llegan los dinosaurios! Barbara Fiore Editora.

    Hughes, Catherine. Mi primer gran libro del océano. RBA.

    Hughes, Catherine. Mi primer gran libro de los dinosaurios. RBA.

    Martinez, Albert;Queralt, Elisenda; Soler Joaquim. La salamandra. Combel Editorial. (Fauna en peligro).

    Sánchez, Ana María. ¿En qué trabajan? . FCE. (Ojitos Pajaritos).

    Smith, Lane. Había una tribu. Océano Travesía.

    Spier, Peter. Gente. Patio Editorial.

    Trigo, Ramón. Yo vivía en el fin del mundo. Eldevives.

    Zeitoun, Charlie. La tierra. Combel Editorial.

     

     

     

  • Los más mordidos de Espantapájaros

    De acuerdo con nuestras investigaciones, estos son algunos de los libros que los niños de Espantapájaros más disfrutan; son los que más llevan a casa para leer en familia y los que más piden a sus profesoras en la hora del cuento.

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    Da Coll, Ivar. José Tomillo. Ediciones SM.

    Sendak, Maurice. Donde viven los monstruos. Kalandraka.

    Browne, Anthony. Willy y Hugo. Fondo de Cultura Económica.

    Holzwarth, Werner. El pequeño topo que quería saber quién se había hecho aquello en su cabeza. Kalandraka.

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La cata de Roald Dahl

i jun 14th 1 Comment por

Una reseña de Ana María Bernal*

Nunca me he podido resistir a los libros de Roald Dahl. ¡Siempre me sorprenden! Recientemente leí La cata y ahora es uno de mis favoritos.

Cata

El libro lo vi por primera vez desde la entrada de la librería, me guiñó el ojo y, literalmente, me sentí atraída por ese personaje de “sombra malévola en su ceño y en su actitud una determinación que me produjo cierto desasosiego”, como lo describe Dahl. El título me atrajo, tal vez porque para mí siempre hay algo de magia cuando se habla de vino, y este libro nos invita a tener una experiencia vinícola como pocas.

La cata narra la historia de una cena en casa de Mike Schofield. Todo –la diversión, la historia y la cena– ocurre alrededor de la mesa del comedor. Mike hace una apuesta con su invitado Pratt, catador de vinos, en la que este debe adivinar de qué viñedo procede un vino escogido por el anfitrión. ¡Lo que apuestan es invaluable! Pero aun así lo hacen.

El narrador de la historia es uno de los personajes: un sujeto indiferente, sin nombre, que en las ilustraciones siempre aparece de espalda. De principio a fin es impecable y sobrio; sin embargo, siempre está en el aire la sensación de que se burla de todo: en las descripciones de los personajes, de la comida, del ambiente y sobre todo, de la situación.

La Cata

El ritmo de la narración cambia y se pone tenso mientras este hombre, ciertamente desagradable, describe el vino, de manera tal que yo no me pude resistir al antojo de beber uno de esos vinos que saben a madera. Ahí llega el momento culminante, cuando queremos saber quién ganará la apuesta, cuando quedamos en vilo y no podemos alejarnos de la historia hasta que llegamos a la última página.

Ya he leído este libro dos veces y la segunda me reí más. Me detuve en las ilustraciones y sentí la simetría y el ritmo perfecto y cadencioso que tienen con el texto. Percibí el humor en cada detalle, la expresión de cada personaje… en fin, lo serio y lo ridículo de todo lo que pasa en esa cena. Encuentro este cuento decididamente inolvidable y divertido. Al final, texto e ilustración, juntos, se quedaron en mi memoria. Debo decir que sentí una extraña fascinación por esa mujer encorvada que está encendiendo una vela y que cierra el libro satisfecha.

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Desde Argentina, María Fernanda Maquieira contestó nuestras preguntas

i abr 20th No Comments por

En Espantapájaros celebramos la publicación de Rompecabezas, el primer libro de la argentina María Fernanda Maquieira, editora y autora de literatura infantil y juvenil. Como saben nuestros seguidores, María Fernanda vino a Colombia para participar en la Feria Internacional del Libro de Bogotá #FILBo2016 y nos visitó en Espantapájaros.

tapa rompecabezas

Leila Reyes, del equipo de Espantapájaros, estuvo hablando con María Fernanda, quien aceptó su propuesta de contestar algunas preguntas antes de llegar a Colombia, para que lentamente todos fuéramos armando nuestro rompecabezas. Compartimos con ustedes sus respuestas para que se animen a indagar más en esta historia. 

Leila: El título de tu libro nos propone una verdadera fascinación. ¿Qué inspira para ti la palabra “rompecabezas”, con qué la asocias y por qué fue la escogiste para el título?

María Fernanda: El título Rompecabezas surgió casi al final de la edición de la novela. Hubo otros títulos provisorios, pero ninguno me convencía. Entre las opciones, surgió ésta con fuerza, y junto con la editora del libro, Violeta Noetinger, pensamos que era una palabra que sintetizaba muy bien el conflicto central, como lo dice Mora: “un rompecabezas al que le faltaran las piezas”.

Un rompecabezas invita a pensar las partes por el todo, a poner el foco en cada fragmento, en cada encastre, en cada hueco, buscando el sentido de una figura que no se puede ver en forma completa, como una sucesión de árboles mirados de cerca que no permiten ver el bosque. En la novela Rompecabezas, Mora junta las piezas, construye, deconstruye y reconstruye las escenas de su vida, pero hay algunas que faltan, verdaderos agujeros negros en su vida: silencios, huecos, cuerpos que no están.

Leila: ¿Es la historia de Mora un guiño autobiográfico remitente a tu propia vida?

María Fernanda: La novela no es autobiográfica, no está basada en una historia real (como por ejemplo sí lo hacen Laura Alcoba en La casa de los conejos,  Raquel Robles en Pequeños combatientes o Paula Bombara en El mar y la serpiente), pero sí representa hechos que me pudieron pasar a mí o a cualquiera de mis compañeros en esa época. Es un relato posible y verosímil para mi generación -los que fuimos niños en los ´70 y adolescentes en los ´80-, atravesada por la Dictadura y la Guerra de Malvinas.

Pero sí hay un ambiente, un “espíritu de época”, que está totalmente colmado de recuerdos propios y ajenos, testimonios, canciones, publicidades, dichos y no dichos, lecturas, escenas escolares, para lo cual apelé a mis anécdotas personales, realicé varias entrevistas y recurrí a la investigación.

Leila: Al hacer la lectura, sentí que la incógnita que rodea a los padres de Mora puede verse como algo paralelo a las múltiples incógnitas de la edad adolescente, un momento que implica una gran búsqueda con uno mismo, no siempre fácil… ¿Cómo percibes tú ese tránsito entre niñez y adultez? ¿Cuáles son las herramientas más importantes para sobrellevarlo?

María Fernanda: El tránsito de la niñez a la adolescencia me resulta interesantísimo. Creo que hay algunas edades en la vida en las que las cosas cambian y todo está por suceder: los 11 (la edad de Mora) representa para mí ese salto, ese momento de duelo que es dejar la infancia y vislumbrar que adelante hay otra cosa. Hay dolor y aventura. Hay poder y rebeldía. Por eso me gusta tanto Alicia: la curiosidad, la caída al pozo, el cuerpo que crece desmedidamente, el traspasar la puerta, la transgresión a las normas, ir al otro lado del espejo, o descubrir un mundo diferente al propio…  En cuanto a los padres de Mora, hay un vacío por las ausencias que debe completarse, porque la desaparición es aún más terrible que la muerte, y solo puede lograrse si se cumplen tres conceptos: verdad, memoria y justicia. Dice Mora: “Lo peor no es la muerte —le confieso—. Lo peor es la espera. Por eso odio el suspenso, las historias con finales abiertos, esas que ponen continuará”.

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“Matador”, de Wander Piroli y Odilon Moraes

i abr 18th No Comments por

Una reseña de Leila Reyes

Si nos fijamos en el título de este libro y pensamos inmediatamente que se trata de un relato para niños, algo raro puede suceder en nuestra mente; puede que pensemos que la palabra “matador” remite a un torero o a alguien que mata. Y entonces podemos preguntarnos: ¿no se supone que la infancia es una “edad tierna” en la que palabras como esta deberían estar vetadas? ¿De qué nos puede hablar un libro para niños cuyo título por sí solo es difícil de dilucidar y de configurar dentro de un imaginario infantil?

Matador

Nos adentramos así en un libro álbum en el que las palabras y las ilustraciones se complementan perfecta y asombrosamente y se acompañan en esta historia de desolación y muerte, de búsqueda y reafirmación del yo. El lector se enfrenta a una historia en la que un niño desea por encima de todo matar un gorrión para lograr un reconocimiento dentro de su grupo de amigos, dentro del “parche” del barrio, núcleo esencial en la construcción de ese yo.

Este mismo lector se sumerge en una ilustración que se ve recubierta de verde, marrón y blanco: colores que se entremezclan sin lograr definirse del todo y dando una sensación de desasosiego y desolación desde el inicio hasta el final del relato. Los niños parecen deambular sin rumbo, tratando de afinar su puntería para festejar un deceso más; intentando ubicarse en un lugar cada vez más inamovible dentro de este mundo cruel. Piroli y Moraes, autor e ilustrador, nos permiten vislumbrar que ese sitio “muy arborizado” donde sucede la historia puede ser cualquier lugar, cualquier esquina nuestra, así como ese niño puede ser cualquiera de nosotros, iniciándose en ese largo y misterioso recorrido del ser, que se ve atravesado tantas veces por espejismos y desengaños. A medida que pasamos las páginas, el gorrión sigue presente, siempre estático e inmaculado y como haciéndonos un guiño, como diciéndonos que allá en las alturas se vive con menos carga. El relato está contado con un estilo cinematográfico: acciones cortas y rápidas, frases que se suceden entre una narración de hechos y una inmersión en la mente del protagonista.

El clímax de Matador está en un elemento asombrosamente sencillo y a su vez desgarrador: esa manchita roja sobre una pared blanca: señal de desespero e incomprensión, señal también de que esa muerte fallida significará una pequeña muerte para el niño, un rojo indeleble en aquel frágil cuerpo, que cargará con él a lo largo de los caminos de la vida, algunos arborizados y otros no tanto.

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Rompecabezas, de María Fernanda Maquieira

i abr 12th No Comments por

Reseña de Leila Reyes

Quizás haya pocos nombres tan sencillos y a la vez tan complejos para un libro como este, Rompecabezas. Quizás pasemos nuestras vidas intentando encajar piezas para darles algún sentido, buscando la ruta indicada: por la que nos guíe fuertemente el corazón, la cabeza y una pizca la intuición. O no. Quizás sea al revés y nos guste más un rompecabezas desarmado que podamos reorganizar continuamente.

Rompecabezas

El relato que nos propone María Fernanda Maquieira, autora de Rompecabezas, es fuerte desde el título, así como lo es la historia: desde el inicio hasta el final. La autora argentina nos narra los encuentros, las ilusiones y los pensamientos de Mora, una niña atrapada en el inicio de la adolescencia y, por ende, en medio de múltiples descubrimientos sobre la vida y sobre ella misma. Son los tiempos de la dictadura argentina y Mora vive con su abuela y una gata en Buenos Aires. Escribe poemas, pensamientos y listas en una libreta que siempre tiene cerca. 

Si algo cautiva en la lectura es el hecho de que se delinee tan claramente esa “voz de adentro”, aquella desde donde Mora palpa claramente el mundo que la rodea. Con la forma como está escrito el libro, los lectores nos vamos adentrando en su interior de una forma subjetiva y veraz; nos cruzamos con sus amigas, las Chicas de Siberia; con su primo Juan, al que adora, y con Dani, ese primer espejismo del amor encarnado en un adolescente amante del rock. En el rompecabezas de Mora cobran importancia las cosas cotidianas: el grupo de amigos cercanos, las «leyendas» con las que todos crecimos, el colegio, en el que a veces se sueña con alguna historia romántica y otras veces, se disecciona una rana, tal y como lo hacen las Chicas Fantasma aquel día “de estupor y vómito”…

Rompecabezas es un libro llamativo y lo es por el hecho de que hay una profundidad dolorosa a la cual Mora, a sus once años, se debe enfrentar. Es así como la protagonista de esta historia forma un carácter que se debate entre la madurez y ese toque naíf que nos permite ver desde nuestra propia perspectiva el mundo adulto, con sus ausencias, secretos y dolores. De Mora sabemos que no vive con su padre y su madre, así como intuimos que la ausencia puede estar ligada a un rastro de la guerra…

“Como si la ausencia de padre y madre fuera una mancha con tinta indeleble, una especie de daño irreparable, un rompecabezas al que le faltan las piezas”

Esta lectura de Maquieira es visceral, llena de estruendosas y deliciosas piezas en las que seguro cualquiera de nosotros se puede sentir identificado, en una u otra situación. Y es que es ahí, precisamente, es donde radica uno de los enormes poderes de la buena literatura: en la posibilidad de encontrarnos en las historias.

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¡Gracias por los libros! —- Conozcan esta investigación sobre diseño de ambientes

i mar 31st 3 Comments por

El libro Diseño de ambientes para el juego: práctica y reflexión en Educación Inicial, de Sandra Marcela Durán Chiappe y María Consuelo Martín Cardinal, es el resultado de un proyecto muy interesante con docentes del Colegio Rosario de Santo Domingo de Bogotá, que nos da numerosas pistas sobre cómo adaptar los diferentes ambientes para el juego en los espacios de la educación inicial.

Diseno de ambientes

Durán Chiappe y Martín Cardinal parten de sus motivaciones para ser maestras y de cómo esa construcción interna las llevó a centrarse en el fortalecimiento del desarrollo integral de los niños y en la forma como los entornos ejercen una fuerte influencia sobre ellos. Asimismo, hacen énfasis en la importancia de conocer la institución donde se trabaja y sus diversas apuestas para poder evidenciar “maneras de ser y de estar”, adecuando así rincones como el juego, la construcción, las mesas, la biblioteca, entre otros.

De acuerdo con este libro, es esencial la intervención constante del maestro para reacomodar los ambientes en función de las necesidades que se presenten dentro del aula de clase. A su vez, es muy interesante ver cómo varios de estos espacios les dan amplia libertad a los niños para que sean ellos mismos quienes decidan de qué forma se apropian de lugares que les pertenecen y que van acomodando según determinados parámetros propios de su edad. Se da aquí lo que las autoras llaman: “encuentro con-sentido”, en paralelo con la idea de la escuela vista como un organismo vivo, sobre la cual Javier Abad -educador y artista plástico- ha propuesto que se tengan en cuenta ocho factores esenciales: ósmosis, habitabilidad, identidad, relación, constructividad, polisensorialidad, epigénesis y narración.

Este libro nos recuerda cómo el diseño de ambientes para el juego es un proyecto educativo y estético que transforma la práctica docente, pues promueve una reflexión constante que no es más que “un espejo: un proceso sobre sí mismo”.

Esta investigación llevará a los maestros y a las maestras a repensar los ambientes que proponen día a día, pues luego de leer a Durán y a Martín se comprende que los ambientes son “un dispositivo fundamental para la construcción de conocimientos”. El libro también incentiva un trabajo en equipo que permite poner los saberes a conversar y modificar el orden en las prácticas cotidianas. El espacio no es más que esa “seducción- estética” a la que es indispensable conferirle un sentido, cuyos contextos de juego posibilitan el desarrollo de múltiples dimensiones en la educación inicial.

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El túnel de Anthony Browne y los lazos familiares

i feb 25th No Comments por

Leila Reyes, profesora de Espantapájaros, nos invita a conocer un libro para nombrar las emociones:

El túnel, del reconocido autor e ilustrador Anthony Browne.


En este relato el lector queda atrapado en un verdadero túnel de emociones en el que se ve cómo la relación entre una hermana y un hermano se transforma, situación recurrente a lo largo de muchas vidas. Esto sucede tras enfrentar un momento en el que los dos hermanos están solos y se dan cuenta de que el cariño y el amor que los une es lo que los salva. Tan sencillo como eso, tan inverosímil como parecía al inicio del relato.

En el libro los opuestos son una constante y desde las primeras páginas se ven claros: “eran diferentes en todo”. Viene entonces una descripción de cada personaje, que, tanto en el caso femenino como en el masculino, nos acerca a esos rasgos típicos de “niña” y de “niño”. Este es un elemento interesante de la narración, pues de esta forma los lectores se pueden sentir identificados rápidamente con la historia, preguntándose de qué forma los estereotipos lograrán romperse.

Ilustración El Túnel

Anthony Browne, además, nos muestra cómo los dos personajes se ven ante una situación en la que deben intentar arreglar sus diferencias; se encuentran con un túnel y el hermano decide entrar. Al no verlo salir, la hermana se lanza tras él, y, aunque asustada, decide ser valiente y buscarlo.

La hermana

Y es que uno de los grandes temas en la literatura infantil es el miedo, muchas veces ligado a la pérdida y a lo desconocido. El desenlace del libro es tan fuerte como simbólico: al hermano congelado lo devuelve a la vida el abrazo fraternal, aquel nexo entre dos seres que aunque parecían no tener nada en común, comparten eso tan fuerte que nos permite salir una y otra vez de cualquier túnel: la familia. La sonrisa final y cómplice entre los dos parece ser un guiño del autor a los lectores, pues así se adivina el futuro de la relación .El autor cierra así otro de los grandes temas de la literatura infantil y adulta: el proceso cambiante por el que pasan las relaciones a lo largo de la vida y la fortuna de que así sea.

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‘Tú no me vas a creer’, del miedo y la muerte se pasa al renacer

i feb 19th No Comments por

Este fue otro de los títulos que discutimos en nuestras Jornadas de Literatura Infantil Para nombrar las emociones. Leila Reyes, profesora de Espantapájaros, escribió esta reseña, acerca del libro de Jaime Blume e Irene Savino: Tú no me vas a creer. 

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Tú no me vas a creerEl  título del libro y la ilustración de la cubierta (una gran puerta entreabierta) nos remiten desde el primer momento a la incógnita, al enigma que intuimos se irá develando al  introducirnos en la historia. Nos lleva, asimismo, a pensar en la relación adulto-niño en la que muchas veces pareciera que los más pequeños inventan cosas, cuando en realidad están palpando verdades que los mayores  intentamos ocultar, como la muerte y  lo que esta conlleva.

Entramos así en la historia del Niño:  aquel relato donde le cuenta a su madre cómo el Malo viene a buscarlo en la noche y se lo lleva a dar un misterioso paseo. Ocurre, entonces, la muerte del caballo en el que el Niño y el Malo cabalgan; tras haberlo enterrado, la madre vuelve por su hijo y El Malo se va. La ilustración, hecha de trazos sencillos, representa dibujos del niño que denotan angustia, mientras que el color negro, presente en la primera mitad del libro (cuando está El Malo), se transforma luego en colores cálidos, naturaleza bella y frondosa, y dibujos de esperanza (cuando viene la madre al rescate).

Es interesante e impactante ver que la palabra “muerte” aparece en un libro infantil ‘sin adornos’ y que, además, se vea un entierro de forma clara en la ilustración. Aparecen, asimismo, simbologías que remiten a lo miedoso y a lo misterioso, como son el número 13 y los lagartos de lengua y ojos rojos.

De esta forma, la narración nos muestra una emoción cambiante: del miedo y la muerte se pasa al renacer y a la confianza que genera el lazo materno. Así, de forma clara y directa, tanto Jaime Blume, autor, como Irene Savino, ilustradora, logran abrir la puerta de un tema no siempre fácil de tratar en la infancia, pero cuyo desenlace final está muy bien logrado: con el cariño y la protección de la madre, los miedos se evaporan y los Malos también. Entrelazando, de paso, esas ideas de realidad-ficción y sueño-realidad que se esconden, tantas veces, en la relación infancia-adultez.

 

* Pueden encontrar este libro en nuestra librería. 

Precio: $37.000

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La oscuridad, un libro para hablar sobre el miedo

i feb 15th No Comments por

Esta semana Leila Reyes, profesora de Espantapájaros, escribió una reseña sobre ‘La oscuridad’, de Lemony Snicket. Este es uno de los muchos libros que abordaremos en nuestras Jornadas de Literatura Para nombrar las emociones porque para vencer el miedo antes hay que hablar con él. Hay que hablar sobre él. 


Lazlo y La Oscuridad

El libro La oscuridad (The Dark) narra la relación entre un niño llamado Lazlo y “Ella”, la oscuridad. A través de una ilustración sencilla pero muy eficaz, Lemony Snicket y John Klassen, el ilustrador, nos van narrando de qué forma el temor de Lazlo por la oscuridad se transforma en una calma latente al entender que ella está presente pero sin incomodar ni atemorizar. Que ella es sencillamente la otra cara de la luz.

De esa manera, la oscuridad, como un todo, siempre presente detrás de la linterna luminosa, se mantiene como un habitante, no solo de la casa, sino de la mente del niño. Así, nos transporta al imaginario infantil del miedo, tan ligado a la ausencia de luz.

Es muy interesante ver cómo la personificación de la oscuridad le permite al lector identificarse con ella e írsela encontrando en ese”lugar enorme”. Es como dar un paseo de su mano, por todos los recovecos del espacio y de la mente. Lazlo recorre así  su hogar hasta que Ella le entrega un regalo que le permite sobrellevar sus  temores. Una bombilla. La posibilidad de traspasar su miedo.

Hacia el final del libro, Snicket hace una pequeña reflexión sobre esta emoción, mostrando que  en ella se esconde uno de los grandes desafíos de la vida: los opuestos recurrentes, la luz y la oscuridad, presentes en todo, en tantos símbolos y emociones que nos arropan desde pequeños.

* Pueden encontrar este libro en nuestra librería. 

Precio: $35.000

 

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¿Qué libros mordieron los niños del jardín este semestre?

i dic 16th No Comments por

LOS LIBROS

MÁS MORDIDOS

DE ESPANTAPÁJAROS

 

¿De dónde sale esta lista?

Estamos convencidos de que los bebés y los niños tienen mucho que decirnos sobre literatura infantil. Por eso todos los semestres hacemos la lista de “los libros más mordidos”: analizamos las fichas de préstamo de nuestra biblioteca para encontrar cuáles fueron los libros que más veces llevaron a casa los niños que vienen a Espantapájaros.

Estos fueron los diez libros más mordidos desde agosto hasta diciembre de 2015:

  1. Cucú, de Yolanda Reyes.
  2. El pequeño topo que quería saber quién se había hecho eso en su cabeza, de Werner Holzwarth y Wolf Erlbruch.
  3. José Tomillo, de Ivar Da Coll.
  4. Where are Maisy’s friends?, de Lucy Cousins.
  5. ¿A dónde vas, Maisy?, de Lucy Cousins.
  6. ¡Pequeños!, ¡Pequeños!, de Jean Maubille.
  7. El huevo, de Reneé Mettler.
  8. Dinosaurios asombrosos, de Danielle Robichaud.
  9. El tintodonte, de Juan Gedovius.
  10. Luna, de Antonio Rubio y Óscar Villán.

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