“Matador”, de Wander Piroli y Odilon Moraes

i abr 18th No Comments por

Una reseña de Leila Reyes

Si nos fijamos en el título de este libro y pensamos inmediatamente que se trata de un relato para niños, algo raro puede suceder en nuestra mente; puede que pensemos que la palabra “matador” remite a un torero o a alguien que mata. Y entonces podemos preguntarnos: ¿no se supone que la infancia es una “edad tierna” en la que palabras como esta deberían estar vetadas? ¿De qué nos puede hablar un libro para niños cuyo título por sí solo es difícil de dilucidar y de configurar dentro de un imaginario infantil?

Matador

Nos adentramos así en un libro álbum en el que las palabras y las ilustraciones se complementan perfecta y asombrosamente y se acompañan en esta historia de desolación y muerte, de búsqueda y reafirmación del yo. El lector se enfrenta a una historia en la que un niño desea por encima de todo matar un gorrión para lograr un reconocimiento dentro de su grupo de amigos, dentro del “parche” del barrio, núcleo esencial en la construcción de ese yo.

Este mismo lector se sumerge en una ilustración que se ve recubierta de verde, marrón y blanco: colores que se entremezclan sin lograr definirse del todo y dando una sensación de desasosiego y desolación desde el inicio hasta el final del relato. Los niños parecen deambular sin rumbo, tratando de afinar su puntería para festejar un deceso más; intentando ubicarse en un lugar cada vez más inamovible dentro de este mundo cruel. Piroli y Moraes, autor e ilustrador, nos permiten vislumbrar que ese sitio “muy arborizado” donde sucede la historia puede ser cualquier lugar, cualquier esquina nuestra, así como ese niño puede ser cualquiera de nosotros, iniciándose en ese largo y misterioso recorrido del ser, que se ve atravesado tantas veces por espejismos y desengaños. A medida que pasamos las páginas, el gorrión sigue presente, siempre estático e inmaculado y como haciéndonos un guiño, como diciéndonos que allá en las alturas se vive con menos carga. El relato está contado con un estilo cinematográfico: acciones cortas y rápidas, frases que se suceden entre una narración de hechos y una inmersión en la mente del protagonista.

El clímax de Matador está en un elemento asombrosamente sencillo y a su vez desgarrador: esa manchita roja sobre una pared blanca: señal de desespero e incomprensión, señal también de que esa muerte fallida significará una pequeña muerte para el niño, un rojo indeleble en aquel frágil cuerpo, que cargará con él a lo largo de los caminos de la vida, algunos arborizados y otros no tanto.

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Rompecabezas, de María Fernanda Maquieira

i abr 12th No Comments por

Reseña de Leila Reyes

Quizás haya pocos nombres tan sencillos y a la vez tan complejos para un libro como este, Rompecabezas. Quizás pasemos nuestras vidas intentando encajar piezas para darles algún sentido, buscando la ruta indicada: por la que nos guíe fuertemente el corazón, la cabeza y una pizca la intuición. O no. Quizás sea al revés y nos guste más un rompecabezas desarmado que podamos reorganizar continuamente.

Rompecabezas

El relato que nos propone María Fernanda Maquieira, autora de Rompecabezas, es fuerte desde el título, así como lo es la historia: desde el inicio hasta el final. La autora argentina nos narra los encuentros, las ilusiones y los pensamientos de Mora, una niña atrapada en el inicio de la adolescencia y, por ende, en medio de múltiples descubrimientos sobre la vida y sobre ella misma. Son los tiempos de la dictadura argentina y Mora vive con su abuela y una gata en Buenos Aires. Escribe poemas, pensamientos y listas en una libreta que siempre tiene cerca. 

Si algo cautiva en la lectura es el hecho de que se delinee tan claramente esa “voz de adentro”, aquella desde donde Mora palpa claramente el mundo que la rodea. Con la forma como está escrito el libro, los lectores nos vamos adentrando en su interior de una forma subjetiva y veraz; nos cruzamos con sus amigas, las Chicas de Siberia; con su primo Juan, al que adora, y con Dani, ese primer espejismo del amor encarnado en un adolescente amante del rock. En el rompecabezas de Mora cobran importancia las cosas cotidianas: el grupo de amigos cercanos, las «leyendas» con las que todos crecimos, el colegio, en el que a veces se sueña con alguna historia romántica y otras veces, se disecciona una rana, tal y como lo hacen las Chicas Fantasma aquel día “de estupor y vómito”…

Rompecabezas es un libro llamativo y lo es por el hecho de que hay una profundidad dolorosa a la cual Mora, a sus once años, se debe enfrentar. Es así como la protagonista de esta historia forma un carácter que se debate entre la madurez y ese toque naíf que nos permite ver desde nuestra propia perspectiva el mundo adulto, con sus ausencias, secretos y dolores. De Mora sabemos que no vive con su padre y su madre, así como intuimos que la ausencia puede estar ligada a un rastro de la guerra…

“Como si la ausencia de padre y madre fuera una mancha con tinta indeleble, una especie de daño irreparable, un rompecabezas al que le faltan las piezas”

Esta lectura de Maquieira es visceral, llena de estruendosas y deliciosas piezas en las que seguro cualquiera de nosotros se puede sentir identificado, en una u otra situación. Y es que es ahí, precisamente, es donde radica uno de los enormes poderes de la buena literatura: en la posibilidad de encontrarnos en las historias.

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¡Gracias por los libros! —- Conozcan esta investigación sobre diseño de ambientes

i mar 31st 3 Comments por

El libro Diseño de ambientes para el juego: práctica y reflexión en Educación Inicial, de Sandra Marcela Durán Chiappe y María Consuelo Martín Cardinal, es el resultado de un proyecto muy interesante con docentes del Colegio Rosario de Santo Domingo de Bogotá, que nos da numerosas pistas sobre cómo adaptar los diferentes ambientes para el juego en los espacios de la educación inicial.

Diseno de ambientes

Durán Chiappe y Martín Cardinal parten de sus motivaciones para ser maestras y de cómo esa construcción interna las llevó a centrarse en el fortalecimiento del desarrollo integral de los niños y en la forma como los entornos ejercen una fuerte influencia sobre ellos. Asimismo, hacen énfasis en la importancia de conocer la institución donde se trabaja y sus diversas apuestas para poder evidenciar “maneras de ser y de estar”, adecuando así rincones como el juego, la construcción, las mesas, la biblioteca, entre otros.

De acuerdo con este libro, es esencial la intervención constante del maestro para reacomodar los ambientes en función de las necesidades que se presenten dentro del aula de clase. A su vez, es muy interesante ver cómo varios de estos espacios les dan amplia libertad a los niños para que sean ellos mismos quienes decidan de qué forma se apropian de lugares que les pertenecen y que van acomodando según determinados parámetros propios de su edad. Se da aquí lo que las autoras llaman: “encuentro con-sentido”, en paralelo con la idea de la escuela vista como un organismo vivo, sobre la cual Javier Abad -educador y artista plástico- ha propuesto que se tengan en cuenta ocho factores esenciales: ósmosis, habitabilidad, identidad, relación, constructividad, polisensorialidad, epigénesis y narración.

Este libro nos recuerda cómo el diseño de ambientes para el juego es un proyecto educativo y estético que transforma la práctica docente, pues promueve una reflexión constante que no es más que “un espejo: un proceso sobre sí mismo”.

Esta investigación llevará a los maestros y a las maestras a repensar los ambientes que proponen día a día, pues luego de leer a Durán y a Martín se comprende que los ambientes son “un dispositivo fundamental para la construcción de conocimientos”. El libro también incentiva un trabajo en equipo que permite poner los saberes a conversar y modificar el orden en las prácticas cotidianas. El espacio no es más que esa “seducción- estética” a la que es indispensable conferirle un sentido, cuyos contextos de juego posibilitan el desarrollo de múltiples dimensiones en la educación inicial.

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El túnel de Anthony Browne y los lazos familiares

i feb 25th No Comments por

Leila Reyes, profesora de Espantapájaros, nos invita a conocer un libro para nombrar las emociones:

El túnel, del reconocido autor e ilustrador Anthony Browne.


En este relato el lector queda atrapado en un verdadero túnel de emociones en el que se ve cómo la relación entre una hermana y un hermano se transforma, situación recurrente a lo largo de muchas vidas. Esto sucede tras enfrentar un momento en el que los dos hermanos están solos y se dan cuenta de que el cariño y el amor que los une es lo que los salva. Tan sencillo como eso, tan inverosímil como parecía al inicio del relato.

En el libro los opuestos son una constante y desde las primeras páginas se ven claros: “eran diferentes en todo”. Viene entonces una descripción de cada personaje, que, tanto en el caso femenino como en el masculino, nos acerca a esos rasgos típicos de “niña” y de “niño”. Este es un elemento interesante de la narración, pues de esta forma los lectores se pueden sentir identificados rápidamente con la historia, preguntándose de qué forma los estereotipos lograrán romperse.

Ilustración El Túnel

Anthony Browne, además, nos muestra cómo los dos personajes se ven ante una situación en la que deben intentar arreglar sus diferencias; se encuentran con un túnel y el hermano decide entrar. Al no verlo salir, la hermana se lanza tras él, y, aunque asustada, decide ser valiente y buscarlo.

La hermana

Y es que uno de los grandes temas en la literatura infantil es el miedo, muchas veces ligado a la pérdida y a lo desconocido. El desenlace del libro es tan fuerte como simbólico: al hermano congelado lo devuelve a la vida el abrazo fraternal, aquel nexo entre dos seres que aunque parecían no tener nada en común, comparten eso tan fuerte que nos permite salir una y otra vez de cualquier túnel: la familia. La sonrisa final y cómplice entre los dos parece ser un guiño del autor a los lectores, pues así se adivina el futuro de la relación .El autor cierra así otro de los grandes temas de la literatura infantil y adulta: el proceso cambiante por el que pasan las relaciones a lo largo de la vida y la fortuna de que así sea.

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‘Tú no me vas a creer’, del miedo y la muerte se pasa al renacer

i feb 19th No Comments por

Este fue otro de los títulos que discutimos en nuestras Jornadas de Literatura Infantil Para nombrar las emociones. Leila Reyes, profesora de Espantapájaros, escribió esta reseña, acerca del libro de Jaime Blume e Irene Savino: Tú no me vas a creer. 

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Tú no me vas a creerEl  título del libro y la ilustración de la cubierta (una gran puerta entreabierta) nos remiten desde el primer momento a la incógnita, al enigma que intuimos se irá develando al  introducirnos en la historia. Nos lleva, asimismo, a pensar en la relación adulto-niño en la que muchas veces pareciera que los más pequeños inventan cosas, cuando en realidad están palpando verdades que los mayores  intentamos ocultar, como la muerte y  lo que esta conlleva.

Entramos así en la historia del Niño:  aquel relato donde le cuenta a su madre cómo el Malo viene a buscarlo en la noche y se lo lleva a dar un misterioso paseo. Ocurre, entonces, la muerte del caballo en el que el Niño y el Malo cabalgan; tras haberlo enterrado, la madre vuelve por su hijo y El Malo se va. La ilustración, hecha de trazos sencillos, representa dibujos del niño que denotan angustia, mientras que el color negro, presente en la primera mitad del libro (cuando está El Malo), se transforma luego en colores cálidos, naturaleza bella y frondosa, y dibujos de esperanza (cuando viene la madre al rescate).

Es interesante e impactante ver que la palabra “muerte” aparece en un libro infantil ‘sin adornos’ y que, además, se vea un entierro de forma clara en la ilustración. Aparecen, asimismo, simbologías que remiten a lo miedoso y a lo misterioso, como son el número 13 y los lagartos de lengua y ojos rojos.

De esta forma, la narración nos muestra una emoción cambiante: del miedo y la muerte se pasa al renacer y a la confianza que genera el lazo materno. Así, de forma clara y directa, tanto Jaime Blume, autor, como Irene Savino, ilustradora, logran abrir la puerta de un tema no siempre fácil de tratar en la infancia, pero cuyo desenlace final está muy bien logrado: con el cariño y la protección de la madre, los miedos se evaporan y los Malos también. Entrelazando, de paso, esas ideas de realidad-ficción y sueño-realidad que se esconden, tantas veces, en la relación infancia-adultez.

 

* Pueden encontrar este libro en nuestra librería. 

Precio: $37.000

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La oscuridad, un libro para hablar sobre el miedo

i feb 15th No Comments por

Esta semana Leila Reyes, profesora de Espantapájaros, escribió una reseña sobre ‘La oscuridad’, de Lemony Snicket. Este es uno de los muchos libros que abordaremos en nuestras Jornadas de Literatura Para nombrar las emociones porque para vencer el miedo antes hay que hablar con él. Hay que hablar sobre él. 


Lazlo y La Oscuridad

El libro La oscuridad (The Dark) narra la relación entre un niño llamado Lazlo y “Ella”, la oscuridad. A través de una ilustración sencilla pero muy eficaz, Lemony Snicket y John Klassen, el ilustrador, nos van narrando de qué forma el temor de Lazlo por la oscuridad se transforma en una calma latente al entender que ella está presente pero sin incomodar ni atemorizar. Que ella es sencillamente la otra cara de la luz.

De esa manera, la oscuridad, como un todo, siempre presente detrás de la linterna luminosa, se mantiene como un habitante, no solo de la casa, sino de la mente del niño. Así, nos transporta al imaginario infantil del miedo, tan ligado a la ausencia de luz.

Es muy interesante ver cómo la personificación de la oscuridad le permite al lector identificarse con ella e írsela encontrando en ese”lugar enorme”. Es como dar un paseo de su mano, por todos los recovecos del espacio y de la mente. Lazlo recorre así  su hogar hasta que Ella le entrega un regalo que le permite sobrellevar sus  temores. Una bombilla. La posibilidad de traspasar su miedo.

Hacia el final del libro, Snicket hace una pequeña reflexión sobre esta emoción, mostrando que  en ella se esconde uno de los grandes desafíos de la vida: los opuestos recurrentes, la luz y la oscuridad, presentes en todo, en tantos símbolos y emociones que nos arropan desde pequeños.

* Pueden encontrar este libro en nuestra librería. 

Precio: $35.000

 

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¿Qué libros mordieron los niños del jardín este semestre?

i dic 16th No Comments por

LOS LIBROS

MÁS MORDIDOS

DE ESPANTAPÁJAROS

 

¿De dónde sale esta lista?

Estamos convencidos de que los bebés y los niños tienen mucho que decirnos sobre literatura infantil. Por eso todos los semestres hacemos la lista de “los libros más mordidos”: analizamos las fichas de préstamo de nuestra biblioteca para encontrar cuáles fueron los libros que más veces llevaron a casa los niños que vienen a Espantapájaros.

Estos fueron los diez libros más mordidos desde agosto hasta diciembre de 2015:

  1. Cucú, de Yolanda Reyes.
  2. El pequeño topo que quería saber quién se había hecho eso en su cabeza, de Werner Holzwarth y Wolf Erlbruch.
  3. José Tomillo, de Ivar Da Coll.
  4. Where are Maisy’s friends?, de Lucy Cousins.
  5. ¿A dónde vas, Maisy?, de Lucy Cousins.
  6. ¡Pequeños!, ¡Pequeños!, de Jean Maubille.
  7. El huevo, de Reneé Mettler.
  8. Dinosaurios asombrosos, de Danielle Robichaud.
  9. El tintodonte, de Juan Gedovius.
  10. Luna, de Antonio Rubio y Óscar Villán.

PequenoTopo

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¿Qué lee el equipo de Espantapájaros?

i oct 16th No Comments por

Le preguntamos a algunos miembros de nuestro equipo de trabajo “¿Qué están leyendo?”. Estas fueron sus respuestas y sus recomendaciones.


 

Dayán Cuesta – Librera

El impostor de Javier Cercas. Literatura Mondadori.

“… Marco es lo que todos los hombres somos, sólo que de una forma exagerada, más grande, más intensa y más visible, o quizás es todos los hombres, o quizá no es nadie, un gran contenedor, un conjunto vacío, una cebolla a la que se le han quitado todas las capas de piel y ya no es nada, un lugar donde confluyen los significados, un punto ciego … “

Lo terminé y lo recomiendo. ¡Un libro de no-ficción lleno de ficción! Este relato te llena de preguntas y tal vez al final puedes llegar a decir “Ich bin Enric Marco”…

El impostor
 

No comas renacuajos de Francisco Montaña Ibáñez. Babel Libros

“… Las caras de sus hermanos pasaron frente a sus ojos cerrados y a cada uno de ellos le explicó que eso era lo único que le quedaba por hacer. Cuando terminó sus oraciones, quiso quedarse en silencio un rato tratando de oír alguna voz que tal vez le diera consuelo…”

El hambre, el abandono y la indiferencia son los temas de este libro. Es un bello relato sobre cinco hermanos en Colombia, lo recomiendo porque me sacó un suspiro largo y me hizo doler el corazón.

No comas renacuajos
 
 

 


 

Marta Parada – Librera

Yo recomiendo los siguientes libros que acabo de leer:

El color de la leche de Nell Leyshon. Sexto piso.

“Hay ciertos libros -muy pocos- que nos dejan con la sensación de haber tocado un fondo del cual no podemos y no queremos salir siendo el mismo lector. Del color de la leche es uno de esos libros”

Valeria Luiselli.

Del color de la leche

 

Bárbaro de Renato Moriconi. F.C.E.

Un libro sin palabras que nos lleva por los caminos de la fantasía y al final nos saca una sonrisa…

Bárbaro

No puede faltar la música, así que recomiendo el álbum Folk Playground de Putumayo Kids.

Música tradicional norteamericana que nos anima a cantar y a bailar. ¡Me encanta!

Folk Playground


 

Isabel Calderón – Jefe de Comunicación

Yo me estoy leyendo:

Cien poemas en español. Selección de Manuel Borrás. Luna Libros.

Últimamente paso mucho tiempo en buses y este libro ha resultado el mejor compañero para mis viajes por Bogotá: pequeño, liviano y lo más impresionante es que recoge 900 años de literatura en un solo libro. Me ha parecido una muy buena selección. Derrota, de Rafael Cadenas, es uno de mis poemas favoritos.

Ese lo leo de a poquitos.

cien poemas en español

Y los fines de semana leo Drácula. Nunca creí que fuera “mi tipo de libro” pero en una clase de escritura creativa me tocó leer las primeras páginas y quedé enganchada. La edición de Penguin Clásicos está genial.

Drácula


 

Paula Guerra – Asistente de Comunicación

Hace poco terminé de leer El síndrome de Ulises de Santiago Gamboa. Debolsillo.  

Me gustó mucho. Una historia que lo transporta a uno al París de los emigrantes, una ciudad agresiva que pone a más de uno a luchar. La novela construye tanto la vida del protagonista como la de los personajes que él va conociendo en la ciudad. Una novela muy real, muy humana, llena de sentimientos, llena de emociones que se encuentran en direcciones contrarias,  una novela de extremos, devastadora pero a la vez con un tinte esperanzador.

El libro cumplió este año cinco años de ser publicado. Fue una muy buena idea abrirle campo en mi lista de libros pendientes por leer.

El síndrome de Ulíses

 

Y ahora comecé a leer Lolita de Vladimir Nabokov. Anagrama

Humbert Humbert, el narrador, está loco. Es un loco que te atrapa desde el principio. Narra la historia desde la cárcel, cuenta su pasado pero no sé todavía por qué llegó a la cárcel. Lolita es una niña (tremenda) de doce años. Yo no sé quién está más loco, si ella o Humbert Humbert. Existe un romance ambiguo y una obsesión de por medio. Dos personajes a quienes los mueven los impulsos emocionales, la pasión y la naturalidad, se encuentran de manera explosiva en esta novela. ¡Está buenísima!

Lolita

 

¡Gracias por los libros!

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Rima que arrima, un libro adorable

i sep 10th 1 Comment por

Silvia Katz es artista plástica, docente y editora. En 1987, en Salta, Argentina, fundó el Taller Azul: “un espacio de arte para chicos con pajaritos en la cabeza”. En Espantapájaros admiramos su trabajo y por eso cuando supimos que vendría a Colombia, se nos ocurrió aprovechar la oportunidad para invitarla a conversar con padres, maestros, promotores de lectura y otros adultos interesados en la educación y el arte.

Mañana, viernes 11 de septiembre, a las 5 de la tarde, será la presentación de Rima que arrima, uno de los libros que ha hecho con los niños del Taller Azul. Como dice Yolanda Reyes, directora de Espantapájaros y escritora, Rima que arrima es “un libro adorable, curioso, distinto a todos los que he leído y lleno de una alegría contagiosa que invita a crear y a creer”.

Rima que arrima: coplas, poemas, arrorroces y otros versos de los chicos del Taller Azul

Rima que arrima: coplas, poemas, arrorroces y otros versos de los chicos del Taller Azul

Estamos felices de presentarlo en Espantapájaros y nos encantaría que nos acompañaran. Compartimos con ustedes el prólogo del libro, escrito por Yolanda Reyes, y algunas imágenes, para que desde ya se acerquen al trabajo de Katz y se animen a venir mañana.

Prólogo

“Yo vivo en un pueblito que está hecho de papel.

El mar es de arcilla y mi corazón también”.

Cuando Silvia Katz estaba cerrando la edición del libro, se encontró con este poema de su alumna Oriana, como una joya. “Por esas cosas es que vale la pena”, me escribió, y yo me la imaginé allá, en esa casa maravillosa de Salta donde cuentan que cuelgan poemas de los árboles y que se escuchan ecos de risas y de cantos de los niños, descubriendo más y más tesoros: papelitos enrollados, mares de arcilla, autorretratos nuevos, algún collage escondido y muchas palabras que susurran. Porque ella sabe que basta con abrir la puerta de la creación artística para que los niños salgan volando. Y aunque tiene claro que no siempre resulta fácil y que, pese a ser divertido, es un trabajo muy serio, sabe también que, una vez que sucede, ya nada los detiene.

Digo abrir la puerta, como dice esa ronda que cantábamos –y que cantan los niños de nuestros países todavía–: “que sepa abrir la puerta para ir a jugar”, pues ese es un saber indispensable en todas las infancias para ingresar a los mundos posibles del arte y pasar largas temporadas viviendo en esos “pueblitos hechos de papel”. Por supuesto, jugar es algo que todos los niños y las niñas saben y es cierto también, como afirma Silvia, que sus alumnos tienen aún frescos los ecos de las canciones de cuna, que todavía cantan cuando juegan o dibujan y que, además, el folclore sigue vivo en el ADN de la gente grande y pequeña de Salta. Sin embargo, juntar todos esos saberes esenciales para la experiencia poética requiere de una atmósfera especial. Y esa atmósfera de encantamiento es la que se adivina detrás de cada página, de cada verso, de cada imagen del libro.

En este proyecto anual se han dado muchos encuentros. Algunos son más visibles y evidentes, como el encuentro de las escrituras con las imágenes, pero hay muchos otros que no se ven, como el de María Elena Walsh con Federico García Lorca y otros poetas y otros libros que cantan, de aquí y de allá. Y los poemas que nutrieron e inspiraron a los niños durante sus jornadas de trabajo creativo se encontraron con muchos libros sin páginas provenientes de la tradición oral de Salta y de otros lugares del mundo, con los arrullos recuperados de la memoria poética de los más pequeños y también con el azar, el absurdo y el disparate. Así, poco a poco, y por arte de magia, la alegría de inventar se fue enriqueciendo y necesitó salir de la casa y del jardín, y los niños se fueron a susurrar poemas a los vecinos del barrio y, luego, a la plaza central de Salta y fueron atesorando dibujos y palabras en sus libretas personales, y en su corazón y en su memoria, hasta formar este libro que resonará en ellos toda la vida: de eso no cabe duda.

Se trata de un libro adorable, curioso, distinto a todos los que he leído y lleno de una alegría contagiosa que invita a crear y a creer. Espero que lo disfruten tanto como lo he disfrutado yo, que encuentren alguna canción de cuna perfecta para dormir a sus mascotas, que descubran cómo es de misterioso y de bello el mundo de los sueños y cómo son de porosas las fronteras entre la lectura y la escritura, entre el ojo, el oído, el corazón y la mano, y entre los distintos sentidos y las distintas experiencias artísticas. En suma, que sientan cómo late la vida en la poesía. Y viceversa.

Ojalá mientras van pasando las páginas puedan ver que no hay un retrato igual a otro ni una voz igual a otra y que en la punta de cada lápiz puede haber un mundo escondido. Basta con abrir la puerta y empezar a jugar y a encontrarse con otros para que “las palabras se quieran entre sí”, como dijo una niña de este mismo taller hace algunos años, en un diccionario, para definir el oficio del poeta.

Ese oficio comienza aquí y nos revela, en las creaciones de estos niños, el nacimiento renovado y fresco de la experiencia poética. ¡En mejores manos no podría estar!

Yolanda Reyes.

Bogotá, noviembre de 2014

"Ojalá mientras van pasando las páginas puedan ver que no hay un retrato igual a otro ni una voz igual a otra y que en la punta de cada lápiz puede haber un mundo escondido.."

“Ojalá mientras van pasando las páginas puedan ver que no hay un retrato igual a otro ni una voz igual a otra y que en la punta de cada lápiz puede haber un mundo escondido…”

La presentación del libro es mañana, viernes 11 de septiembre, a las 5:00 p.m., en Espantapájaros: Carrera 19 A # 104 A – 60. Entrada libre.

Más información: 2142363 / comunicacion@espantapajaros.com

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Eloísa y los bichos : un libro sin edad

i ago 26th 1 Comment por

Nunca dejamos de ser bichos raros

Por: Paula Guerra Arjona
Asistente de Comunicaciones de Espantapájaros
Eloísa y los bichos

Libro ganador del premio White Raven (2011) que otorga la Biblioteca Internacional de Juventud de Munich anualmente

 

Hoy escribo a propósito del libro Eloísa y los bichos, una historia que nos recuerda la vulnerabilidad humana y el miedo a lo desconocido. El libro, escrito por Jairo Buitrago e ilustrado por Rafael Yockteng, cuenta la historia de una niña llamada Eloísa quien llega a una nueva ciudad por el trabajo de su papá. Al principio todo es una pesadilla: los recreos, las clases, las tareas y hasta caminar por la calle. Con el tiempo todos sus sentimientos cambian y ya no le importa que papá llegue tarde a recogerla, tampoco le importa perderse en la ciudad porque es así como logra conocerla, es así como logra apoderarse de un nuevo ambiente, pero jamás olvida lo que ha dejado atrás.

Es una historia que reitera la inmortalidad de los miedos. A pesar de que es protagonizada por una niña, los miedos a los que ella se enfrenta nunca los dejamos de enfrentar así pasen los años y nos convirtamos en adultos. El primer día de colegio nos sentimos solos y tristes. El primer día de universidad nos da oso todo y no se nos va de la cabeza el tormentoso “qué dirán”. El primer día de trabajo estamos intimidados, nos sentimos nerviosos. Los miedos se transforman a lo largo de la vida pero siempre están ahí recordándonos una de nuestras mayores cualidades: la sensibilidad.

“Poco a poco nos hicimos al lugar, pero nunca olvidamos lo que habíamos dejado atrás. Es verdad que no nací aquí pero en este lugar aprendí a vivir ”. Así termina el libro y esa misma historia es la que se repite en nuestra vida más de lo que nos imaginamos. Dicen que el hombre es un animal de costumbres… los miedos son los que nos empujan, se transforman en el motor para adaptarnos a una nueva vida. A Eloísa la llevo adentro y la he llevado adentro desde que tengo memoria: en cada viaje en donde he decidido dejar Colombia por meses, en nuevas experiencias, en inestables terrenos, y esa misma Eloísa es la que me acompañará de aquí en adelante porque definitivamente nunca dejamos de sentirnos como bichos raros.

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