«Todos somos hijos de las palabras» Yolanda Reyes para Blimunda

blimundaLa Fundación José Saramago, una institución cultural privada con sede en Lisboa, Portugal, produce todos los meses una revista virtual muy interesante que se llama Blimunda.

El número 28 de Blimunda, que ya está circulando en Internet y que corresponde al mes de septiembre, trae una entrevista que nuestra directora, Yolanda Reyes, concedió a Andreia Brittes y Sérgio Machadoletria en agosto de 2014, cuando viajó a Portugal para participar del festival Palavras Andarilhas.

Compartimos con ustedes el enlace a la página donde se puede descargar la revista de forma gratuita: Blimunda #28.

En la página 61 del pdf, empieza la entrevista: ‘Yolanda Reyes: «Todos somos filhos das palavras»‘.

Esperamos que se animen a leerla completa. Mientras tanto, aquí les dejamos algunos fragmentos que hemos traducido al español.

«Nuestra vocación nunca ha sido hacer cosas masivas. Nuestra forma de llegar a un público masivo es escribir y generar contenidos que inspiren a otras personas. Si les damos posibilidades, si las inspiramos y les abrimos el camino, es para que ellas hagan otros proyectos a su manera. No es una receta que les damos. […] A veces me preguntan: ¿por qué no abres un Espantapájaros en Medellín? ¿O en Buenos Aires? Y yo respondo: ¿Por qué no lo abres tú?, un sitio que tenga tu nombre y que se base en lo que aprendiste a nuestro lado. Eso es lo que intentamos hacer.»

«Las personas que trabajan con niños no solo deben leer libros. También deben leer a los niños. Y leyendo a los niños se puede leerles mejor. Es casi como enamorarse, es como la relación de las madres con los hijos: una relación de dos. O de diez, o de veinte.»

«A veces los niños interrumpen la lectura en medio de una historia y dicen algo a lo que un adulto respondería: <<Eso no tiene nada que ver con lo que estamos leyendo.>> Y siempre tiene que ver. Por ejemplo, al oír Hansel y Gretel, un niño puede decir: <<mira que voy a ir al colegio grande>>. Y la profesora le dice que eso no tiene nada que ver. ¡Pero claro que tiene que ver! Ese bosque horrible, esa bruja y esa misma sensación que tienen los niños cuando los llevan a un lugar muy grande y desconocido. Los niños siempre dicen cosas inteligentes. Hay que aprender a oírlos.»