Los lobos de Currumpaw

Autor: William Grill
Traducción de Jorge García Valcárcel
Editorial Impedimenta, 2016

Este libro es un viaje al Viejo Oeste. Tonos de tierra, tonos de fuego: las ilustraciones apelan a las ideas que tenemos de una tierra árida en donde el s0l pega distinto. Esta historia sucede en la inmensidad de las llanuras de Currumpaw, Nuevo México.

El relato comienza en el siglo XIX, en el año 1862. Las primeras páginas muestran, a través una secuencia de imágenes, la llegada de los colonos europeos a Norteamérica y algunas de las implicaciones de ese proceso: ocupación del hábitat y cacerías feroces. Al pasar las páginas, las manadas de bisontes y de ciervos empiezan a desaparecer. En algún momento, solo se alcanza a distinguir un grupo de lobos grises que recorren el vasto territorio. Su líder es Viejo Lobo, o el Rey, como lo conocen los nativos.

En la medida en que avanza la historia, el autor comienza a mostrar con sus trazos la sagacidad de aquellos animales. Gracias al liderazgo del Rey, la manada es capaz de burlar las trampas de los cazadores. (Y este personaje, Lobo, que evade las amenazas, es un símbolo de a resistencia a la colonización.)

Ni el explorador Tannery, ni el cazador Laloche ni el granjero Joe Calone logran alcanzar el objetivo, atrapar al Rey. Únicamente el reputado naturalista británico Ernest Thompson Seton es capaz de capturar al líder; y solo lo logra cuando descubre la verdadera naturaleza del animal. La captura trae una consecuencia inesperada para Seton: a partir de ese hecho se convertirá en un defensor de la vida salvaje.

Las ilustraciones, hechas con lápices de colores, son el foco de la narración. El autor logra dar todo el poder narrativo a las imágenes: ellas hablan por sí solas. Los textos son aclaraciones cortas para ubicar de manera rápida al lector. Parece como si William Grill jugara con una cámara de video para narrar la historia desde diferentes planos y posibilidades: se acerca, se aleja o se mueve hacia los lados para captar los movimientos de los personajes.

Ese juego con las ilustraciones hace que la lectura sea dinámica. En algunas ocasiones, el autor presenta las imágenes en recuadros pequeños, ubicados uno al lado del otro, como si fuera un cómic; en otros casos, el dibujo ocupa la página completa.

La historia está basada en uno de los textos originales de Ernest Thompson Seton, Lobo: el Rey de Currumpaw. Es un relato perteneciente a su libro Animales salvajes que he conocido (1898). Los lobos de Currumpaw fue galardonado con el Bologna Ragazzi Award 2017 en la categoría de No Ficción. Es uno de esos relatos contundentes que logra asombrar y conmover al lector sin necesidad de caer en sentimentalismos.