Nuestra Directora: Conversaciones al pie de página

Por Yolanda Reyes

Conversaciones al pie de página es una serie de seminarios que organiza la institución cultural brasilera SESC en São Paulo para promover reflexiones e intercambios de experiencias entre agentes y mediadores dedicados a la promoción de lectura y formación de lectores. Autores, investigadores y promotores de distintos países latinoamericanos conversarán sobre el papel y la importancia de la lectura, cómo fomentar la lectura literaria y compartirán sus perspectivas. Michele Petit, María Helena Robledo, María Beatriz Medina, Silvia Castrillón y Cecilia Bajour son algunas de las invitadas internacionales, y este mes el turno es el de Yolanda Reyes.

Nuestra directora dictará la conferencia Poética y política en la primera infancia, cuyo texto queremos compartir con ustedes:

Poética y política en la primera infancia: las bases de «la casa imaginaria»

«El edificio que estoy haciendo es más alto que una manada de dragones, uno sobre otro», dice Emilio a los tres años, mientras construye una torre con cubos. ¿Habla para sí mismo o para mí, que estoy acompañándolo? Mis alumnas de pedagogía podrían decir que hablar, a esa edad, es una forma de de acompañar la acción con el lenguaje, de interiorizarla, de pensar. Estamos ante el binomio clásico (lenguaje/pensamiento). ¿Hablar es ir pensando? ¿Pensar es ir hablando?

Más allá de enfrascarnos en estas preguntas, de las que no sólo se ha ocupado la pedagogía sino otras disciplinas como la epistemología y las ciencias del lenguaje, quiero detenerme sobre el enunciado de Emilio: «Edificio/ más alto que/ una manada de dragones/ uno sobre otro«. Observen lo que hay en esa frase: el niño tiene el proyecto de hacer un edificio. (No se limita a apilar cubos, sino que pretende construir algo diferente: un «como si», un edificio similar a los que ha visto por la calle). Fíjense, además, en la unidad de medición, más alto que, y en la referencia de comparación: una manada, lo cual demuestra que no sólo maneja conceptos matemáticos (más alto / manada: conjunto de elementos) sino semánticos, (manada: sustantivo colectivo). Pero hay otro ingrediente: el hecho de vincular manada con esos animales enormes y fantásticos que no existen en su mundo concreto y el hecho de poner muchos dragones, uno sobre otro,nos da una idea de la magnitud de su fabulosa empresa. No traje fotos para no decepcionarlos. Como ustedes supondrán, la torre se cayó unos segundos después de pronunciada la frase y era tan pequeña y tan efímera como las que hacen los niños de tres años.

Emilio, que hoy tiene 17, ya no se acuerda de la torre ni de la frase que sobrevivió apuntada en un cuaderno. Ahora lee a Hermann Hesse, hace ejercicios de trigonometría y comienza a elegir una profesión. Sin embargo, de la frase podemos inferir que, junto con su torre, Emilio estaba construyendo las bases para emprender proyectos ambiciosos a lo largo de su vida. Si más tarde decide hacer rascacielos, si se inclina por la investigación, por la carpintería o por las artes, los mundos posibles que construya tienen ancestros en esa y en tantas frases que decía mientras jugaba. En otras palabras, las piezas esenciales para armar su casa imaginaria, las recogió desde su infancia. ¿Dónde las encontró y quiénes se los entregaron? Seguramente, además de cubos de madera, su pensamiento y su imaginación fueron alimentados, y no sólo con un par de cuentos de dragones. En las frases de los niños podemos ver, como en la gota de sangre analizada en un laboratorio, la riqueza o la pobreza de su nutrición emocional y cognitiva.

Veamos ahora tres ejemplos que colecciona la mamá de Paula María, entre esa caja de tesoros que todas las mamás tenemos y que fueron recogidos entre los 4 y los 5 años. La mamá reporta que su hija aprendió a leer y escribir «un buen día, sin darse cuenta y sin que nadie le enseñara». Por supuesto, eso sucedió antes de su ingreso a la escuela formal.

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