Nuestra Directora: «El presidente tutifruti»

Por Yolanda Reyes

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En su columna para El Tiempo de hoy, lunes 17 de marzo de 2014, Yolanda Reyes escribió:

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El presidente tutifruti

Tomé el título de esta columna de un trino de Felipe Castro mientras echaba un vistazo a la página web de Juan Manuel Presidente y leía los comentarios sobre el logo, las mayúsculas de distintos estilos y colores y otros detalles publicitarios. Seguramente son comentarios hechos por jóvenes pues muchos no asociaron las tres palomas de la Unidad Nacional con la paz de nuestros viejos tiempos de Betancur sino con el símbolo de Twitter, con el arco iris de la bandera gay o, incluso, con “los tres huevitos de Uribe, después de haber sido incubados”, como alguien trinó también.

Esas tres palomas multicolores con pinta de pájaros que, según dijeron los “creativos” de la campaña, evitan la aburrida blanca paloma, representan a la también multicolor y anodina Unidad Nacional y combinan con las letras del nombre de Juan Manuel, ahora sin apellido.  El efecto se complementa con las chaquetas, casualmente también de plumas, que usó la familia presidencial para salir por Colombia, como si fuera al lanzamiento de los Colores Unidos de Benetton o de la marca oriental Uniqlo.  “Una de las cosas que más llamó la atención fueron las chaquetas  de distintos colores que la familia Santos vistió durante el acto. Seguramente crearán tendencia”, se lee en la página web de Tutina de Santos –ella sí con apellido– que se complementa con la de su esposo.

Detrás de la campaña está la agencia Sancho BBDO, lo cual hace pensar que la falta de contundencia y de contenido de las páginas virtuales de Juan Manuel no se debe a la falta de recursos, sino a una estrategia deliberada para vendernos al candidato de la falsa alegría: ese que hará lo que sea con tal de caernos bien y que, según él mismo manifestó en su entrevista con María Isabel Rueda, se ubica en el “extremo centro”…“En algunas cosas tendrá que irse por un lado y en otras por otro”, declaró, en alusión a sus virajes a la derecha y a lo que él cree que es la izquierda.  

“¡Cómo será de distinta Colombia sin el conflicto, sin ese obstáculo atravesado en el camino de nuestros sueños!”, lo traiciona el texto que acompaña a las tres palomas. Si bien, a primera vista, suena como un inspirador mensaje al estilo de tarjeta Hallmark, sus palabras reiteran la pesadilla unanimista que llevamos viviendo desde que comenzó este milenio o, mejor, desde que comenzó esta república. ¿Acaso un país sin conflicto –no habla de conflicto armado, sino de conflicto a secas– puede ser el ideal de Colombia? Cualquier estudiante de primaria podría explicarle al candidato y a sus publicistas que el problema no son los conflictos –benditos sean– sino las formas de reconocerlos, de tramitarlos y de resolverlos pacíficamente, precisamente como expresión de las diferencias. Y precisamente en nuestra vida política.  

Estamos mal de sueños y de contenidos por los lados de esa campaña. Si el mensaje de Santos es que el conflicto es “un obstáculo atravesado en nuestros sueños” y si además está intentando convencernos de que es mejor que él gane en la primera vuelta para que todos podamos “ver el mundial de fútbol tranquilos, sin necesidad de meterle a eso política” (¡meterle a eso política!, así dice en la misma entrevista), sus publicistas son unos genios pues lograron crearle una campaña perfecta y a su medida: una campaña que cabe, como las chaquetas de plumas , en una bolsita liviana para salir de excursión por cualquier lugar de Colombia.

Quizás es cierto lo que dice la página de “Tutina” acerca de lo que es tendencia: Unos gobernantes más parecidos de lo que ellos piensan, que se suceden eternamente y que se disputan lo que ellos llaman “el centro”, no importa si es puro centro o extremo centro.

Y nosotros eternamente en el medio. Viéndolos pelear por lo mismo.

Yolanda Reyes